lunes, 24 de febrero de 2014

Carta abierta a Juan Rafael Fuentes

Hola, Juan. Me he decidido a escribirte esta carta porque quien presume de reconocer sus errores ha de hacer lo posible por rectificarlos. Yo era uno de esos que no te veía futuro en primera. No me incomodó mucho tu marcha -salvo por las malas formas de nuestro presidente-, porque pensé que no sería difícil encontrar a alguien que te mejorara. Te veía como un lateral del montón, que había ganado su oficio a base de constancia y suerte, y achacaba tu titularidad a la ineptitud de las diferentes direcciones deportivas en la búsqueda de defensas zurdos. Siempre me pareciste un pataleto, quizá por esa forma de correr tuya que te hacía parecer torpón y dando la sensación de que solo pasabas por allí.

Reconozco que me sorprendía cuando pasabas del medio campo en nuestro año bueno, acostumbrado a verte atado al banderín como te mandaba Lucas. Celebré aquel par de goles que metiste como si lo hubiera hecho yo, porque pensaba que si tú eras capaz de golear con el Córdoba, todos hubiéramos podido. Ahora siento que fue una falta de respeto. Por la misma razón, jamás te pité, porque sentía que eras como cualquier chiquillo que sueña con llegar a jugar en el Córdoba pero con la gran fortuna de haberlo conseguido. Eres cordobesista y eso es sagrado. 

Celebré la llegada de Dubarbier y critiqué a Paco cuando, después de los primeros partidos, volvió a colocarte de 3 titular. No supe reconocer que te convertiste en un buen defensa. Un muy buen defensa. Seguía dándole más importancia a tus defectos, que los tienes, que a tus crecientes virtudes. No supe valorar que jamás fuiste un temerario, y que si no había cobertura no te sumabas a la fiesta de la vanguardia. No aprecié tus mejoras en ataque y en el toque de balón: incluso ya ponías más centros buenos que malos. Pocas veces destacabas, pero cumplías siempre. No le di importancia a que jamás diste un problema en el vestuario, ni tuviste una mala palabra con la afición.

Quizá te comparaba con Fernández, por el cual tengo debilidad, y no te veía a la altura. Ahora nos has demostrado a todos que, no solo lo estabas, sino que el Córdoba se te quedaba pequeño. Te juro que me alegro muchísimo. Y no sabes cuánto te echamos de menos. Espero que te sea válido aquello de que "nunca es tarde si la dicha es buena". Si no, aquello del "otros vendrán y bueno te harán" también viene que ni pintado. Y como se canta lo que se pierde, hoy es de justicia cantarte a ti.

3 comentarios:

  1. Que ventajista eres profesor!!!ahora te arrepientes de la mierda que le echabas a fuentes para criticarlo porque el lateral de hoy dia no te gusta cada dia se ve mas falso espero y ojala no me equivoque y escribas otra carta de arrepentimiento hacia samu y te comas tu blogs como haces hoy

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  2. Para algunos es bueno permanecer errado, para otros estar herrados

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  3. Dani Espejo es otro coladero en defensa como se ha visto este año en el B, por eso esta jugando de extremo. Muchos lo piden sin verlo jugar, señores hay que ver los partidos para opinar

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