viernes, 15 de agosto de 2014

González y su trupe

En el verano de 2009 tuvo lugar uno de esos hechos que diferencian al Córdoba CF del resto de clubes del mundo: se creó una segunda federación de peñas o, exactamente, la Agrupación de Peñas Cordobesistas. Este nacimiento tuvo lugar porque la antigua federación no existía más que sobre el papel y por el pasotismo de las sucesivas directivas de la SAD, que no supieron, atrevieron o quisieron coger el toro por los cuernos y arreglar el problema. Recién llegado al cargo, González dio el acertado paso de terminar de desactivar la antigua Federación de Peñas, ya por de por sí inútil desde su fundación, y tomar como interlocutor a la Agrupación, compuesta por la inmensa mayoría de la peñas cordobesistas y por la totalidad de las activas. Se inició un tiempo de entendimiento, en la que el club y la Agrupación dieron pequeños pasos hacia la cordura. Pero ya sabemos que el buen tiempo dura poco a la ribera del Guadalquivir.

Poco a poco, la fuerte Agrupación de Peñas se fue desmembrando en disputas internas. Cordobamanía se desmarcó (¿imaginan a una agrupación de hermandades rocieras sin la de Almonte?) dejando descabezado al grupo, que inició una cuesta abajo sin frenos. A duras penas la Agrupación siguió su camino, aunando en no pocas ocasiones a la mayoría de peñas para realizar actos variados. Poco a poco, la Agrupación empezó a denunciar las trabas que González ponía a su funcionamiento, abriéndose la brecha cada vez más. Pero todo saltó por los aires en la temporada pasada.


González se dio cuenta, hace ahora un año, que tener a toda la afición en contra iba a restarle, sin lugar a las dudas, legitimidad y poder de actuación. Era ya demasiado tarde para acercar posturas con la débil Agrupación, a la que ya consideraba enemiga, y se sacó de la chistera un truco mágico: resucitó a la Federación que el mismo apuntilló. La vistió de una presidenta vistosa y jaleosa, y empezó a darle privilegios. Unas entradas por aquí, un acto por allá, un local, una inauguración de peñas con jugadores...y todo empezó a ir como la seda. González estaba creándose su propia afición, su legión de adeptos mercenarios. Nada pudo ocultarse aquella semana negra en la que nos visitó el Murcia. Mientras nos obligaba a pasar por taquillas, González repartió cientos de invitaciones entre las florecientes peñas de la Federación; a la vez que la Agrupación organizaba una marcha de protesta ante la cascada de ineptitudes de González. Ni siquiera el reparto masivo de invitaciones libró al Arcángel de la peor entrada en décadas, pero las cartas estaban ya sobre la mesa. Si quieres privilegios, calla la boca. Cada vez más aficionados se apuntaron al "dame pan y dime tonto" auspiciado por González. Sin embargo, no fueron suficientes para llenar un avión y partir hacia Canarias. Centenares de cordobesistas buscaron hasta debajo de las piedras entradas para el histórico partido de Las Palmas de Gran Canaria, sin éxito. Sin embargo, el patriarca de la peña "El Abuelo y su trupe" (al que se le ha visto últimamente en los palcos, muy cerquita de González), me confirmaba por Twitter hace unos días que 400 entradas estaban en Córdoba a disposición de quién las pidiese. Las entradas guardadas a las peñas afines, provocaron que cientos de abonados de siempre se quedaran sin disfrutar in-situ del día más importante de la historia del Córdoba. 


Mientras, la Agrupación está sin respuesta. Sin liderazgo (González se encargó de airear por todas las emisoras de radio que su presidente no era abonado y que vivía en Barcelona) y, por tanto, sin fuerza, se acaba a cada minuto sin acabar de acabarse jamás. González está a punto de conseguir su objetivo: destruir a las peñas. Es complicado que la lombriz que está alimentando se convierta en serpiente: cuando estime oportuno, pisoteará sin miramientos a todas las peñas que ahora está utilizando en su propio beneficio. Él se ha encargado de que los cabecillas sean unos pobres diablos que no se enteran de la misa ni la mitad, y que no se dan cuenta (o no quieren darse) que están siendo utilizados.

Ayer tarde, la reserva de entradas para abonados una buena noticia, sin duda alguna, vistos los precedentes de Huelva, Murcia y Las Palmas, dejó a mucha gente con la mosca detrás de la oreja. ¿Por qué se piden tan pocas? Si el Madrid suele facilitar 3.000 entradas, ¿dónde están las restantes? ¿Tendremos todos que esperar cola, o los afines ya tendrán la suya reservada? Todo tendrá su pronta respuesta. Esperaremos impacientes y, por una vez, ilusionados con que el abonado sea respetado por encima de unos y otros.

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