viernes, 27 de diciembre de 2013

CCF: El 2013, un año ¿de cine?



Si nosotros, los aficionados cordobesistas echamos la vista atrás, comprobaremos que el 2013 hay que borrarlo cuanto antes de nuestro disco duro, y, si luego formateamos, mejor. No han sido doce meses de alegrías y éxito, sino de sobresaltos, fracasos, movidas, y muchas más sombras que luces. Demos carpetazo a este año, aunque, para no olvidarlo, recordemos unos cuantos capítulos:

- Destitución de Berges (Crónica de una muerte anunciada)

- Contratación de Esnaider (El Caballero oscuro)

- Permanente añoranza de Paco Jémez (Cuando fuimos campeones)

- Despido de Juan Luna (Adiós, muchachos)

- Contratación de Duro (Con él llegó el escándalo)

- Twiterazo de Duro (No habrá paz para los malvados)

- Despido de Duro (El hombre que sabía demasiado)
- Declaraciones de Duro (V de Vendetta)

- Limpieza general en la plantilla (Sospechosos habituales)

- Garai y Alberto, al Sporting (Bienvenidos al Norte)

- Califa Time Machine (Cortocircuito)

- Equipo TOP (Cortocircuito 2)

- Fichajes de V.P.O (Eduardo Manostijeras) 

- Repetitiva frase de "...en 40 años" (Tal como éramos)

- Rumores permanentes de venta del club (Toma el dinero y corre)

- Entradas casi regaladas. Los abonados, jodidos (La historia interminable)

- Críticas permanentes a la gestión presidencial (El coronel no tiene quién le escriba) 

- Actitudes chulescas de Javier Jiménez (El guardaespaldas)

- Fuera de casa, el equipo no funciona (Asignatura pendiente)

- Pablo Villa, cuestionado (En la cuerda floja)

- A un pasito de la zona de descenso (Peligro inminente) 

- Habrá que ser muy listo para fichar en invierno (Atraco a las tres)

- Futuro económico muy negro (No firmes más letras, cielo)

- ... 

A ver si pronto llegan el The End, los títulos de crédito, y el trailer del próximo año, ese en el que TODOS tendremos que echar el resto para intentar la machada, para lograr "Lo imposible". Recordemos que: Si parece fácil, es difícil. Si parece difícil, es asquerosamente imposible (Teorema de Stockmayer)

Ojalá que, al final del 2014, las películas que resuman el año sean más románticas, más optimistas. Desde luego, tenemos el listón bajo, y el optimismo ha dejado paso al escepticismo e incluso al miedo. El futuro es, cuando menos, digamos que nublado.

Todo lo que empieza ben acaba mal, y lo que empieza mal, acaba de puta pena. (Ley de Pudder).

Que los astros se alineen para devolvernos lo que el 2013 nos ha quitado: la ilusión. Que la suerte os acompañe, cavernarios.

Seguid soñando en blanco y verde. Es gratis.

Feliz año. Eterno 14.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

lunes, 9 de diciembre de 2013

Yo SÍ aplaudiré a Villa el domingo

Mi amigo Rafa Japón no ovacionará a Villa este domingo. Pues muy bien. Él se lo pierde. Yo SÍ lo haré. Pablo es el entrenador de mi equipo -y creo que el suyo-, y se está partiendo los cuernos para guisar una paella sin carne, sin pescado y casi, casi sin arroz. Es lo que le han dado. 

Le -nos- prometieron un equipo TOP, y le -nos- trajeron grandes referencias del fútbol español, cuyos nombres no voy a repetir porque tampoco ellos, los fichajes, tienen la culpa de semejante desaguisado. Ellos, como Villa, no son mediáticos, yo diría que incluso que se han encontrado con un premio gordo cuando sólo buscaban una pedrea.

Tampoco son culpables. Tienen su nivel, y punto. Son los guisantes de la paella. El pimiento morrón. Totalmente prescindibles. A Villa le han servido gula disfrazada de angula. Y tiene al equipo a dos puntos del Playoff de ascenso. Con varios puntos perdidos en el descuento, con canteranos, con sancionados, con lesionados, con un césped, como los cadáveres que tardan en descubrirse: en avanzado estado de descomposición.

