martes, 16 de diciembre de 2014

BARSA-CCF: "A mi hija y su corazón blanquiverde"

El 11 de diciembre de 2012, yo te escribía en este blog una entrada que titulé "A mi hija y su corazón partío". Enlace Era la víspera del CCF-Barsa, de Copa del Rey, aquel inolvidable 12/12/12. Tú, entonces, te debatías entre lo fácil y lo difícil, ser azulgrana o ser blanquiverde. A pesar de que años atrás, pensé que te había perdido definitivamente para la causa, ese partido fue el punto de inflexión para una elección espero que definitiva.


"... sobre mi corazón te llevo, Córdoba"

El sábado, tres años y ocho días después de aquél espectaculo en el Arcángel, volverás a ver en directo el mismo encuentro, pero, en este caso, allí, en el Nou Camp, bello, majestuoso, impresionante. Nos haremos fotos, muchas fotos, como el montañero que corona un ocho mil y clava su bandera en señal de conquista. Y nos haremos un selfie tras otro, con el césped allá abajo, verde, recuerda, como la esperanza, como el cincuenta por ciento de nuestro escudo, de nuestra señal de identidad.

"... y mi voz será siempre tu aliento"

Y, a las 15:55 h., levantarás tu bufanda blanquiverde, y animarás al pequeño, al pobre, al perdedor, conmigo, con mami, y con unos cuantos centenares de locos. Y sesenta mil cuerdos nos mirarán, muchos de ellos despectivamente, y nos sentiremos importantes, allá arriba, en el tejado del Estadio, donde los jugadores son Lacasitos en movimiento.

"... Infinita pasión por mis colores"

A la tierra donde Cristo perdió el mechero y Pujol la vergüenza, llegaron años atrás muchos miles de locos, buscando mitigar el hambre. Y los formatearon, comprándolos con un puesto de mecánico en la Seat o de portero en un edificio pijo de la Diagonal. Y cambiaron el escudo del Córdoba C.F. en la solapa por el del Barsa o la señera. Y se casaron con extremeñas, aragonesas o murcianas, y le pusieron a sus hijos Jordi, Oriol o Montse.

"... días de gloria, para soñar"

Y, el minuto 17, los Jordis y las Montses, hijos de Rafaeles y Mari Pilis, con menos pedigrí catalanista que Beyoncé, pedirán la independencia, que a ver si se la dan ya de una puñetera vez, por jartibles. Mientras, nosotros iremos a lo nuestro y jalearemos cualquier corner a favor como si no hubiera mañana.

"... jugar para ganar"

Y tú te comerás las uñas mitad nervios y mitad emoción. E intentarás grabar en la primera fila de tu disco duro esos noventa minutos procurando no olvidarte de nada. Y disfrutarás, como un parado en una marisquería, bastante más que cualquiera de los miles y miles de culés, tan acostumbrados al marisco, a los partidos grandes.

"... ganar para sentir"

Y, posiblemente, nos hagan un gol, y luego otro..., pero, como las cigalas son indigestas y Messi está fatal de lo suyo, igual le da un amarillo, no tiene su día, y nos hacemos en Barcelona un San Mamés. Soñar es gratis, incluso en Cataluña.

"...sentir para luchar"

Y, ganemos o perdamos, habremos visto el partido que nunca nos habíamos planteado ver, bien porque no lo habíamos soñado lo suficientemente fuerte, o bien porque nuestros sueños tenían el freno de mano echado hasta que llegó Uli en el 93.

"...luchar para vivir"

Y estarás orgullosa de ser cordobesista. 

"vivir para soñar"

Y pensarás que no has visto nunca nada más bonito que un día de partido en el Camp Nou.

"...que mientras viva iré contigo hasta el final"


Y te diré que te equivocas. Hay algo mucho más bonito que eso: un día de partido en el Arcángel.
  
"Mi Córdoba"

Te quiero

Papi.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Perdonar


Puedo perdonar que tengamos un portero que apenas se mueve de debajo de los palos y cuando lo hace mejor que se hubiera quedado quieto. Un portero que tampoco tiene los reflejos suficientes, para estando colocado en la línea de meta, sacar algunos balones que son goles evitables.
Es inseguridad.

Puedo perdonar que tengamos unos defensas a los que le tiembla el alma, cada vez que ven delante de ellos a jugadores de los equipos contrarios que los driblan con facilidad inaudita.
Es miedo.

Puedo perdonar que no tengamos técnica en los jugadores del centro del campo. Técnica para sacar los balones jugados, para facilitar unas transiciones con cierto criterio, para jugar con el empaque que se le supone a un equipo de la primera división.
Es falta de calidad.

Puedo perdonar a algunos periodistas aduladores que valoraban el partido del Calderón como positivo por el magnífico hecho de haber marcado dos goles.
Es servidumbre.

Por perdonar puedo perdonar al presidente del Club que, en un ejercicio descarado de tacañería, no ha valorado el momento único que la suerte y unos cientos de canarios saltarines, nos regaló el pasado mes de junio, consiguiendo uno de los premios más deseados por los cordobeses, estar en la primera división del fútbol español.
Es avaricia.

En definitiva se puede perdonar la inseguridad, el miedo, la falta de calidad, la tacañería y hasta la adulación servil y gratuita….Pero el orgullo, la falta de orgullo, eso no se perdona.

Y es que, lamentablemente, el pasado sábado no se apreciaba ningún orgullo que se manifestara en dolor, pena y enfado, cuando muchos de los jugadores del Córdoba C.F. terminado el partido contra el Atlético de Madrid, iban detrás de los jugadores colchoneros pidiéndole las camisetas, como niños adorando a sus ídolos (no sé si también pedían autógrafos porque eso no lo vi). Futbolistas del Córdoba que daba la impresión se iban al vestuario, más felices por la camiseta obtenida, que cabreados por los cuatro goles que le habían marcado.

Pueden faltar ciertas habilidades y virtudes, pero la del orgullo no. A veces es lo único que nos queda a los humildes y con él se puede comenzar a cambiar situaciones.

Fco. J. Valverde.

viernes, 31 de octubre de 2014

Los 9.000 de siempre y los adosados

Con el ascenso a Primera, al tren del CCF se subieron en verano muchos cordobesistas de toda la vida que, no obstante, preferían años atrás ir al Bernabéu, Pizjuán o la Rosaleda, a ver a su Barsa, su Madrid, su Atleti... o hasta su Betis o su Sevilla, que en Córdoba hay gente pa tó. Se gastaron una pasta en el abono, pensando, sobre todo en el orgasmo que les produciría ver en el Arcángel a Cristiano, a Messi o a Simeone peleando por tres puntos en la mejor Liga del Mundo.

Aquel 22J, se quitaron por una vez la camiseta de su equipo -ese con el que aspiran a ser campeones y no a mariconadas-, y sacaron la blanquiverde del trastero, oliendo a rancio y a naftalina. Estaban en las Tendillas compartiendo el milagro más grande jamás contado. Esa tarde/noche, nadie distinguía entre un sufridor de siempre y un adosado. Vamos, lo que viene siendo un Francisco Nicolás de la vida... Eso sí, yo veía por allí a gente a la que no conocía ni de la bulla de la feria. 

