lunes, 2 de junio de 2014

El futuro empieza el sábado

En el mismo segundo en el que en mi Tablet apareció el portero local sacando de meta, leí el tuit de no recuerdo quién: Gol del Recre. La jugada continuó en mi pantalla, y, diez segundos después (¡Viva la tecnología del siglo XXI!), acabó como ya todos sabemos: sacándonos del playoff de la forma más cruel posible. Me consolé pensando que ganando no estábamos en Primera, y empatando no se escapaba definitivamente el Playoff. Tiré de la experiencia que dan los años para este tipo de situaciones, y ahí ando, más mal que bien.

Recordé el fallo de Xisco, pero también el cante de Raúl Bravo ante el Zaragoza, el penalty de Pedro ante el Barsa B, el fallo de Saizar en Mallorca, el despiste de López Silva ante el Sporting, las empanadas defensivas en Eibar, en Murcia, en Zaragoza, en el Arcángel ante el Depor..., y pensé, ya más en frío, que el éxito o el fracaso de un equipo no es culpa de un solo jugador, sino de todos y cada uno de los futbolistas, técnicos y directivos.

Como decía el proverbio oriental: "Si algo tiene remedio, ¿para qué te preocupas?. Si algo no tiene remedio, ¿para qué te preocupas?. En resumen, ¿para qué te preocupas?". Mejor pensar en temas ajenos a los que motivan el cabreo, e intentar, de esa forma, no mortificarse demasiado.

Es momento ahora de resetear, de formatear ese disco duro que se nos ha quedado colgado con el final de Huelva. Pero no se trata de partir de cero, porque estamos en una situación privilegiada que todos hubiéramos firmado a comienzo de curso. Es hora de poner la guinda a la tarta, y, para eso, necesitamos 20.000 pasteleros dispuestos a endulzar un sábado de gloria.

Esos trece o catorce jugadores que, ante el Mallorca, lucirán la blanquiverde, luchan por nuestros mismos objetivos, tienen nuestros mismos sueños, y llevan nuestro mismo escudo. Esos futbolistas necesitarán nuestro aliento para correr más que los malos, los que vienen a robarnos nuestra ilusión. Esos, los de rojo, son a quiénes hay que pitar, y los que tienen que sentir en sus tímpanos que somos más y somos mejores.

El sábado, la salida de los jugadores por el túnel de vestuario tiene que servir para que unos vean el cielo y otros el infierno. No nos equivoquemos. No metamos la pata. Noventa minutos dan para mucho. Fallaremos goles claros, tendremos despistes en defensa, erraremos pases. Nada nuevo bajo el sol. Nada que no le ocurra al mejor equipo del mundo en todos sus partidos. Se trata de animar a quién se equivoque para que lo haga mejor la próxima vez, y no abroncarle para generarle presión y nervios. Aquí somos de tener poquita paciencia. Venid todos con el Orfidal tomado de casa.
 
Necesitamos sumar, no restar. Si nos metemos eso en la cabeza, todos (jugadores y aficionados), tendremos mucho ganado. Vamos en el mismo barco. Si en pocas semanas queremos compartir llantos de alegría, y tocar el cielo en las Tendillas, no podemos darle ventajas al enemigo. Dejemos rencillas para otro momento. Al acabar la temporada podremos hacer balance. Ahora, todos a una. 

El futuro empieza el sábado. Si quieres empujar con nosotros, estás a tiempo. Si esperas que otros hagamos el trabajo para que tu te diviertas en las Tendillas, no eres cordobesista, ni lo serás nunca. Piénsalo. Por el precio de un cubata tienes hora y media de espectáculo. No tienes excusa. Si te lo pierdes, déjanos disfrutar o lamernos las heridas. Si vienes, serás uno más de los nuestros, y, para bien o para mal, tu corazón siempre será blanco y verde.

¡¡Córdoba!!

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

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