martes, 15 de julio de 2014

El evangelio según @jorrll

De rodillas postrado, llorando y sin dejar de mirar el televisor, como un ferviente seguidor de la cofradía del santísimo gol en el 93, el D10s del fútbol hizo el milagro y me hizo creer. "Yo soy tu D10s, me negarás, me odiarás, pero cuando menos creas en mi te sacaré de las tinieblas y verás la 1ª.

Dicen que cuando vas a morir ves pasar tu vida en segundos, yo no vi pasar mi vida como cordobesista,  pero estaba allí. La únicas palabras que recuerdo que salían de mi boca en esos momentos eran "son muchos años, son muchos años....." un mantra eterno que repetía una y otra vez. Y son muchos años, han sido muchos años.

No sé exactamente la edad que tenía cuando pisé por primera vez el Arcángel, 4, 5, no se. Tengo recuerdos muy claros de partidos en 2ª de los años 80, del año en 3ª, mucha 2ªb, eterna 2ªb. Mi primer abono lo saqué con 15 años, la temporada después de la fase de ascenso que nos robó el Racing, aunque ya antes iba y me colaba los últimos quince minutos de cada partido viendo goles memorables. El gusanillo empieza ahí, y cada vez hay mas veneno dentro. Después llegarían muchos macaeles, utreras, isla cristina, lepes, san pedro de alcantara, y alguna que otra alegría en copa. Destierros en Montilla, Linares...el vetusto San Eulogio.

En una edad para disfrutar lo hice con Ferrol, Depor B, Elche, Cultural, Levante, Baracaldo, ¡qué tiempos!, momentos que realmente te marcan. Y luego el Cartagenazo, que creía que era lo mas grande que iba a vivir con mi equipo. A partir de ahí, te haces mayor, te serenas, te conformas, crees que la 2ª no está mal, alguna vez te enfadas pero bueno, es lo que toca, tu equipo es de 2ª, y que mas da, lo quieres y no hay más. Nunca creí en este equipo, nunca. Lo dije antes y lo digo ahora, nunca, en ningún momento. No soy sospechoso de subirme a ningún carro que no me pertenece, pero a pesar de eso, a este perdonen que me suba porque creo que lo merezco.

Toda esta reflexión deslavazada viene al caso porque creo que es necesario comprender de dónde vengo, conocer ese camino, para saber lo que ocurrió ese 22 de junio. No acompañé a mi equipo porque no daba un duro por él, además cuando las cosas se ponen feas suelo apagar la tele (para luego encenderla cada 5 minutos). Me pasó con el Murcia y justo cuando la encendí marcamos el segundo. Pero ese 22 de junio no se por qué aguanté, bochorno incluido de los Pio-Pio. Lo único que pedía es que acabara ya ese sufrimiento, ese castigo con recochineo incluido, cuando la divina providencia, la deidad que prefieran, el karma universal o la justicia divina premió todos los años de sinsabores vividos. Cuando el balón entró, miré hacia el bar de enfrente de casa como un delantero que mira al línea, no canté gol, de mi cuerpo salieron 42 años de rabia con un grito que tiene que ser lo mas parecido a cuando el alma abandona un cuerpo, salí a la terraza y allí si subió un gol al cielo, golpeé la baranda y entré a comprobar que era real lo que estaba sucediendo. En ese momento caí, a medida que comprendía lo que estaba pasando mayores eran las lágrimas y la congoja. Ni el llanto de mi hijo, ante la situación dantesca que estaba protagonizando su supuesto espejo de madurez, pudo aplacar la tragicomedia que estaba teniendo lugar frente a un televisor, donde las imágenes cada vez eran mas parecidas a una revuelta que a un campo de fútbol. "Son muchos años, son muchos años". Aunque no soy persona de felicitaciones, tras unos instantes comenzaron las lógicas llamadas de amigos y familiares que sabían de mi "extraña" pasión, las cuales en su mayoría no puede atender y que me fueron disculpando. Cuando pude calmarme un poco abracé a mi hijo y lloré con el de alegría, fue un momento de comunión en el que me sentí como trasmitiendo un legado, "mi equipo siempre será de 2ªb, pero a ti te dejo uno en 1ª".

