lunes, 15 de abril de 2013

Yo te lo voy a explicar, JJ

Cuando aún se me escapaban los últimos bostezos de la mañana, @canblanquiverde escribía en Twitter "Sobre el primer equipo sobra todo. Leer prensa hoy parece un castigo. Para algunos parece q tenemos q pedir perdón y todo." Me dediqué a buscar a qué se refería el bueno de Carlos y me encontré un artículo en Diario Córdoba de don José Juan Luque, que aquí enlazo. Transcribo aquí el párrafo que verdaderamente me dejó impactado: Me llamó especialmente la atención una cosa, uno de los cánticos, cuando parte de la hinchada clamó: "¡Estamos hasta los h...!". Y yo me pregunto: ¿De qué? ¿De estar peleando por el ascenso? ¿De un año y medio de buen fútbol y aspiraciones? ¿De llegar a octavos de final en la Copa? ¿De ver al Barcelona en El Arcángel? No entendí muy bien ese hastío que dijo sentir parte de la afición con un equipo que lleva ya un tiempo dando algo que aquí muchos no habían visto. Entiendo la crítica constructiva y fundamentada, están bien los pitos y la desaprobación cuando no se cumplen los objetivos, como así está siendo. Pero conviene recordar cuáles son esos objetivos. No es lo mismo fracasar por el ascenso que por el descenso. El descontento se produjo con el equipo décimo. Hace tres temporadas se celebró por todo lo alto una goleada al Real Unión que dejó al Córdoba 17º.

Señor Luque, voy a tratar de responderle a las preguntas, simplemente en mi condición de cordobesista.

- ¿De qué? Se entiende que ¿de qué estamos cansados?. 

Esta pregunta podía llevarme dos o tres horas que no tengo. Solo me voy a dedicar a explicarle lo que nos ha cansado esta temporada y seguro que me voy a dejar muchas cosas fuera. Estamos cansados de que se vendan los principales activos del club y se compre a saldos que nos condenan a la mediocridad reinante en nuestra historia reciente. Estamos cansados que muchos futbolistas arrastren nuestra camiseta. Estamos cansados del proceso de purga que están sufriendo todas y cada una de las personas que trabajan en el club y han nacido en la ciudad que le da título al diario que le paga. Estamos cansados de que se despersonalice al club, sustituyendo al profesional por el amigo o, incluso, el familiar. Estamos cansados de que al aficionado se le persiga hasta el punto de acobardarlo por teléfono (¿recuerda lo que ocurrió con el chico de Incondicionales?) o, incluso, amenazarlo con denunciarlo. Estamos cansados de que nos vendan humo y de que el enemigo sea el cordobesista, en definitiva.

- ¿De estar peleando por el ascenso?

¿A quién quiere usted engañar? Por el ascenso se peleó la temporada pasada, principalmente gracias a la contratación de dos señores que ya han salido por la puerta de atrás. Si su opinión es que esta temporada estamos peleando por el ascenso, debería dedicarse a escribir sobre otro tema porque, de fútbol, no sabe usted ni el abc. Pregúntele a Don Luis Aragónes si en la situación en la que estamos, la pelea es el ascenso. El sabio se reirá y le dirá que quién está peleando por ello son los que están metidos arriba en las diez últimas jornadas. Este equipo dejó de pelear por el ascenso cuando los gallitos nos crujieron a golpes y nos despertaron a los seres racionales que andamos por el Arcángel del enésimo espejismo. Ahí se acabaron los objetivos. Entiendo, no obstante, que usted no quiera o deba despertar. Yo también tengo que pagar una hipoteca.

- ¿De año y medio de buen fútbol y aspiraciones?

Sí que es usted generoso, sí. O se contradice, claro. Porque, efectivamente, las aspiraciones acabaron en enero. El fútbol acabó en verano, salvo excepciones muy contadas. Así que, en honor a la verdad, dejémoslo en un año.

- ¿De llegar a octavos de final de copa? ¿de ver al Barcelona en el Arcángel?

La verdad es que no se me ocurre mejor forma que explicarle estas preguntas con una metáfora. Imagine (solo imagine, por supuesto) que su periódico tiene que prescindir de usted por cualquier circunstancia. ¿Se sentiría usted bien o satisfecho si El País o el New York Times le pidieran una contribución o dos al año? Incluso si la acogida de sus escritos fuera buena, permítame que lo dude. Usted puede sentirse orgulloso de ello, disfrutar del momento, pero le seguiría costando llegar a fin de mes.


Ahora pasamos al tema que más me ha dolido y por el cual me he decidido a escribirle. Ha nombrado la bicha. Ha recordado, ha puesto como ejemplo, la fatídica tarde del Real Unión. Sepa usted que esa caverna a la que se refieren sus amigotes, ese Cordobesismo antiguo, forjado en el cemento del Viejo Arcángel y que ha recorrido miles de kilómetros a lo largo de la península, aún se siente avergonzado por aquel día. Ha sacado usted nuestras vergüenzas (espero que también las suyas), ¿para defender a quién? ¿para explicar qué? Es cruel que a uno le sigan recordando aquel craso error que cometió hace ya tantos años. Yo me fui a la grada de los aficionados del Real Unión a pedirles perdón por el comportamiento del cordobesismo (aquí no puedo ponerlo con mayúscula) aquel día, ¿qué hizo usted?

Yo puedo entender cualquier opinión. Yo puedo entender cualquier comportamiento. Pero cuando se ataca a un grupo al que pertenezco de forma gratuita o cuando se nos toma directamente por tontos mi obligación es la legítima defensa. Yo coincidí con usted y con el presidente en un programa de TV de Procono. La camaradería entre ustedes era evidente e, incluso, me pareció saludable. Sin embargo, como profesional que es usted debería ordenar lo más éticamente posible los conceptos periodista, cordobesista y amigo. Todos se lo agradeceríamos.

7 comentarios:

  1. Se puede decir más alto, pero no más claro.Chapó!

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  2. Joder Rafa, y eso en media hora??? Me retiro.

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    1. A veces me levanto lúcido, Jose. Muy pocas veces, realmente.

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  3. Excelente no quito ni una coma

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  4. Se puede entender que los resultados deportivos ahoguen la ilusión del colectivo, pero siendo de verdad imparcial habría que pensar que el objetivo común de todos es el mismo. Otra cosa es que nos guste ser protagonistas de la película. Hay que dar un cierto margen a la buena fe

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