Mi amigo Rafa dice que no le gusta ir contracorriente. A Pablo Villa, no le queda más remedio. No tiene la vida resuelta, y tiene que montar un arroz improvisado, sin especias, sin carne, sin verduras, sin sal, sin gracia. Con unos comensales que llevan 40 años pasando hambre. Y con el dueño del chiringuito regalando vales descuento día tras día. Y con el monaguillo del empresario recomendando a los comensales que sin quieren arroz, que lo guisen ellos. Pesadilla en la cocina. 

Mi amigo Rafa no aplaudirá el domingo. Prefiere ser el conductor kamikaze que piensa que son los demás los que van por el carril equivocado. Yo, blanquiverde y arrocero, sí lo haré. Primero, para agradecer a un cocinero aficionado que intente guisar sin medios. Y, sobre todo, por reprochar al responsable de la intendencia, que los suministros escasean, y que sus cocineros aficionados, los Jiménez de turno, que no se parecen a Chicote sino a Chiquito, merecen salir de TOP Chef y ocupar un puesto de tertulianos en Mujeres y Hombres y Viceversa, o de chicos malos en Hermano Mayor.

Mi amigo Rafa, dice que no va a contracorriente. Excusatio non petita, accusatio manifesta. El domingo, cuando apoyemos al perolista que aspira a conseguir una estrella Michelín con un vale de 15 euros para comprar en Mercadona, daremos un voto de confianza a un cordobesista de corazón, elegido por unanimidad por la afición y casi por obligación por su jefe, cordobesista de cualquier otra cosa menos de corazón.

Es bastante más elegante apoyar a un entrenador que censurar a un presidente. El cordobesismo debe actuar con clase. Sénecas hasta la muerte. Ser canis no nos pega. Eso pa otros. Es más mediático un #Pab10VillaCCF que un #JequeVeteYa , sobre todo, porque, a lo mejor, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.

El domingo, yo SÍ aplaudiré a Pablo Villa. Otros lo hacen con Arteaga, Borja o Garai. De puta madre. Así nos va. Paso de comer cigalas, ostras o jabugo. Me gusta el arroz, aunque tenga pocos tropezones.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

Yo no ovacionaré a Villa este domingo

No me gusta ir a contracorriente. Es más, lo odio. Es muy incómodo y trabajoso y a mí, como a todos, me gusta la tranquilidad. Pero menos aún me gusta dejarme llevar sin pensar en nada más y por eso voy a exponer aquí los motivos por los que creo que Villa no se merece una ovación el domingo.

A mí me llevaba al fútbol mi abuelo, socio fundador. Él sí ha visto a un Córdoba grande, en primera y alguna vez de gallito. Quizá porque, desgraciadamente, mi abuelo y yo solo compartimos miseria en las gradas del Arcángel, puedo contar con los dedos de una mano las veces que mi abuelo ha ovacionado a alguien o a algo en el estadio. Pueden pensar que mi abuelo era un sieso, sí. Es posible. Yo, sin embargo, creo que mi abuelo pensaba que muy poca gente o muy pocos sucesos merecían ovaciones en aquel Córdoba decadente. Es su vara de medir la que yo he heredado, aparte de ese bendito sentimiento que muchas veces me quita vida.

¿Por qué se va a ovacionar a Villa este domingo? Veamos los posibles motivos.

1) La marcha de equipo.

No creo que sea esta la razón. Villa tiene al equipo, posiblemente, donde merezca. Por tanto no ha hecho nada extraordinario para ganarse una ovación. Por supuesto que tampoco ha merecido su despido. Eso no se discute.  

Villa se comprometió en verano a subir al Córdoba . Poco después, Villa dijo que debía "lograr el equilibrio, que el equipo domine y que se identifique con él". Hoy el Córdoba es un equipo desequilibrado, domina cuando el rival le deja. Nos identificamos con él, claro. Ahora y en preferente. 