Pensé que nunca viviría algo así, soy un tipo tranquilo, cabal y no dado a espectáculos ni a expresar mis emociones en público, pero la situación me superó. Estaba preparado para ver subir a mi equipo pero no estaba preparado para que fuese así, aunque pensándolo bien, es el Córdoba, no podía ser de otra manera.
Aún hoy, casi un mes después, me emociono al pensarlo, veo el gol y se me saltan las lágrimas. No sé cuanto durará este sueño, pero esa sensación no se me olvidará nunca, será irrepetible, lo más grande que pueda vivir con mi equipo...¿o quizá no?

viernes, 11 de julio de 2014

Garai y la camiseta del ascenso

Yo quería la camiseta del ascenso. Pero no esa blanca de algodón que los futbolistas llevaron en el bus inventada para sacarnos los cuartos. No. Yo quería la camiseta negra que los nuestros vistieron, no solo el histórico día de Las Palmas, sino también en Murcia y Huelva, completando así el mes de viajes más intenso y emotivo de toda mi vida. Lo primero que hice al volver a Córdoba de las islas fue llegarme a preguntar a la tienda del club. Agotada y sin opciones de que volvieran a traerla. Mi gozo en un pozo. Me puse a buscarla por internet y después de muchos tuits hubo un chico con el que llegué al acuerdo. El problema era que tenía el 14 de López Garai a la espalda.  

Garai la cagó y así se lo hice saber en su día. Pero yo quería la camiseta y no tenía otra opción. Llamé a la tienda y pregunté la forma de quitarle la serigrafía. Imposible. Pero yo tenía que tener esa camiseta. Quedé con el chico y se la compré esta mañana. Cuando volvía a mi casa pensé en poner la camiseta en la pared, con el escudo al frente y el nombre atrás, al lado de los pósteres del gol de Uli y del once del Gran Canaria. Pero resulta que Garai está en ese póster y mis hijos lo señalan (al póster, no a Garai) y dicen Córdoba y sonríen. Garai es historia del Córdoba, le pese a quién le pese, incluso a mí. Y resulta que precisamente hoy lo hemos fichado para primera. Creo que es tiempo de hacer borrón y cuenta nueva.

Después está lo futbolístico. No es Garai el fichaje más ilusionante para primera. En general no ha gustado mucho a la afición, deseosa de peloteros de relumbrón. Sin embargo, compromiso y motivación ha demostrado incluso en los peores momentos y la cura de humildad que ha supuesto para él este año, a bien seguro que le habrá enseñado a no repetir los errores del pasado. Ojalá sea apto para jugar en esa élite a la que le ha llevado el Córdoba, no otro. Tiene una cuenta pendiente con la blanquiverde a la que dio de lado el verano pasado y estoy seguro de que lo va a dar todo por saldarla. Suerte, que será la nuestra.

martes, 1 de julio de 2014

Hola Carlitos (IV)

No esperes, Carlitos, una cartita para felicitarte porque ya lo hice en persona en el aeropuerto de Gran Canaria, como así te lo prometí en este blog en alguna ocasión. Ya ves, hay gente que cumple su palabra aunque para ello tenga que acometer actos que no le agradan. Dejaste patente tu gran clase al decirme que era "un poquito desagradable" y sobre todo tu calidad como persona al soltar "mis padres me enseñaron a respetar desde pequeñito, pero a ti los tuyos no". Mis padres me enseñaron a respetar a la gente de bien y a pelear contra los canallas. Y a mirar a la gente a los ojos, algo que tú no tuviste la valentía de hacer. A pesar de todo, he navegado en mis escritos durante una semana y no he encontrado ni una falta de respeto hacia tu persona. Críticas a tus decisiones muchas, faltaría más, porque cada vez lo haces peor.

La puñalada que le has dado a los niños y familias cordobesistas es imperdonable. Estás poniendo en juego el futuro del Cordobesismo. Un ascenso a primera debe suponer un aumento de masa social y no lo opuesto. Estar en primera es la oportunidad perfecta para que los niños se hagan del Córdoba, vean como su equipo pelea y gana a los grandes. ¿A quién se le ocurriría cobrar a un niño recién nacido 245 € por un abono? ¿A quién se le ocurriría eliminar los descuentos a las familias, muchas de ellas en paro? ¿A quién se le ocurriría cobrar a un chico de 17 años lo mismo que a alguien de 40? Solo a ti, Carlitos, solo a ti. Como verás no critico la medida del encarecimiento de los sectores centrales que, personalmente, es la única que me afecta al bolsillo. Pero las anteriores me dañan el alma porque son una lanza al corazón del Cordobesismo. No puedes escudarte en la rebaja a los abonados porque ya bastante los engañaste el año pasado con los precios de las entradas y con el pago por ver al filial, un timo que pareces querer continuar.

Un hombre vale lo que vale su palabra. Si para cumplirla hay que cambiarlo todo, perjudicando a miles de personas, es como si no se estuviera cumpliendo. Además, vas a perder muchísimo dinero con los abonos. Muchísimo. Después querrás arreglarlo, como siempre, poniendo entradas baratas. Volverás a cometer tus mismos errores, a los que les irás sumando otros nuevos. Solo el Madrid, el Barcelona y el Athletic, equipos de Champions con listas de espera para nuevos abonados, tienen precios más caros que nosotros. Posiblemente este que escribe vaya a disfrutar de su último año como abonado si esto sigue así. Imagina si yo, después de más de 30 años sufriendo en el Arcángel, no voy a renovar en la 15/16, qué es lo que harán los que no tengan esta enfermedad tan terminal. Eso sí, cordobesista seré hasta que me muera, aunque sea en mi casa viéndolo por televisión, algo que hará mucha gente desde este mismo año.

No sé cuál es tu objetivo, Carlitos. De verdad, no lo sé. Me chirría tanto que alguien que haya sido capaz de llevar un equipo a primera, tome decisiones que dinamiten los cimientos de la entidad que preside. Tus vómitos constantes sobre el Cordobesismo te condenarán tarde o temprano. Justo después del ascenso, prometiste a periodista que todo esto cambiaría y que este éxito garantizaría el entendimiento. Hazlo como quieras, pero hazlo. Tienes que escuchar a los cordobesistas y dejar de tratarlos como a perros. Frases como "El Córdoba no es una agencia de viajes", deben pasar al cajón del olvido. Una afición que llevó a más de mil representantes a Murcia, sin llevar la entrada en el bolsillo por la ineptitud de los dirigentes de su club, bien merece un respeto. Esos 50 que se compraron un vuelo y una entrada por internet a la aventura, que entraron en el pequeño Maracaná canario sin más protección que su valentía, y que se jugaron el pellejo antes, durante y después del partido, no merecen que su presidente los ninguneé por sistema. Porque esos y los nueve mil restantes son los que le dan sentido a toda esta locura, mucho más allá de victorias o derrotas ocasionales. 

Sé que me lees y sé que me odias, como así dejaste claro en el aeropuerto. Me importa un carajo, Carlitos. Pero solo quiero que no odies al Córdoba. Solo quiero que dejes que los niños tengan la posibilidad de ver a su equipo en primera y que las familias puedan pagarse un abono que han estado deseando durante 42 años. Solo quiero que respetes, ya ni siquiera mimar, a una afición que sabe muy bien lo que es la miseria, y que a poco que lo intentes te levantará un busto en Las Tendillas. No te intentes aprovechar de ella en la gloria, porque acabarás en el más profundo de los infiernos.