viernes, 24 de febrero de 2017

NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS

Recordaré el 23 F de 2017 como aquel día que, 36 años después del golpe, un objeto contundente en forma de burofax me golpeó igualmente en donde más me duele y por lo que vivo y respiro: mi hija. Esa a quien he robado del barcelonismo para convertirla a la causa en blanco y verde. Esa que calma mi hipertensión en los partidos del Arcángel. Esa que da sentido a mi vida. Esa que, la noche de marras, no comprendía que alguien hubiese reprochado a su padre un golpe en la mesa por defender a su equipo.

Recordaré el 23 F 17 como la noche de los cristales del sentido común rotos a martillazos por quienes están de paso, por los interinos que por acción u omisión aterrizaron en mi segunda casa y la okuparon.

Recordaré ese día como aquél en el que violaron mi intimidad y mi libertad de expresión. Aquél en el que se metieron en mi cama y se ciscaron en mis sábanas. 

Recordaré y no olvidaré. Os lo juro. No olvidaré y no perdonaré. 

Pero, sobre todo, recordaré el día después por tantos y tantos abrazos, mensajes, llamadas, apoyos y ánimos de gente que conozco y que no conozco. De gente que sufre, como yo, esta dictadura que ya dura demasiado. Este reality de mal gusto. De gente que sólo trata de lanzar humo sobre un campo de batalla que ellos han creado. De mala gente. 

Ni olvido, ni perdono. Pero me quedo con esa sensación de que no estoy solo. De que el cordobesismo está despertando tras tantas putadas. De que nos rebelamos ante el señor feudal. De que no somos doncellas con las que satisfacer baboseos. De que estamos hartos del derecho de pernada de una caterva de impresentables.

Gracias. Mil gracias. A todos. Y, recordad. Quien con tanta mierda reniegue del cordobesismo, que no cuente conmigo. Mi equipo está por encima de sus okupas. Pero tranquilos, nadie es eterno. Ni siquiera tú. Ni tú. Ojalá la vida te sea tan dura como te mereces.
Tu padre no va a callar ante tanta burla. Tu padre no va a arrodillarse porque nunca lo ha hecho. Como decía la canción: "vale más morir de pie que ser el bufón de un rey". 

Ladran, luego cabalgamos. Dientes, que eso les jode. Larga vida al rey. Corta vida a los reyezuelos.

Gracias. Mil gracias. 

Te quiero, Luna María. Ojalá algún día comprendas que la vida sin luchar contra la injusticia, no tiene ningún sentido.

Paco López-Cordón. 
@mushocordoba

Las cloacas del estadio

La historia nos ha enseñado que cualquier régimen totalitario dispone de una policía política, como herramienta para suprimir la sedición y tener a raya a la oposición. Desde el Comité para la Seguridad del Estado (KGB ruso), pasando por la Gestapo (III Reich alemán), el Comisariado del Pueblo para Asuntos de Disciplina Interna (NKVD soviético), hasta la franquista Brigada Político Social. El objetivo de estas organizaciones era tan simple como efectivo: expandir el terror entre la ciudadanía para que no se organizara y protestara a los círculos de poder, para que no saliera de su sometimiento. Quien quiera pasar un buen rato y, además, conocer más sobre el tema, le recomiendo encarecidamente que vea la película "La Vida de los Otros", sobre el funcionamiento de la Stasi de la RDA; o que escuche los interesantísimos podcats de "V, las cloacas del Estado", título que he cogido prestado para encabezar este texto.

A corto y medio plazo, las policías políticas eran muy efectivas. Durante las primeras etapas de estas dictaduras, estas pandas de matones hacían cundir el miedo entre el pueblo, practicando a mansalva juicios sumarísimos basados en una autoridad falaz, pero muy real, de facto. Entonces no eran necesarios los burofaxes. Uno de sus objetivos primordiales era la prensa libre, a la cual destruían y achantaban a base de amenazas y coacciones. El ciudadano solo podía "informarse" por los medios títeres manejados por el poder. La única esperanza de conocer la verdad estaba en la prensa extranjera, o en algunos pocos héroes (anónimos y no tanto) que se jugaban la vida para extender panfletos rebeldes. Otros tiraban del doble sentido, poniendo como excusa el Carnaval, pero no pocos terminaron corriendo delante de los grises.

Orwel ya nos avisaba en su profética novela 1984, que las policías políticas se convertirían en policías del pensamiento y que, ni en tu propia casa, podrías estar seguro. Siempre habría un gran hermano que practicara la vigilancia masiva y la represión política y social; y que ni siquiera en el sofá de tu hogar, en petit comité, se podía hablar sobre la represión, sobre la libertad, sobre un futuro utópico y mejor, libre de dictadores. 

