miércoles, 9 de noviembre de 2016

LAS MALAS FORMAS




- No me gustan sus modales, señor Marlowe, dijo Kingsley con una voz que, por sí sola, habría podido partir una nuez de Brasil.
- No se preocupe por eso. No los vendo.

El día en que la familia -sin ge, cabrones, sin ge-, aterrizó -permitidme la licencia de utilizar verbos imposibles por aquí-, muchos vieron en su llegada un maná caído del cielo, una aparición celestial. Y se apresuraron a ondear las banderitas a la llegada de Míster Marshall, mientras daban gracias al cielo y a Pepe Isbert.

Y sin más equipaje que unas cuantas promesas y una enorme flor rectal, como un girasol en julio, llegaron, y establecieron, en cuanto a formas, un manual de estilo. Desconozco si la personalidad de todos ellos venía de fábrica o si, en cambio, la adquirieron tras visionar "El sueño eterno" con ese impresionante Bogart, puro cinismo, mezclado con ramalazos del maniático Nicholson en "Mejor Imposible". 

Cierto es que, desde entonces, mal que nos pese, nos hemos divertido. Perlas y más perlas que siempre tenían justificación. Cero errores. ¡Por supuesto que los bebés tienen que pagar para entrar al Estadio! ¡Y que den gracias a Dios de que nos les cobran por salir! Manual de estilo. Maneras de ir por la vida pensando en que el mundo gira a su alrededor. Lecciones de alguien que, si no hubiese nacido, la gente pediría explicaciones.
 
Si el dirigente de un equipo contrario comenta en el palco de autoridades:  
- Si hubiéseis puesto las entradas más baratas, habría viajado más gente. Nosotros lo hacemos allí, y nos funciona.
Pues se le responde de manera muy simple
- Por eso no tenéis un millón y medio de beneficio, como nosotros.
Eso sí. Ojito que te la pueden devolver:
- ¿Y para qué os sirve, si no gastáis?

Formas...

Si Pepe Castro, presidente de uno de los clubs, mal que les pese a algunos, más laureados de Europa, acude al palco en el partido de su filial, pues nada. Se le coloca cerca a una persona -la familia, y uno más-, que grita y grita soltando exabruptos y escupiendo gusanos a diestro y siniestro, trío arbitral incluido, hasta tal punto que Pepe pregunta: ¿Quién es esa choni de ahí detrás?

Formas...

Los palcos -el tintado y el abierto- y sus historias de no-minutos de silencio en los que a casi todos nos dolió el alma. El restaurante desde el que a veces llaman para recordar que hay pagar una cuenta pendiente. La clínica desde la que se filtra la lesión grave de un jugador. El Juzgado que notifica una sentencia condenatoria a pagar unos honorarios... que al día de hoy siguen sin abonarse... Todo es un Gran Hermano. La impunidad es casi imposible. Incógnito o secretos son palabras en peligro de extinción.

Por eso, hay que cuidar las formas, los modales. De esa manera podremos ir por la vida sin estar pendiente de quien escucha, de quien mira. En resumidas cuentas, y perdón por lo escatológico, hay que tener clase hasta cagando.
 
Vivian- No me gustan sus modales.
Marlowe- A mi tampoco los suyos y no he pedido esta entrevista, a mi tampoco me gustan mis modales, me hacen llorar las noches de invierno y me importa tanto que le moleste como que se tome la sopa con tenedor.”

Formas, modales, clase, educación. A estas alturas de la película, por mucho que Epi y Blas lo expliquen de manera simple, dudo mucho que algunos puedan lograr entender qué significan. 

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba