jueves, 19 de febrero de 2015

De braseros, complejos y ruegos


En caliente, justo al salir de la pocilga el sábado escribí este tuit. Hubo gente a la que respeto, aprecio e incluso quiero a los que les molestó. A veces no son suficientes 150 letras para expresar una idea y voy a extenderla aquí.

Hoy, jueves, ya en frío, sigo pensando exactamente lo mismo. Todos sabemos que hay que estar cuando más hace falta y el sábado era uno de esos días. No todos los años se pierde en el Pizjuán. Si hubiéramos estado más, se hubieran diluido los cánticos de "a segunda", "catetos" o "madridistas". Cierto es que no ofende quien quiere. Conmigo no pudieron, pero con algunos de los valientes allí presentes sí y era el momento de pasarles un brazo por el hombro. Faltaron brazos.

No siempre se puede estar a gran altura. Y no pasa nada. Me decía un gran cordobesista que no somos ejemplo de nada, pero que hay que luchar en el campo y en la grada. En ninguno de los sitios se luchó. 150 km, una previa que prometía, entrada asequible, escenario histórico y no acostumbrado...sigo sin ver excusas para que solo dieran el paso al frente un par de centenares. Cierto es que el partido del Almería fue devastador y que la tendencia es mala. También es cierto que lo fue el Zaragoza el año pasado. Cada uno vive el fútbol como quiere, pero quedarse en casa tiene un innegable tufo a cobardía y a esto suelen ganar los valientes. En ocasiones, yo me he quedado en el brasero también, pero no me ha importado reconocer que no era el sitio donde me tocaba estar. Y solo voy a utilizar una frase para aclarar, por si hiciera falta, que hay que ser lelo para pensar que yo quiero que alguien le quite el pan de la boca de sus hijos o que pierda su trabajo por ir a ver al Córdoba.

Ahora empieza la verdad. El fútbol es mucho más que ganar o perder. Uno no es del Córdoba para ganar. Uno es del Córdoba para sentir. Me importa un carajo que alguien piense que estoy dando lecciones. Tengo el culo pelao y estoy perfectamente capacitado para darlas. Pero yo no doy ni quito carnés. ¿No os dais cuenta que lo que realmente es este escrito es un ruego? Quiero llorar o reír con todos vosotros, coño, porque a vuestro lado todo es más intenso, más bello o más duro. Queda un mundo y el fútbol es tan caprichoso que en la 34 del año pasado estábamos a un paso del abismo. Mirad donde estamos ahora. Y si bajamos, ¿qué? Sin probar la hiel no se puede saborear la miel. Yo no quiero borrar de mi pensamiento el descenso vivido, porque los ascensos no hubieran sido tan deseados. Bienvenidas las sensaciones, sean cuales sean. Estoy seguro que uno del Espanyol no está sintiendo, no está viviendo, grabando en la historia de su vida, tanto como nosotros por muy colistas que seamos. Fuera complejos.

Nos vemos en el Arcángel...y donde encarte. 

1 comentario:

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