Pero el orden no puede mantenerse por la fuerza eternamente. Poco a poco, humillación a humillación, los ciudadanos reordenaban su escala de valores, anteponiendo su dignidad a su seguridad. Todos estos gestos, iban creando una conciencia contra la opresión que, más tarde o más temprano, explotaba en las narices de la clase poderosa, destruyendo toda la estructura que mantenía en pie la tiranía. Cientos de alemanes, por ejemplo, terminaron tiroteados mientras intentaban saltar el muro de Berlín y huir del infierno en el que se había convertido su país. Ningún totalitarismo es eterno ni invencible y las dos Alemanias terminaron unidas en una gran y próspera nación. Si la gente fue capaz de dar su vida por su libertad y su dignidad, supongo que hubieran sacrificado también su abono.

domingo, 12 de febrero de 2017

Las marionetas

Camino de casa, otra vez asustado y apaleado, supe que Luis Carrión había dicho que era "difícil jugar con el ambiente" y que hoy era un día "para estar al lado de los jugadores, olvidarse de uno y alabar, con fallos o no, que se dejen la vida". Era la forma de nuestro entrenador de repartir el fracaso con cada uno de los que habíamos decidido que el mejor plan para la mañana del domingo, era meterse en la selva de barro que es el Arenal y arriesgarse a pillar una buena mojada por estar al lado de los que llevan nuestra camiseta; a pesar de que ya sabíamos de sobra que a lo que íbamos a asistir era a la enésima tragedia, a nuestra quincenal cita con el cementerio.

Pues no Carrión. El Córdoba no ha perdido hoy por el ambiente, ni por la falta de animación. No se ha silbado a ninguno de los jugadores, ni tampoco al entrenador. La afición hoy, y así viene siendo habitual, ha sido condescendiente con el equipo. No ha influido en el resultado, en absoluto, la protesta previa de algunos cientos ante la puerta 0. ¿Sabes lo que sí ha marcado el partido?  Anquela vio que Sastre estaba en riesgo claro de expulsión y, en el minuto 60, lo cambió por Vadillo, con el que también pretendía aprovechar la banda que tantas veces dejaba libre Antoñito. Aguza corría el mismo peligro que Sastre, porque al igual que él tenía amarilla y el árbitro ya lo había avisado/perdonado en una ocasión. Nos dimos cuenta todos Carrión. O casi, porque el que tuvo que verlo, que fuiste tú, no lo vio. Siete minutos después ocurrió lo que tenía que ocurrir: nos quedamos con diez y el partido, de facto, estaba perdido. Para más inri, fue Vadillo quién nos ajustició con el primer gol y quién nos dio la puntilla con el segundo. Así que no, Carrión. Hoy la afición no ha perdido el partido, lo has perdido tú, porque hoy era un choque tan igualado que los entrenadores tenían mucho que decir. Y el otro ha sido mejor que tú.

Y no es la primera vez, Carrión. Está claro que tu predecesor no te dejó el terreno arado, pero desde que llegaste solo has dado palos de ciego. Te empeñas en realizar un fútbol que nos va a terminar de mandar al infierno, intentando que tuercebotas como Rodas o Ramos saquen el balón jugado, una tarea irrealizable para ellos, y en la que fracasan una y otra vez en cada partido, poniendo constantemente nuestra portería en riesgo. Le diste la responsabilidad a unos canteranos que ahora has apartado y pasas jugadores desde la grada a la titularidad en menos de una semana. Tus cambios son siempre tres puñaladas a la razón. Ya decía Séneca que si no sabes hacia dónde dirigir tu barco, ningún viento te será favorable.

Así que eres cómplice Carrión, al igual que lo fue Oltra y al igual que lo es Vega. Habéis intentado vendernos la burra vieja de que tenemos una plantilla para aspirar a todo. Porque está claro que, o sois unos imbéciles, o sabéis que estáis mintiendo. Sois unos pancistas que solo buscáis amarrar la siguiente nómina, sin daros cuenta de que estáis echando a perder vuestra carrera profesional por hacerle el juego al miserable. ¿Quién va a volver a contratar a unos fracasados que descienden a un equipo hecho, en teoría, para ascender? Solo alguien que busque estómagos agradecidos, gente que no les dé problemas, puede volver a confiar en vosotros. Sois la primera línea que caerá ante la metralla. Pronto os va a ningunear haciéndoos responsables máximos del desastre, utilizándoos de escudo y ajusticiándoos en público. Es una pena que dos tipos que han vestido la blanquiverde, ayuden al máximo incapaz a conducirnos al precipicio. Hace poco decías que "soy un tío claro y con pelotas, aunque digan que soy una marioneta". Que quieres que te diga, Carrión, pero si es blanca y va en botella, suele ser leche.