Por arte de birlibirloque, se duplicó el número de abonados. Esto pita, pensábamos. Ojalá esos 9.000 sufridores fijos se conviertan en 12.000 ó 13.000... Serán necesarios cuando volvamos -espero que tardemos...-, a las vacas flacas. Pero, comienza la temporada y, a estas alturas, con bastante lógica, estamos en el pelotón de los torpes. Nada raro, si pensamos en quién dirige el cotarro. 

Pues bien, desde hace ya algunas jornadas, no dejo de leer y escuchar a los adosados los mismos comentarios peyorativos que en temporadas atrás. En este caso, incluso la malafollá es mayor porque se han tenido que rascar el bolsillo, y eso les duele más que un tracto rectal. Además, te dicen aquello de "qué equipo más malo tienes", porque, obviamente, no es el suyo.
 
Los partidos contra el Español, el Depor o el Getafe, no son para ellos. Si no prestan o ceden el carnet, y acuden al Arcángel, pitan al delantero local porque no salta tanto como Cristiano, al lateral porque no se desdobla como Juanfran, y al mediocentro, porque no acierta tantos pases como Xavi. Desde hace varias jornadas, tienen claro que somos carne de Segunda.

Hay tantos equipos en las catacumbas de la Primera, y quedan tantas jornadas por disputar, que yo, y creo que la inmensa mayoría de los abonados con antigüedad, me niego a tirar la toalla. Y, si, en Junio -en marzo o en abril, según algunos-, estoy de nuevo en Segunda, mientras el cuerpo y la cartera aguanten, coincidiré con los de siempre en la cola de los abonos cuando salgan a la venta, y soñaré en tocar, de nuevo, el cielo en las Tendillas, esa plaza en las que, de tarde en tarde, 9.000 cordobesistas, se reproducen como Gremlins lanzados a la fuente, y se convierten en muchos miles más.

Siempre será bienvenido quién venga a ayudar, a empujar en la misma dirección que los demás, y a intentar, en definitiva, que el milagro de junio vuelva a repetirse. Para lanzar comentarios agoreros, y poner palos en las ruedas, pitando al equipo a las primeras de cambio, mejor que vuelvan a guardar la blanquiverde en el trastero y se pongan la amarilla de Neymar o la rosa de James. Al fin y a la postre, ellos son merengues, colchoneros o blaugranas que nacieron en Córdoba como podrían haberlo hecho en Cuenca o en Albacete.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Carta abierta a Fede Cartabia

Llegaste en el verano al Córdoba C.F. como uno de los quince fichajes del equipo, pero desde el primer día comenté que eras la guinda del pastel. Yo te habá seguido desde aquel partido en Mestalla -creo que contra el Almería-, en el que volviste loca a la defensa visitante, con carreritas, frenadas en seco, pases mirando al tendido, regates imposibles, rozando la chulería bien entendida. ¡Qué pedazo de jugador!, pensé, y sigo manteniéndolo.

No me cuadraba la cesión y hablé con amigos valencianos. Más o menos coincidían todos. Gran futbolista, de futuro, con mucho margen de crecimiento, pero con algunas carencias: demasiado individualista a veces, con bastantes limitaciones a la hora de defender a su par, alguna que otra "desaparición" durante los partidos, y poco fondo físico. Joder, ¿otro prenda?. No, me respondieron. Simplemente tiene que sentirse importante y centrarse en lo que hace. 

Parece que el cuerpo técnico del Valencia tenía dudas entre Piatti y tu, y, al final, creyó que era mejor que el argentino cordobés se quedara en Valencia, y tu recalaras en el Córdoba. Algo que muchos por allá no entendieron.

Desde tu llegada, has ido día a día, partido a partido, dando muestras de que eres un jugadorazo, y aplaudo a quién gestó tu llegada. El equipo, contigo, da ese salto de calidad necesario para luchar de igual a igual con otros muchos para no descender. Es más, vengo diciendo, y lo repito, que tenemos mejor plantilla que, al menos, cinco o seis equipos de Primera, y, en gran parte, te lo debemos a ti.

Si Ferrer es capaz de aprovechar el pánico que creas en los rivales para que otros compañeros tengan mejor desmarque, si los preparadores físicos te ponen a punto para que ese último cuarto de hora no se te haga tan cuesta arriba, y, sobre todo, si ese descaro no hace que algún Albácar de la vida te rompa la mandíbula o el peroné, este año vamos a disfrutar contigo una jartá

Pero, amigo, sólo te pido un favor. Ya sabemos que tu novia formal es el Valencia, que estás comprometido y que mantenéis una relación estable. Al Córdoba, como en las sevillanas de los Cantores de Hispalis, ya le has dicho por activa y por pasiva: "Tu eres la otra niña, tu eres la otra...". Ya estamos más que enterados. No hace falta repetirlo. Tus declaraciones a la cadena SER, diciendo, por ejemplo: "Ojalá vuelva a casa el año que viene", o, incluso, "Me dan igual los millones de la opción de compra. Lo único que quiero es volver al Valencia", sobran, sobre todo por la reiteración.

No queremos que le digas a tu querida todos los días y a todas horas: "Seré tu amante bandido", pero tampoco que, en los preliminares, en el polvete, y en el cigarrito de después, estés recordando a quién te da placer, que estás deseando volver con tu novia, esa, por cierto, que te ha puesto los cuernos con Piatti. Disfruta mientras el CCF te haga mimitos, arrumacos, y sexo oral. Repasa el kamasutra con tu amante una y otra vez. Carpe Diem. Y piensa que nuestro Club es lo que tienes a mano, y que os necesitáis uno al otro y viceversa.

Sigue cabalgando, vaquero, que tienes a la chica loquita por ti. Pero deja de una vez de pensar en tu novia, porque, ahora mismo, el Córdoba es tu pareja y el Valencia es "la otra".

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba


viernes, 29 de agosto de 2014

Sobre pasiones y corazones partidos

Hemos asistido durante las últimas semanas al interesante debate sobre el sentimiento cordobesista de parte de los cordobeses que viajaron a Madrid el lunes. Hubo, como siempre, opiniones para todo. Quizá la más extendida entre el Cordobesismo fue aquella de enfado, incluso indignación, por ver como muchos cordobeses aplaudían los goles de los blancos. Una chica que se sentaba cerca de mí recriminó a voz (y saliva) en grito a unos chicos que, vestidos con la blanquiverde, jaleaban las dianas del rival. "Al menos no manchéis la camiseta", les decía. Cierto es que producía un poco de grima ver como personas con nuestros colores se alegraban con los goles que recibíamos. 

Yo, la verdad, no me preocupé mucho por estas gilipolleces. Primero porque era nuestro momento, el de los cordobesistas. Si hubo gente que se anexó, pues muy bien, como en todas las fiestas. Es por ello que su presencia no me molestó. Es más, sirvieron para dar colorido, simples gogós vestidos de blanquiverde. Para mí fue mucho más importante ver las caras de felicidad de los de siempre. Estaban casi todos, salvo las obligadas excepciones por motivos de fuerza mayor. Justo antes de empezar a subir hasta el gallinero del Bernabéu, teníamos toda la pinta de haber acabado de echar un buen polvo. Y esos gestos de mirar hacia arriba del mastodóntico estadio y no creérnoslo. Impagables. 

Quizá porque soy de que piensan que se pueden querer a dos personas al mismo tiempo (o tres, incluso, si son monas), comprendo también de que hubiera gente con el corazón partido. Tuvimos todos la oportunidad de ver en directo o en internet a ese iluminado que destrozó ambas camisetas para hacerse una sola. Pues bien, estoy seguro que el Cordobesismo salió vencedor en las almas de los componentes de este grupo. Un ejemplo lo tuve justo al lado. Un chico que decía ser simpatizante del Madrid, animó y se desanimó como el más cordobesista del mundo. Otro ganado a la causa.


No obstante, no me importa demasiado que se hagan cordobesistas o no, si irán mañana a ver el fútbol, si van a viajar a Almería o no...a mí no me deben nada: pagaron su viaje y su entrada. En paz. Porque solo los que hemos mamado cemento en los campos de 2ªB sabemos lo que significó la tarde del lunes: los cordobesistas, para los que el Córdoba es nuestra pasión gane, pierda, juegue en San Mamés o en el campo del Manchego. Para nosotros, lo del lunes fue uno de los acontecimientos de nuestra vida, porque una pasión es una pasión. Para el que escribe, por ejemplo, el fin de una espera que duraba ya 34 años y que le permitió tachar la primera fila de la lista de cuentas pendientes. Aquellos que se unieron a la marabunta para pasar el día no tienen ni la más mínima idea de lo que eso significa.  

martes, 26 de agosto de 2014

Crónicas de una dulce derrota


Cuando cualquier equipo del mundo llega vivo en el Bernabéu casi hasta al minuto 90, hay que felicitarle. No me vale que estemos a comienzo de temporada y que los blancos estén aún sin ritmo. Nosotros llevamos menos tiempo de rodaje y muchos más fichajes que ensamblar. Hemos tuteado a un Madrid que se las ha visto y deseado para vencer.

Si 70.000 espectadores pitan a su equipo, algo habremos hecho bien. Aunque la alineación hacía prever un autobús, nada más lejos de la realidad. El once estaba concebido para intentar llegar con opciones al final, y, ahí, que dos futbolistas como Fede Cartabia -qué jugadorazo- y Fidel -la banda izquierda es suya-, intentaran el milagro. Casi ocurre. Y, aunque el "casi" no da puntos, hemos salido con la cabeza bien alta.


Serios en defensa, con dos centrales solventes y dos laterales que intentaban apagar fuego. A veces consiguiéndolo y a veces no. Mejor Gunino en defensa y más proyectado Crespo en ataque. Un centro del campo de contención con un buen Garai y un omnipresente Rossi -pena de su fallo final-. Matos apuntando maneras; Pinillos fuera de sitio y, quizás el más flojito. Silva de enlace, corriendo kilómetros y kilómetros y aportando clase. Y arriba, Havenaar, teniéndoselas tiesas con Ramos y sin rehuir el choque. Tosco en el juego de pies, con el punto de mira desviado, pero con un imán en la cabeza. La ocasión más clara fue suya en cabezazo calcado al primer gol del Madrid.

Las figuras merengues fueron casi decorativas. Pero cuando hay calidad a arrobas, estaba cantado que alguna entraría. Gol imparable de Benzema. Demasiados genios a los que intentar frenar. El CCF no se descompuso. Y llegó vivo al descanso. En la reanudación estaba claro que Pinillos se quedaría en la ducha y así fue. Salió Fede y acojonamos a los seres superiores. De tu a tu transcurrió la segunda parte, en la que tuvimos alguna. Incluso un gol anulado. Con Xisco y Fidel descubrimos que Ferrer no venía a perder dignamente, sino a puntuar.

El gol de un Cristiano desquiciado no oscurece en absoluto el magnífico partido de los nuestros, que salieron del templo blanco mucho más crecidos de lo que llegaron. Hay mimbres y sólo falta que, ante equipos de nuestra Liga, salgamos con la misma concentración y hambre que ante el campeón de Europa. Dije hace semanas que no menos de cinco clubs de Primera cambiarían su plantilla por la nuestra. Lo mantengo. Con Borja ganaremos ocasiones de gol. El resto, mejorable, aunque puede ser suficiente.


De la afición no voy a escribir nada que no se haya dicho ya. Simplemente espectacular. Ojalá continúe este feeling. Ojalá las altas esferas del cordobesismo se den cuenta que los seguidores son nuestro mayor patrimonio, y dirijan el CCF con viento a favor y no en contra. Ojalá.

Nos quedan 35 finales. Y no dejaremos a los nuestros de lado. La permanencia se juega en el Arcángel en cada partido. Esperemos que se tenga la paciencia que en otras ocasiones ha faltado. No vamos a estar salvados en diciembre, y, tranquilos, tampoco descendidos. Este entrenador creo que sabe lo que hace, y lucha a muerte por lo que cree. Hoy ha sido la prueba. Confiemos.

Disfrutemos en esta montaña rusa que va a ser la temporada; subidas y bajadas; subidones y bajonazos; derrotas dulces y victorias amargas; momentos malos y buenos. Ahí estaremos, con esos cordobesistas que cada vez son más y más, y que esperemos que estén a las duras y a las maduras. Con los otros, los cordoblancos o madriverdes, no voy a perder el tiempo. Que disfruten de su temporada. A mi, la permanencia, me alegrará mucho más que a ellos todos sus títulos... si es que logran alguno.

Francisco López-Cordón V.
@mushocordoba

lunes, 25 de agosto de 2014

A la memoria de D. Rafael Luján Guerrero, socio fundador del Córdoba C.F.

Tú no lo sabes, pero cuando abrí este sitio prometí que te escribiría antes del primer partido de primera, ese que todos los malajes decían que jamás se iba a producir. No te quejes porque no te escriba, macho, es que te has ido muy lejos y es muy complicado comunicarse contigo. ¿Sabes dónde estoy? En Madrid, con una entrada en el bolsillo para ver a nuestro Córdoba jugar en el Bernabéu. Sí, sí, contra el Real Madrid que además es el actual campeón de Europa. No sabes qué dos meses de gloria llevamos. Ya puedo presumir como tú de haber visto subir al Córdoba a primera. Me contaste mil veces tu viaje a Huelva y nunca me cansaba de escucharte muerto de envidia. Algún día te tocará a ti, me decías. ¡Vaya si me tocó! Fue en Las Palmas y fue mucho más emocionante que el tuyo. Si quieres saber todo lo que sentí puedes leerlo aquí, que ahora no tengo tiempo de contártelo.  

