domingo, 9 de febrero de 2014

Velas negras a la Virgen de la Cueva

Cuando el árbitro silbó tres veces en Vitoria el pasado domingo, ¿quién de los que esto leéis no hubierais pagado por estar ya sentados en el Arcángel dispuestos al siguiente partido? Es curiosa la regeneración que produce el fútbol en el ánimo de los futboleros. Después del pésimo partido en Mendizorroza todos nos agarrábamos a cualquier clavo ardiendo: el punto de oro, la buena racha de Alavés, la virtual sexta plaza, la igualdad-mediocridad de la categoría...El caso es volver a estar pronto sentados en el estadio para seguir flagelándonos. 

Resulta que estamos encantados de enfilar un camino de charcos, coches salpicando barro y viento huracanado que destroza paraguas. Si a alguien se le ocurre recordar que hará una tarde de perros, se le manda a callar de malas formas. ¿Quién preferiría estar tranquilamente sentado al braserito de su casa? ¿Qué loco elegiría mojarse solo la garganta con el gintonic de sobremesa? Nadie. Todos estamos deseando partir hacia la jungla y si pedimos que la borrasca se retrase a la noche solo es con el deseo de que no se suspenda. ¿Suspenderse cuando podemos terminar la jornada cuartos o quintos? Ni hablar.

El Eibar es de esos equipos que siempre nos jode la tarde. Más que cualquier alerta naranja de la AEMET. No se me olvidará a Del Olmo perseguido sin tregua ni éxito por los diez blanquiverdes en una de sus últimas visitas. Tampoco se nos olvida el 1-0 postrero de la ida, cuando todos seguíamos esperanzados en ganar. Le predije a un amigo que el primer domingo de junio estaría en Ipurúa para disputarle el play-off a los armeros. Hoy es el ensayo. 

1 comentario:

  1. Para el juego que hacemos(balonazo de Bravo y Bouzon a Xisco y lo que salga) da igual que llueva, nieve o haga sol

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