lunes, 25 de agosto de 2014

A la memoria de D. Rafael Luján Guerrero, socio fundador del Córdoba C.F.

Tú no lo sabes, pero cuando abrí este sitio prometí que te escribiría antes del primer partido de primera, ese que todos los malajes decían que jamás se iba a producir. No te quejes porque no te escriba, macho, es que te has ido muy lejos y es muy complicado comunicarse contigo. ¿Sabes dónde estoy? En Madrid, con una entrada en el bolsillo para ver a nuestro Córdoba jugar en el Bernabéu. Sí, sí, contra el Real Madrid que además es el actual campeón de Europa. No sabes qué dos meses de gloria llevamos. Ya puedo presumir como tú de haber visto subir al Córdoba a primera. Me contaste mil veces tu viaje a Huelva y nunca me cansaba de escucharte muerto de envidia. Algún día te tocará a ti, me decías. ¡Vaya si me tocó! Fue en Las Palmas y fue mucho más emocionante que el tuyo. Si quieres saber todo lo que sentí puedes leerlo aquí, que ahora no tengo tiempo de contártelo.  

Llevo 34 años esperando este día. No he visto en directo ningún partido de primera y el destino me tenía reservado un Real Madrid-Córdoba en el Bernabéu. ¡Vaya forma de estrenarme! Los blancos tienen los mejores peloteros del globo pero, como tú decías, hay que jugarlo. No estoy solo en Madrid. Hemos venido miles de cordobesistas siguiendo al equipo en este día tan importante. Quiero que sepas que conmigo ha venido tu hija la mayor (mi madre, vamos) y que tu hija la chica hubiera matado por estar. Aquí estamos cuatro de tus cinco nietos, y la que queda no ha podido venir porque tiene un churumbel que atender. ¡Qué gran trabajo hiciste! En días como hoy es cuando te estoy tan agradecido de que nos metieras este veneno en las venas. Este sentimiento de unión, familia y pasión hacia una camiseta. Tienes que estar muy orgulloso de que tus dos hijas sean abonadas desde hace tantos años y que todos tus nietos sean o lo hayan sido también en alguna ocasión. Te prometo que voy a hacer lo que pueda para seguir tu camino. Mis dos hijos podrán decir que estuvieron en Madrid el día que su equipo jugó en primera tras 42 años. Reconozco que no les quiero abonar todavía, porque no sé si será bueno para ellos engancharse de la misma manera que yo lo estoy. Ya veremos, son muy chicos aún.

Búscate un buen sitio allá donde quiera que estés. Bien alto, como hacías siempre. Mi abono está en la fila más alta del Arcángel y aquí tengo también una entrada de gallinero. Allí estaré acordándome de ti, de aquel bajito que me ayudó a llegar tan alto. Porque voy a estar en todo lo alto de los estadios más grandes de este país, y de fuera, si encarta. Y todo por ti. Gracias, abuelo.

1 comentario:

  1. Honor a ti por honrar a los que enseñaron a amar.

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