Llevo 34 años esperando este día. No he visto en directo ningún partido de primera y el destino me tenía reservado un Real Madrid-Córdoba en el Bernabéu. ¡Vaya forma de estrenarme! Los blancos tienen los mejores peloteros del globo pero, como tú decías, hay que jugarlo. No estoy solo en Madrid. Hemos venido miles de cordobesistas siguiendo al equipo en este día tan importante. Quiero que sepas que conmigo ha venido tu hija la mayor (mi madre, vamos) y que tu hija la chica hubiera matado por estar. Aquí estamos cuatro de tus cinco nietos, y la que queda no ha podido venir porque tiene un churumbel que atender. ¡Qué gran trabajo hiciste! En días como hoy es cuando te estoy tan agradecido de que nos metieras este veneno en las venas. Este sentimiento de unión, familia y pasión hacia una camiseta. Tienes que estar muy orgulloso de que tus dos hijas sean abonadas desde hace tantos años y que todos tus nietos sean o lo hayan sido también en alguna ocasión. Te prometo que voy a hacer lo que pueda para seguir tu camino. Mis dos hijos podrán decir que estuvieron en Madrid el día que su equipo jugó en primera tras 42 años. Reconozco que no les quiero abonar todavía, porque no sé si será bueno para ellos engancharse de la misma manera que yo lo estoy. Ya veremos, son muy chicos aún.

Búscate un buen sitio allá donde quiera que estés. Bien alto, como hacías siempre. Mi abono está en la fila más alta del Arcángel y aquí tengo también una entrada de gallinero. Allí estaré acordándome de ti, de aquel bajito que me ayudó a llegar tan alto. Porque voy a estar en todo lo alto de los estadios más grandes de este país, y de fuera, si encarta. Y todo por ti. Gracias, abuelo.

viernes, 15 de agosto de 2014

González y su trupe

En el verano de 2009 tuvo lugar uno de esos hechos que diferencian al Córdoba CF del resto de clubes del mundo: se creó una segunda federación de peñas o, exactamente, la Agrupación de Peñas Cordobesistas. Este nacimiento tuvo lugar porque la antigua federación no existía más que sobre el papel y por el pasotismo de las sucesivas directivas de la SAD, que no supieron, atrevieron o quisieron coger el toro por los cuernos y arreglar el problema. Recién llegado al cargo, González dio el acertado paso de terminar de desactivar la antigua Federación de Peñas, ya por de por sí inútil desde su fundación, y tomar como interlocutor a la Agrupación, compuesta por la inmensa mayoría de la peñas cordobesistas y por la totalidad de las activas. Se inició un tiempo de entendimiento, en la que el club y la Agrupación dieron pequeños pasos hacia la cordura. Pero ya sabemos que el buen tiempo dura poco a la ribera del Guadalquivir.

Poco a poco, la fuerte Agrupación de Peñas se fue desmembrando en disputas internas. Cordobamanía se desmarcó (¿imaginan a una agrupación de hermandades rocieras sin la de Almonte?) dejando descabezado al grupo, que inició una cuesta abajo sin frenos. A duras penas la Agrupación siguió su camino, aunando en no pocas ocasiones a la mayoría de peñas para realizar actos variados. Poco a poco, la Agrupación empezó a denunciar las trabas que González ponía a su funcionamiento, abriéndose la brecha cada vez más. Pero todo saltó por los aires en la temporada pasada.


González se dio cuenta, hace ahora un año, que tener a toda la afición en contra iba a restarle, sin lugar a las dudas, legitimidad y poder de actuación. Era ya demasiado tarde para acercar posturas con la débil Agrupación, a la que ya consideraba enemiga, y se sacó de la chistera un truco mágico: resucitó a la Federación que el mismo apuntilló. La vistió de una presidenta vistosa y jaleosa, y empezó a darle privilegios. Unas entradas por aquí, un acto por allá, un local, una inauguración de peñas con jugadores...y todo empezó a ir como la seda. González estaba creándose su propia afición, su legión de adeptos mercenarios. Nada pudo ocultarse aquella semana negra en la que nos visitó el Murcia. Mientras nos obligaba a pasar por taquillas, González repartió cientos de invitaciones entre las florecientes peñas de la Federación; a la vez que la Agrupación organizaba una marcha de protesta ante la cascada de ineptitudes de González. Ni siquiera el reparto masivo de invitaciones libró al Arcángel de la peor entrada en décadas, pero las cartas estaban ya sobre la mesa. Si quieres privilegios, calla la boca. Cada vez más aficionados se apuntaron al "dame pan y dime tonto" auspiciado por González. Sin embargo, no fueron suficientes para llenar un avión y partir hacia Canarias. Centenares de cordobesistas buscaron hasta debajo de las piedras entradas para el histórico partido de Las Palmas de Gran Canaria, sin éxito. Sin embargo, el patriarca de la peña "El Abuelo y su trupe" (al que se le ha visto últimamente en los palcos, muy cerquita de González), me confirmaba por Twitter hace unos días que 400 entradas estaban en Córdoba a disposición de quién las pidiese. Las entradas guardadas a las peñas afines, provocaron que cientos de abonados de siempre se quedaran sin disfrutar in-situ del día más importante de la historia del Córdoba. 


Mientras, la Agrupación está sin respuesta. Sin liderazgo (González se encargó de airear por todas las emisoras de radio que su presidente no era abonado y que vivía en Barcelona) y, por tanto, sin fuerza, se acaba a cada minuto sin acabar de acabarse jamás. González está a punto de conseguir su objetivo: destruir a las peñas. Es complicado que la lombriz que está alimentando se convierta en serpiente: cuando estime oportuno, pisoteará sin miramientos a todas las peñas que ahora está utilizando en su propio beneficio. Él se ha encargado de que los cabecillas sean unos pobres diablos que no se enteran de la misa ni la mitad, y que no se dan cuenta (o no quieren darse) que están siendo utilizados.

Ayer tarde, la reserva de entradas para abonados una buena noticia, sin duda alguna, vistos los precedentes de Huelva, Murcia y Las Palmas, dejó a mucha gente con la mosca detrás de la oreja. ¿Por qué se piden tan pocas? Si el Madrid suele facilitar 3.000 entradas, ¿dónde están las restantes? ¿Tendremos todos que esperar cola, o los afines ya tendrán la suya reservada? Todo tendrá su pronta respuesta. Esperaremos impacientes y, por una vez, ilusionados con que el abonado sea respetado por encima de unos y otros.

viernes, 1 de agosto de 2014

Pedrito, un cordobesista devorado por Koki

Pedro es un niño de 3 años. La primera gran alegría de la que fue consciente en su vida fue el ascenso del Córdoba en Las Palmas. Pedro vestía su blanquiverde aquella calurosa tarde de domingo mientras su padre y sus hermanos se desgañitaban delante de la televisión. Pedro estaba triste porque veía a su familia derrotada cuando todos empezaron a gritar. Se asustó un poco al sumirse en tal caos de besos, abrazos y lágrimas. Pedro nunca había visto llorar a su padre y no pudo evitar seguirlo en la llantina. Pedrito, este año te voy a hacer socio del Córdoba, ¡y en primera!, le prometió su padre. Él no sabía muy bien lo que significaba eso, pero al día siguiente le explicaron que podría ir al estadio (ya había ido a ver un Córdoba-Zaragoza y le había encantado) cada dos semanas para ver a su equipo jugar con los más poderosos de toda España. Pedro no cabía en sí de gozo. ¡Ir al estadio diecinueve veces! ¡Qué pasada!

Cuando el padre de Pedro fue a renovar, preguntó por el precio de los abonos infantiles. Los taquilleros le dijeron que no existían. Los habían quitado de un plumazo. El padre de Pedro se metió en internet y vio que se había formado un gran revuelo por este tema. Suspiró de alivio cuando leyó en la prensa que, sacando el carné Koki, su hijo podría entrar gratis a algunos partidos y pagar un poquito para entrar a los demás. Contento, cogió a Pedrito de la mano y se encaminó de nuevo a las taquillas.