Villa sabía que su jefe es un impresentable. Villa sabía, probablemente, que no disponía de jugadores suficientes para lograr el objetivo del ascenso. ¿Otro que nos vendió humo? ¿Otro que nos engaña? Si tanto amor tiene por el Córdoba, ¿no debería habernos bajado a la tierra? En Twitter se me ha puesto como argumento que Villa tiene dificultades económicas y que se vio obligado a coger el puesto, a pesar de sus dudas. Muy bien pero, ¿esto merece una ovación? Para mí Villa merecería una ovación si fuera capaz de sacar mucho más de sus futbolistas de lo que tienen, a pesar de la ineptitud de sus jefes. Sin embargo, hoy no lo está consiguiendo.

2) Atacar al presidente

Si se pretende atacar al presidente utilizando a Villa de ariete, no creo que estemos ayudando a un cordobesista como, indiscutiblemente, es Villa. Los arietes parten alguna puerta, pero al final se parten ellos. No es justo utilizar a Villa en la guerra contra el presidente. Seguro que se nos ocurre alguna otra manera.

3) Su cordobesismo

Tampoco creo que sea el motivo. Si lo fuera, no creo que fuera el momento ni el lugar. Villa será muy cordobesista, pero por encima de todo es el entrenador del Córdoba ahora mismo. Tiene que cambiar algo para mejorar y si no, asumir su incapacidad y marcharse para que otro lo intente. Nosotros somos cordobesistas, como mínimo lo mismo que Villa, y no nos damos ovaciones así como así.


Por tanto, no veo ningún motivo para ovacionar a Villa. En Las Ventas son contadas las ovaciones. Cuando algún torero es ovacionado, es porque de verdad lo merece. Quizá por eso, en Las Ventas se vea el mejor toreo del mundo.

jueves, 5 de diciembre de 2013

No me gusta pescar

¡Hala, ya lo he dicho! Aunque parece que algunos en el Córdoba Club de Fútbol no se enteran. No me gusta pescar y punto. Lo he intentado, he ido varias veces a lo largo de mi vida y tengo que reconocer que alguna vez que otra me he divertido. Rara vez se da el día perfecto, ese en el que simplemente echas la caña y te pican, lanzas y te pican, un no parar. Ese día realmente lo pasas bien, pero por uno de esos días hay cien en los que solamente lanzas y esperas.

¿Saben lo que si me gusta? Verlo por la tele. Me encantan esos programas de pesca extrema donde empiezan a coger cangrejos gigantes en condiciones brutales, o los tipos esos que pescan caimanes, o los que pillan siluros como vacas de grandes. ¡Increible! Las grandes presas, eso si que es interesante.

Y es que eso de pescar es muy sacrificado. Hay que levantarse a las 6 de la mañana (porque los peces madrugan), tienes que meterte por lugares con accesos impracticables para coger los mejores sitios y te pones de barro hasta las trancas. Pasas frío, calor, te calas con la lluvia, y como se te enganche la caña ya la has cagado; cuando arreglas el desaguisado se te ha ido el día.

En cambio a mi suegro le encanta pescar. Es su pasión. No pasa una semana en que no vaya un par de días a echar la caña. A veces en pantanos, otras en ríos o incluso en el mar. Cuando está en la playa es simplemente bajar la calle y ya está, pero otras veces tiene que hacer horas de coche para disfrutar de su pasión, y en la mayoría de las ocasiones vuelve de vacío y cabreado.

Pero esto no sería una verdadera afición si no incluimos el apartado de equipamiento. Todo lo habido y por haber, lo tiene. Desde chalecos, pantalones, botas, señuelos, 5 o 6 cañas.....todo. Y por si fuera poco está apuntado a una peña con la que hacen desplazamientos cada mes a los mejores pantanos de la zona, y luego, como no, comentan las hazañas en la tertulia del café.

La diferencia entre mi suegro y yo está clara, lo suyo es pasión y lo mío es pasar el rato. ¿Volveré a ir de pesca? Seguro. Cuando se me olvide y no tenga nada mejor que hacer, iré algún día a pasar el rato. Pero no se confundan, ¿hacer lo de mi suegro? ni aunque me paguen, ni aunque me pongan la Carihuela debajo de casa, porque es que no, y ya está.

Tomen nota en el Córdoba Club de Fútbol, por muy baratas que me pongan las entradas, aunque regalen camisetas, me presten abonos, o incluso me dejen entrar gratis........¡No me gusta pescar!