jueves, 12 de febrero de 2015

Aquella victoria en el Pizjuán

Aquél 2 de marzo de 1.975, hace casi 40 años, el Córdoba C.F. ganó su último partido de Liga en el Ramón Sánchez Pizjuán de Sevilla. Y yo tuve la suerte de estar allí. No existían entonces las comodidades ni las facilidades de ahora para viajar, pero los astros se conjugaron y yo pude asistir al encuentro. Aquella temporada luchamos para volver a Primera con equipos como el propio Sevilla F.C., el Racing de Santander, el Real Oviedo, -los tres ascendieron-, o el Cádiz C.F. Los goles de Martínez y Burguete -ambos fallecidos-, remontaron el penalty transformado -curioso-, por mi amigo Rafael Jaén, que no celebró el gol.

Genios como Onega, y obreros como Poyoyo, Paquito Varo o Urbano, derrotaron a un equipo sevillista plagado de jugadores de Primera, como el portero Paco, Espárrago, Rubio, Lora, Biri-Biri o el propio Jaén. Fue un golpe en la mesa. No recuerdo -mi memoria no da para más-, si también fuimos aquél día de víctimas. Solo recuerdo que ganamos. Y en este video queda constancia de ello.


La rivalidad Sevilla F.C. - Córdoba C.F. no existe apenas. Es casi la misma que puede haber entre el Conquense y el Lanzarote. Apenas hemos coincidido. Ojalá se vaya acrecentando. Será buena señal de que estamos en Primera. Y, ojo, que ningún sevillista, por muy radical que sea, conceda importancia a cánticos puntuales en el Arcángel. Especialmente surrealistas los que se escucharon en la Fiesta del Ascenso. Demostración palpable de que tontos hay en todos lados.

 El Sevilla F.C. ha demostrado ser un club señor. El dueño del cortijo blanquiverde, con sus precios abusivos en el partido del Arcángel, impidió ver el ambiente que el partido hubiese merecido. Los sevillistas saben que hay presidentes que no representan a su afición, porque, casi, ni se representan a sí mismos.

No corren buenos tiempos para el CCF, pero no son peores que la pasada temporada por estas fechas. Entonces, mirábamos hacia abajo con el miedo a la desaparición. No es comparable. En absoluto. Pero después de alcanzar la gloria de tocar la Primera tras tantos años, descender sería casi, casi una manera de desaparecer. Un purgatorio después de estar en el cielo.

Quedan partidos para soñar y puntos para pelear. Salir en el Pizjuán con la convicción de San Mamés o Vallecas, servirá para tener opciones. Si mantenemos la concentración y tenemos suerte en los minutos en los que estamos acarajotaos -con esos cuento-, no descarto nada. 

En cualquier caso, ni estamos descendidos si perdemos, ni mucho menos salvados si ganamos. Habrá que seguir luchando. Nadie dijo que esto fuera fácil.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

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