Vamos a sacarte el carné, Pedrito, dijo su papá. Corrió a ponerse la camiseta antes de salir de casa. Llegaron al estadio y sacaron un número. Esperaron un rato y entraron. Él es chico, pero pronto se dio cuenta de que todo empezó a torcerse. Su padre y el chico de la taquilla no se ponían de acuerdo. Estuvieron allí media hora y al final su padre terminó escribiendo un folio largo. Al salir le dijo, Lo siento, pero no voy a poder sacarte el carné, Pedrito. Estos tíos son unos mamarrachos. Intentó hacerse el fuerte, pero no pudo reprimir ponerse a llorar. No te preocupes. Ya verás como al final vas a ver muchos partidos, le dijo su padre, pero no sonó muy convincente.

El padre de Pedrito se encaminó a Facua Córdoba con la reclamación. Les contó que en el club aún no tenían los carné Koki disponibles y que le dijeron que, cuando los tuvieran, ya le dirían cuando podrían sacarlos y dónde estaría ubicado Pedrito en la grada. ¡Un niño de tres años separado de su padre! El taquillero le comentó que no podían hacer otra cosa, que todos los asientos estaban ocupados, y que cuando terminaran el follón inicial de abonos, ya se pondrían con este tema y asignarían una parte de algún sector a los niños del carné Koki. Facua le informó que, a pesar del desastre evidente, era muy complicado exigir nada porque el carné Koki no tenía casi ninguna atribución en la campaña de abonos, más allá de aquellas declaraciones del presidente. Además le aseguró, que los menores de edad deben ir acompañados de sus padres en un evento como un partido de fútbol, por lo que la venta de los supuestos carnés Koki, en ni se sabe qué parte del estadio, tenía toda la pinta de ser humo.

Evidentemente Pedrito no irá al Arcángel este año y muy posiblemente se hará del Madrid o del Barcelona. ¿Cuántos Pedritos habrá en Córdoba este año?

martes, 15 de julio de 2014

El evangelio según @jorrll

De rodillas postrado, llorando y sin dejar de mirar el televisor, como un ferviente seguidor de la cofradía del santísimo gol en el 93, el D10s del fútbol hizo el milagro y me hizo creer. "Yo soy tu D10s, me negarás, me odiarás, pero cuando menos creas en mi te sacaré de las tinieblas y verás la 1ª.

Dicen que cuando vas a morir ves pasar tu vida en segundos, yo no vi pasar mi vida como cordobesista,  pero estaba allí. La únicas palabras que recuerdo que salían de mi boca en esos momentos eran "son muchos años, son muchos años....." un mantra eterno que repetía una y otra vez. Y son muchos años, han sido muchos años.

No sé exactamente la edad que tenía cuando pisé por primera vez el Arcángel, 4, 5, no se. Tengo recuerdos muy claros de partidos en 2ª de los años 80, del año en 3ª, mucha 2ªb, eterna 2ªb. Mi primer abono lo saqué con 15 años, la temporada después de la fase de ascenso que nos robó el Racing, aunque ya antes iba y me colaba los últimos quince minutos de cada partido viendo goles memorables. El gusanillo empieza ahí, y cada vez hay mas veneno dentro. Después llegarían muchos macaeles, utreras, isla cristina, lepes, san pedro de alcantara, y alguna que otra alegría en copa. Destierros en Montilla, Linares...el vetusto San Eulogio.

En una edad para disfrutar lo hice con Ferrol, Depor B, Elche, Cultural, Levante, Baracaldo, ¡qué tiempos!, momentos que realmente te marcan. Y luego el Cartagenazo, que creía que era lo mas grande que iba a vivir con mi equipo. A partir de ahí, te haces mayor, te serenas, te conformas, crees que la 2ª no está mal, alguna vez te enfadas pero bueno, es lo que toca, tu equipo es de 2ª, y que mas da, lo quieres y no hay más. Nunca creí en este equipo, nunca. Lo dije antes y lo digo ahora, nunca, en ningún momento. No soy sospechoso de subirme a ningún carro que no me pertenece, pero a pesar de eso, a este perdonen que me suba porque creo que lo merezco.

Toda esta reflexión deslavazada viene al caso porque creo que es necesario comprender de dónde vengo, conocer ese camino, para saber lo que ocurrió ese 22 de junio. No acompañé a mi equipo porque no daba un duro por él, además cuando las cosas se ponen feas suelo apagar la tele (para luego encenderla cada 5 minutos). Me pasó con el Murcia y justo cuando la encendí marcamos el segundo. Pero ese 22 de junio no se por qué aguanté, bochorno incluido de los Pio-Pio. Lo único que pedía es que acabara ya ese sufrimiento, ese castigo con recochineo incluido, cuando la divina providencia, la deidad que prefieran, el karma universal o la justicia divina premió todos los años de sinsabores vividos. Cuando el balón entró, miré hacia el bar de enfrente de casa como un delantero que mira al línea, no canté gol, de mi cuerpo salieron 42 años de rabia con un grito que tiene que ser lo mas parecido a cuando el alma abandona un cuerpo, salí a la terraza y allí si subió un gol al cielo, golpeé la baranda y entré a comprobar que era real lo que estaba sucediendo. En ese momento caí, a medida que comprendía lo que estaba pasando mayores eran las lágrimas y la congoja. Ni el llanto de mi hijo, ante la situación dantesca que estaba protagonizando su supuesto espejo de madurez, pudo aplacar la tragicomedia que estaba teniendo lugar frente a un televisor, donde las imágenes cada vez eran mas parecidas a una revuelta que a un campo de fútbol. "Son muchos años, son muchos años". Aunque no soy persona de felicitaciones, tras unos instantes comenzaron las lógicas llamadas de amigos y familiares que sabían de mi "extraña" pasión, las cuales en su mayoría no puede atender y que me fueron disculpando. Cuando pude calmarme un poco abracé a mi hijo y lloré con el de alegría, fue un momento de comunión en el que me sentí como trasmitiendo un legado, "mi equipo siempre será de 2ªb, pero a ti te dejo uno en 1ª".

Pensé que nunca viviría algo así, soy un tipo tranquilo, cabal y no dado a espectáculos ni a expresar mis emociones en público, pero la situación me superó. Estaba preparado para ver subir a mi equipo pero no estaba preparado para que fuese así, aunque pensándolo bien, es el Córdoba, no podía ser de otra manera.
Aún hoy, casi un mes después, me emociono al pensarlo, veo el gol y se me saltan las lágrimas. No sé cuanto durará este sueño, pero esa sensación no se me olvidará nunca, será irrepetible, lo más grande que pueda vivir con mi equipo...¿o quizá no?

viernes, 11 de julio de 2014

Garai y la camiseta del ascenso

Yo quería la camiseta del ascenso. Pero no esa blanca de algodón que los futbolistas llevaron en el bus inventada para sacarnos los cuartos. No. Yo quería la camiseta negra que los nuestros vistieron, no solo el histórico día de Las Palmas, sino también en Murcia y Huelva, completando así el mes de viajes más intenso y emotivo de toda mi vida. Lo primero que hice al volver a Córdoba de las islas fue llegarme a preguntar a la tienda del club. Agotada y sin opciones de que volvieran a traerla. Mi gozo en un pozo. Me puse a buscarla por internet y después de muchos tuits hubo un chico con el que llegué al acuerdo. El problema era que tenía el 14 de López Garai a la espalda.  

