domingo, 27 de octubre de 2013

Angustia

Estás tan tranquilo tumbado en el sofá, esperando con los cascos puestos que el rival se adelante en el marcador como en el 90% de los casos y resulta que oyes: ¡¡GOOOOOOOLLL DEL CÓRDOBA!!!! La jodimos, se acabó el relax. Por supuesto que no celebras nada. ¿Cómo vas a celebrar que te queda media hora de sufrimiento? Supongo que no estamos acostumbrados a estas vivencias, y lo que debería ser un goce bañado en esperanza e ilusión, se torna en drama.

Cuando llevas cinco minutos ganando ya has mirado treinta y cinco veces la hora. Te preguntas si al reloj le hace falta pila, justo antes de quitártelo. A los diez minutos, coincidiendo con un uy del rival, apagas la radio y te pones a dar vueltas por la casa. De vez en cuando refrescas alguna web en el móvil o el TL de Twitter, esperando lo inevitable. Tu perro te persigue por toda la casa preguntándose qué carajo te pasa y por qué gritas constantemente "pita ya, coño". Al acercarse el noventa, te da por mirar la clasificación y te apetece imprimirla y empapelar tu casa con ella. Tienes pensamientos tan raros como el de que el Amapolas seguirá oliendo nuestro culo incluso si nos gana el domingo. Y claro, es todo tan bonito que te empatan para compensar tanta belleza. Se va la victoria, pero se acaba la angustia. Ya puestos, hubiéramos aguantado cinco minutos más. De algo hay que morir, ¿no?

2 comentarios:

  1. No olvidaré en algún tiempo la frase entrecortada de Toni Cruz, con voz mitad pena, mitad incredulidad. "¡No me lo puedo creer!", dijo Toni. Esos segundos en los que barruntabas el penalti, pero no sabías que coño pasaba. La radio, a veces, es una cabrona de cuidado.

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  2. Estupendamente descrito, esa es la sensación.

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