miércoles, 18 de junio de 2014

El día en que los niños se convirtieron al cordobesismo



No tendría más de diez años. Aquel pipiolo, de la mano de su padre, escuchaba pacientemente sus batallitas futboleras. Córdoba. 19 de junio. Siete de la tarde. Cuarenta grados. Todo ello sumado, y venir andando desde el Barrio de la Viñuela, hacían que ese niño no viera el momento de llegar al Arcángel, y beberse de un buche esa botella de agua que su padre llevaba, con popurrí de chuches, en la bolsa del Mercadona. Un par de veces había intentado interrumpir el monólogo paterno, pero que si quieres arroz, Catalina… Cuando papi contaba las batallitas futboleras, cuando cogía velocidad hablando de su Córdoba C.F., no había quién lo callara.



De esta guisa, el chaval se enteró de que ese podía ser el último partido que el Córdoba jugara en este Estadio en Segunda División, hasta más ver. Y, tras ese punto de partida, su padre desencadenó una serie de datos que el niño intentaba –sin éxito-, absorber como una esponja. Era imposible. Esa verborrea no había quién la entendiera: El ascenso de Cartagena; el partido de las lágrimas ante el Valladolid; la liguilla de ascenso con los goles de Asen en Pontevedra y del pollito Guzmán ante el Huesca; el gol de Moisés al Zaragoza en el último segundo; las salvaciones a última hora en Getafe o Leganés; el penalti de Abraham Paz; el codazo de Albácar a Charles; las buenas campañas en Copa; el partido ante el Barsa…

 

Lo único que el crío sacaba en limpio era que el encuentro de esa noche podía ser histórico, y que en unos meses jugarían allí el Madrid, el Barsa, y, sobre todo, su Atleti. Al acordarse, interrumpió la perorata de su padre, también colchonero, y le preguntó que quién querría que ganase cuando se enfrentaran. El frenazo en seco, y la mirada seria e incrédula del padre, venían a decirle al niño que se dejara de pegos, y que ellos eran cordobesistas; que lo del Atleti era otro tipo de cariño. Demasiado difícil de entender para tan pocos años.



El Estadio ya estaba cerca, y, aunque faltaba casi una hora, la marea blanquiverde se acercaba en masa. Poco a poco, la pareja se iba entremezclando con grupos que, como ellos, iban equipados de blanco y verde con exclusión absoluta de ningún otro color. El Arcángel se iba a llenar y miles de personas vivirían uno de los días más felices de su vida, porque el Córdoba C.F. iba a dejar la eliminatoria prácticamente sentenciada tras un épico partido en el que golearon a la Unión Deportiva Las Palmas.



Unos cuantos años después, los buenos aficionados, cuando recordamos ese día, aún se nos tiñe el vello de blanquiverde. Ahora sí valoramos lo que hicimos esa tarde calurosa en la que el Córdoba le dio prácticamente un corte de mangas a la Segunda División, ascendiendo de manera oficial tres días después. Ese domingo, aquel niño y su padre se dieron una ducha de cordobesismo en las Tendillas, con miles y miles de aficionados. Hoy, después de haber asistido a muchos partidos de Primera, y con varios quinquenios de sangre blanquiverde en las venas, ese niño, hoy mayor, asiste con su hijo pequeño al Arcángel, y recuerda aquel jueves tórrido en el Estadio, como el día en el que comenzó a olvidar a su Atleti, y se hizo cordobesista hasta la muerte.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba 

5 comentarios:

  1. Ojalá muchos niños se conviertan al Cordobesismo en este Play-off y ojalá ningún niño de esta ciudad esté 42 años sin ver a su equipo en primera.

    Si sentenciamos en la ida, no voy a poder dormir hasta por lo menos el martes de la semana que viene.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Sentenciar en la ida? ¿El CCF? Tu estás majareta

      Eliminar
  2. Nos vemos en primera shavales!

    ResponderEliminar
  3. Excelente artículo, se ha puesto el vello de punta y se me han saltado las lágrimas.
    ¿Y porqué no puede ser que dejemos sentenciado el ascenso en el Arcángel ?. Sería el cumplimiento de un sueño de más de 30 años (por mi parte). Nunca hemos celebrado un ascenso en el Arcángel. ¿Porqué no?. Mañana lo veremos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias. Tenemos una oportunidad de oro y, si podemos, hay que machacar aquí. Tengo esa esperanza. Lo he soñado.

      Eliminar

Le agradeceríamos que revisara su ortografía antes de publicar su comentario. Los insultos serán censurados. BlanquiverdeBlog.es no hace responsable de los comentarios de sus lectores. Gracias.