Garai la cagó y así se lo hice saber en su día. Pero yo quería la camiseta y no tenía otra opción. Llamé a la tienda y pregunté la forma de quitarle la serigrafía. Imposible. Pero yo tenía que tener esa camiseta. Quedé con el chico y se la compré esta mañana. Cuando volvía a mi casa pensé en poner la camiseta en la pared, con el escudo al frente y el nombre atrás, al lado de los pósteres del gol de Uli y del once del Gran Canaria. Pero resulta que Garai está en ese póster y mis hijos lo señalan (al póster, no a Garai) y dicen Córdoba y sonríen. Garai es historia del Córdoba, le pese a quién le pese, incluso a mí. Y resulta que precisamente hoy lo hemos fichado para primera. Creo que es tiempo de hacer borrón y cuenta nueva.

Después está lo futbolístico. No es Garai el fichaje más ilusionante para primera. En general no ha gustado mucho a la afición, deseosa de peloteros de relumbrón. Sin embargo, compromiso y motivación ha demostrado incluso en los peores momentos y la cura de humildad que ha supuesto para él este año, a bien seguro que le habrá enseñado a no repetir los errores del pasado. Ojalá sea apto para jugar en esa élite a la que le ha llevado el Córdoba, no otro. Tiene una cuenta pendiente con la blanquiverde a la que dio de lado el verano pasado y estoy seguro de que lo va a dar todo por saldarla. Suerte, que será la nuestra.

martes, 1 de julio de 2014

Hola Carlitos (IV)

No esperes, Carlitos, una cartita para felicitarte porque ya lo hice en persona en el aeropuerto de Gran Canaria, como así te lo prometí en este blog en alguna ocasión. Ya ves, hay gente que cumple su palabra aunque para ello tenga que acometer actos que no le agradan. Dejaste patente tu gran clase al decirme que era "un poquito desagradable" y sobre todo tu calidad como persona al soltar "mis padres me enseñaron a respetar desde pequeñito, pero a ti los tuyos no". Mis padres me enseñaron a respetar a la gente de bien y a pelear contra los canallas. Y a mirar a la gente a los ojos, algo que tú no tuviste la valentía de hacer. A pesar de todo, he navegado en mis escritos durante una semana y no he encontrado ni una falta de respeto hacia tu persona. Críticas a tus decisiones muchas, faltaría más, porque cada vez lo haces peor.

La puñalada que le has dado a los niños y familias cordobesistas es imperdonable. Estás poniendo en juego el futuro del Cordobesismo. Un ascenso a primera debe suponer un aumento de masa social y no lo opuesto. Estar en primera es la oportunidad perfecta para que los niños se hagan del Córdoba, vean como su equipo pelea y gana a los grandes. ¿A quién se le ocurriría cobrar a un niño recién nacido 245 € por un abono? ¿A quién se le ocurriría eliminar los descuentos a las familias, muchas de ellas en paro? ¿A quién se le ocurriría cobrar a un chico de 17 años lo mismo que a alguien de 40? Solo a ti, Carlitos, solo a ti. Como verás no critico la medida del encarecimiento de los sectores centrales que, personalmente, es la única que me afecta al bolsillo. Pero las anteriores me dañan el alma porque son una lanza al corazón del Cordobesismo. No puedes escudarte en la rebaja a los abonados porque ya bastante los engañaste el año pasado con los precios de las entradas y con el pago por ver al filial, un timo que pareces querer continuar.

Un hombre vale lo que vale su palabra. Si para cumplirla hay que cambiarlo todo, perjudicando a miles de personas, es como si no se estuviera cumpliendo. Además, vas a perder muchísimo dinero con los abonos. Muchísimo. Después querrás arreglarlo, como siempre, poniendo entradas baratas. Volverás a cometer tus mismos errores, a los que les irás sumando otros nuevos. Solo el Madrid, el Barcelona y el Athletic, equipos de Champions con listas de espera para nuevos abonados, tienen precios más caros que nosotros. Posiblemente este que escribe vaya a disfrutar de su último año como abonado si esto sigue así. Imagina si yo, después de más de 30 años sufriendo en el Arcángel, no voy a renovar en la 15/16, qué es lo que harán los que no tengan esta enfermedad tan terminal. Eso sí, cordobesista seré hasta que me muera, aunque sea en mi casa viéndolo por televisión, algo que hará mucha gente desde este mismo año.

No sé cuál es tu objetivo, Carlitos. De verdad, no lo sé. Me chirría tanto que alguien que haya sido capaz de llevar un equipo a primera, tome decisiones que dinamiten los cimientos de la entidad que preside. Tus vómitos constantes sobre el Cordobesismo te condenarán tarde o temprano. Justo después del ascenso, prometiste a periodista que todo esto cambiaría y que este éxito garantizaría el entendimiento. Hazlo como quieras, pero hazlo. Tienes que escuchar a los cordobesistas y dejar de tratarlos como a perros. Frases como "El Córdoba no es una agencia de viajes", deben pasar al cajón del olvido. Una afición que llevó a más de mil representantes a Murcia, sin llevar la entrada en el bolsillo por la ineptitud de los dirigentes de su club, bien merece un respeto. Esos 50 que se compraron un vuelo y una entrada por internet a la aventura, que entraron en el pequeño Maracaná canario sin más protección que su valentía, y que se jugaron el pellejo antes, durante y después del partido, no merecen que su presidente los ninguneé por sistema. Porque esos y los nueve mil restantes son los que le dan sentido a toda esta locura, mucho más allá de victorias o derrotas ocasionales. 

Sé que me lees y sé que me odias, como así dejaste claro en el aeropuerto. Me importa un carajo, Carlitos. Pero solo quiero que no odies al Córdoba. Solo quiero que dejes que los niños tengan la posibilidad de ver a su equipo en primera y que las familias puedan pagarse un abono que han estado deseando durante 42 años. Solo quiero que respetes, ya ni siquiera mimar, a una afición que sabe muy bien lo que es la miseria, y que a poco que lo intentes te levantará un busto en Las Tendillas. No te intentes aprovechar de ella en la gloria, porque acabarás en el más profundo de los infiernos.

miércoles, 25 de junio de 2014

Comparación de costes abonado/no abonado. Temporada 13/14

Como prometimos hemos hecho los cálculos de los costes de la temporada que acaba de terminar para abonados y no abonados. Cuando abran el enlace que tienen abajo del texto, aparecerán dos hojas de cálculo, la primera perteneciente solo a la liga regular y la segunda con las eliminatorias de ascenso incluidas. Debajo de los datos de cada partido están los cálculos totales, que son los que realmente sirven para comparar. Si pulsan las celdas, podrán ver los cálculos. Si observan algún error, les pedimos encarecidamente que nos lo comuniquen. 

Les agradeceríamos que nos dejaran su opinión en los comentarios. 


CUADRO RESUMEN LIGA REGULAR (21 PARTIDOS)

TOTALESFONDOPREFERENCIATRIB.C/ANFIT
Total Entradas CON INVITACIONES a Hércules y Alcorcón143,80 €241,80 €357,80 €
ABONO +SUPLEMENTO(MURCIA)143,00 €255,00 €457,50 €
Total Entradas SIN Invitaciones a Hércules y Alcorcón159,80 €267,80 €394,80 €
PRECIO POR PARTIDOFONDOPREFERENCIATRIB.C/ANFIT
Media partido NO ABONADO CON INVITACIONES6,85 €11,51 €17,04 €
MEDIA PARTIDO ABONADO6,81 €12,14 €21,79 €
Media partido NO ABONADO SIN invitaciones7,61 €12,75 €18,80 €



CUADRO RESUMEN LIGA REGULAR+FASE DE ASCENSO (23 PARTIDOS)


TOTALESFONDOPREFERENCIATRIB.C/ANFIT
Total Entradas CON INVITACIONES a Hércules y Alcorcón179,80 €289,80 €437,80 €
ABONO +SUPLEMENTO(MURCIA)+ PARTIDOS DE PLAYOFF161,00 €279,00 €497,50 €
Total Entradas SIN Invitaciones a Hércules y Alcorcón195,80 €315,80 €474,80 €
PRECIO POR PARTIDOFONDOPREFERENCIATRIB.C/ANFIT
Media partido NO ABONADO CON INVITACIONES7,82 €12,60 €19,03 €
MEDIA PARTIDO ABONADO7,00 €12,13 €21,63 €
Media partido NO ABONADO SIN invitaciones8,51 €13,73 €20,64 €



lunes, 23 de junio de 2014

El día del ascenso

Me encuentro en el hall del hotel donde duermen los héroes. He abierto la página y he tenido que esperar unos minutos porque mis ojos han vuelto a llenarse de lágrimas. Jamás pensé que iba a poder contar lo que pretendo. Voy a intentar escribir aquí mi día de ayer, el día siempre soñado y que la providencia o vaya usted a saber qué, han permitido que vea y así pueda contárselo a toda mi gente, presumir ante mis hijos, aunque estoy seguro que verán gestas mayores.

Amaneció el día precioso y paseé por la playa de Las Canteras hasta un puesto de prensa. No pude resistirme a comprar un ejemplar de Canarias 7 cuando vi que los periodistas locales no contemplaban ni siquiera la opción de que el ascenso se pudiera escapar. El "bocadillo del ascenso" que una bocatería de la zona se "iba a hartar de vender" fue el ejemplo más característico. Siguiendo mi caminar por el hermoso paseo de Las Canteras, a un chico de La Sexta se le ocurrió preguntarme "¿Y qué ocurre si perdéis?". El fútbol es algo más que ganar o perder, le dije, y la chica que manejaba la cámara no pudo reprimirse a decir un "¡Oh!, qué bien". En ese momento los nuestros se me cruzaron en su paseo matutino y solo acerté a decirles, Señores este es el día. ¡Vaya si lo fue!

Me reuní con Rafa Fernández y José Luis Pineda, las dos personas con las que más tiempo compartí ayer fuera del estadio. Nos dirigimos al hall de hotel donde pude charlar amigablemente con un directivo, que me confesó que "lo hemos hecho fatal con el tema de las entradas". Hoy no es el día para hablar de ello, le dije, hay tiempo de mejorar. Partimos los tres hacia el estadio con más de tres horas de antelación siguiendo las indicaciones de los canariones, con el objetivo de evitar un más que previsible atasco. Cuando entramos en aquel mastodóntico centro comercial con la pretensión de pillar un bocadillo antes de entrar al estadio, no imaginábamos que nos estábamos metiendo en la boca del lobo. Cientos de personas, no exagero, empezaron a cantar "Puta Córdoba" de tal manera que hacían retumbar las paredes de acero y hormigón de aquel lugar. Aquellos gritos iban dirigidos única y exclusivamente a la camiseta blanquiverde yo que llevaba puesta. No había ninguna otra. Temiendo por mi seguridad y por la de mis compañeros, entré a unos aseos y salí vestido de Neymar. Cuando me llegó a casa la verde amarela nunca pensé que me iba a servir de capote contra tanto energúmeno. Algo asustados, por qué no decirlo, huimos al único restaurante cercano que vimos vacío. Un japonés. A Fernández, que confesó no hacerle mucha gracia la comida asiática, aquello le pareció la mejor trinchera. Fue allí donde se gestó la idea del "Macanariazo" que tituló la crónica de la victoria en CordobaDeporte. Fernández agarró la idea, que a Pineda le pareció fantástica, y el destino le regaló poder escribirla. Cuando el estadio de Gran Canaria empezó a teñirse de amarillo, me cercioré de que no podía haber mejor titular. Lo que no sabía aún, es que pronto viviríamos en nuestra piel lo que sintieron aquellos once uruguayos en el verde de Maracaná hace ya más de sesenta años.

A pesar de mis optimistas cálculos del día anterior, no llegamos al medio centenar los cordobesistas que estuvimos en el bendito sector B10 de tribuna. El estadio y sus aledaños festejaban el ascenso. No había la tensión propia de un partido de play-off, había euforia. A todos nos pareció extraña la alineación, pero fue unánime la confianza en el Chapi, pues es el que nos había llevado hasta aquí. En lo deportivo fuimos superados claramente por los amarillos, sobre todo en la segunda parte, en la que nos perdonaron claramente el 2-0 que hubiera supuesto nuestra segura derrota. Cuando empezaron a descolgarse aquellos monos por todas las gradas, en número de cientos, los miles de buenos aficionados a Las Palmas empezaron a abuchearlos. Un estadio de primera no dispuso de la seguridad que habría lugar. El árbitro decidió siete minutos después que aquello tenía que acabar de alguna manera, pero nadie imaginó de cuál. Desde un saque de banda empezó la jugada más importante de la historia del Córdoba C.F. Pelayo, con el codo destrozado, hizo el requiebro de su vida para dejar atrás a dos contrarios y poner, con su pierna mala, la pelota al área para que Bravo rematara y Uli remachara.

Todo se convirtió en llanto. La gloria y la tragedia desaguaron en el mismo escenario. Deben saber que el gol más importante de la historia del Córdoba C.F. no fue gritado por los cordobesistas que lo presenciaron en directo. Fue llorado. Nadie gritó gol. Nos abrazamos y lloramos durante una eternidad. Todos nos acordamos de mucha gente, pero estoy convencido de que todos lloramos por nosotros mismos. Estoy seguro de que todas las lágrimas derramadas en Córdoba tuvieron la misma y principal causa: el sentimiento propio. No había consuelo posible, ni siquiera la cerradísima ovación que la afición amarilla nos brindó cuando subíamos la escalera escoltados por la policía. Es el símil más bello que viviré jamás en un campo de fútbol. La afición rival, rota de dolor, inmersa en la cruel tragedia jamás vivida, rompió en aplausos ante cincuenta cordobesistas que subían por la escalera como si fueran a recoger la copa de Europa al palco. No cogimos ninguna copa, era la gloria que la nos esperaba. La gente nos felicitaba, nos besaba. Vi como un canarión le puso una bufanda en el cuello a uno de los nuestros, muchos intercambios de camiseta. Y mucho llanto. Perdonen que lo repita tanto, pero ahora, al recordar este momento, vuelven a caerse solas.

La noche estuvo a la altura. Borrachera de emociones. En solitario, paseando mi euforia por las desiertas calles, corrí a hacerme una foto a la Plaza de España, donde los amarillos iban a celebrar su segura victoria. El panfleto repartido en el estadio titulaba "Esta noche tienes visita" sobre una foto de la plaza. Tuvo visita. La mía, a eso de las 2 de la madrugada. No me gustaría olvidarme de nadie, pero es de justicia escribir aquí que viví estas horas muy cerca de los chicos de la prensa de Cordobadeporte, El Día, ABC, Canal Sur y Cordópolis, de Carlos (@canblanquiverde) y su chica (inolvidables las cenas en el restaurante O Sole mío), de Salvi, Fran, Paco, Agustín y más cordobesistas cuyo nombre no conozco. Con una luna amarilla demarrando su desgracia en las aguas del puerto, todos deseábamos relatar a los demás las lágrimas propias y los deseos de futuro. Los campos a visitar, las letras a escribir, los goles a cantar. En primera. Quiero que me disculpen aquellos a los que no le pude devolver la llamada. Solo tenía batería para mi primo, mi tío Paco, mi compañera y mis hijos. Mis hijos decían papá y algo similar a Córdoba. Más llanto.

Ya es nuestro, amigos. Vi las emocionantes fotos de Las Tendillas abarrotada. Sentimos el empuje de los miles de cordobesistas que se quedaron en tierra. Hemos saldado la cuenta. Aún nos queda la fiesta de hoy en nuestra ciudad. Pronto partimos. Felicidades. Os quiero, familia. Viva el Córdoba C.F.

Nota: este escrito está dedicado a Rafa Fernández desde el 7 de junio de 2013, en el que tuiteó lo siguiente.
Otra deuda saldada.

Y se nos apareció la virgen, vestida de Frijolito



Posiblemente, dentro de muchos años, quizás no recuerde el nombre de mis nietos, pero el 22 de junio de 2014 lo llevaré tatuado en la memoria, mientras viva. La tecnología nos ha permitido visionar y revisionar una y mil veces la misma jugada. Una, y mil veces; y nunca nos cansaremos de volver a verla. Que un jugador al que vimos en las gradas del Arcángel tres días antes con el brazo en cabestrillo, controle el balón como no lo ha hecho en todo el año, deje casi sentado al defensor, y centre perfecto con su pierna mala; que el central, jugando de 11, remate casi en semifallo; que el portero, segurísimo hasta entonces, no bloque, y deje en bandeja el balón; y que allí, en vez de dieciséis defensas canarios, aparezca el más pequeño, el más listo de la clase, el Frijolito Dávila, y marque. Como diría el cachondo de turno: “la jugada que emocionó a Spielberg”.


Los ascensos son para quiénes los consiguen, y no para quiénes lo merecen. Por eso me importa un pito si estoy o no justamente en la mejor Liga del mundo. Un pito. Lo que tengo claro, es que no nos merecíamos esperar tanto. Media vida penando lejos de Primera, mientras otras aficiones menos fieles, otros Clubs de menos porte, podían ver a sus equipos jugando contra los grandes, y los dejaban abandonados cuando lo hacían contra los menos grandes. Injusticia.

No sé en quién pensé cuando Uli marcó. Quizás en mi padre, que ahí sigue, y al que cada día le cuesta más llegar al Arcángel; también en quienes, por desgracia, no llegaron a tiempo; en mi hija, que, con su blanquiverde, bajó incrédula y saltando los escalones de tres en tres, pensando en que aquello ya hacía rato que se había ido al garete; en Rafa, a quién en ese momento estaba viendo llorar en la tele. (Cabronazo, te lo dije: “Te arrepentirás mucho más de no viajar, que de hacerlo”). 


¡Gooool! ¡Gooool! Una y otra vez. Una y mil veces. Calor. Sudor. ¡Gooool! Rabia. Taquicardias. Humo del puro condensado frente al televisor como en una partida de poker entre tahures. ¡Gooool! Incredulidad. ¿Ya ha terminado? ¡Gooool! ¿Vuelve el árbitro? ¡Finaaaaaal! El destrozo que los gritos produjeron en mi garganta  es tal, que, ahora mismo, doce horas después, la voz de Joaquín Sabina es la de Juan Carlos Valerón comparada con la mía. Benditos daños colaterales.


La Primera no nos ha pagado la deuda. Ni mucho menos. Aún nos debe muchas. 42 años son demasiados. Justos los que van desde que tenía 13 años y vi en el Arcángel ese último gol de Fermín, hasta ahora, más cerca de los 60 que de los 50. Demasiados años. Demasiada vida de segunda categoría, futbolísticamente hablando, por supuesto. Puta vida. Demasiados devaneos con chicas feas (Castillo, Estepona, Los Boliches, Marino, Guadix, Díter de Zafra, Almansa, Vélez…), mientras que otros se llevaban a la rubia a la cama (Madrid, Barsa…), justo a la que nosotros, ahora, vamos a profanarle el juju.


¿Imágenes? Muchas. La señora mayor con la que me crucé en Calle Alfaros y que le contaba a otra que algo gordo pasaba porque iba mucha gente parriba, y ella se iba a meter en su casa por si acaso; el listo vendedor de pañuelos conmemorativos del ascenso vendiéndolos en las Tendillas a tres euritos, y sacándose una pasta; el tenderete que montaron algunos en la Plaza vendiendo sangría “Don Simón”; el sospechoso olor a naftalina de algunas camisetas blanquiverdes; los manidos recuerdos a Sevilla de quiénes se morirán siendo catetos… Todos tenemos imágenes de esa noche, de ese sueño cumplido. Sería bonito hacer un álbum con todas ellas.



No voy a incidir ahora en si, anoche, el aforo de las Tendillas duplicó o no el normal de un partido en El Arcángel. Me conformo con que tres o cuatro mil no asiduos (¡qué menos!), dejen de ser discontinuos y se apunten a la causa. No se arrepentirán. Abrazar la doctrina del cordobesismo es sólo privilegio de unos cuantos; una secta abierta pero, a la vez, restringida a quiénes pongan al Club en lo más alto, por encima de Messis, Cristianos y Simeones. No se admiten quiénes duden de a quién animarán cuando venga su otro equipo. No nos valen los cuernos.


No es este un texto demasiado currado, ni siquiera medianamente bueno, pero, os aseguro, que es el que he escrito en mi vida con más felicidad. Anoche me sentí el hombre más alto de la tierra, tanto que toqué el cielo en las Tendillas. Y arriba, os lo juro, vi estrellas blancas y verdes que se encendían y apagaban. Y, sabiendo que muchos que se quedaron en el camino nos observaban felices desde arriba, sólo se me ocurrió decir “¡Gracias por echarnos una mano!”. Y, tras varios guiños de unos cuantos luceros, preferí volver a casa y disfrutar de mi alegría en silencio.


Paco López-Cordón V.

@mushocordoba