martes, 16 de abril de 2013

¿Y qué coño importa si sabemos o no de fútbol?

A José Luis Blasco, Redactor Jefe del Diario Córdoba

Estimado José Luis:

Te escribía esta mañana que los 140 caracteres de twitter me parecían insuficientes para debatir tu artículo, y que se merecía un tratamiento más amplio. Además, como parece que estás interesado en mi interpretación, aprovecho que la literatura no es una ciencia exacta y se presta a debatir, y voy a ello.

A tu artículo, creo que le sobran dos cosas. La primera, el último párrafo. Ese que dice: "¿Los cordobesistas sabemos de fútbol, o, por una ambición mal medida, estamos perdiendo la cabeza en esta espiral negativa?". ...Que es lo mismo que decir: "los pobres que os alimentáis de pan y agua, por una ambición mal medida de aspirar a comer mejor, estaréis perdiendo la cabeza?. No puedes echarnos en cara -te ha faltado sólo la referencia a los 40 años-, que soñemos, que seamos inconformistas, exigentes, ambiciosos... No puedes pretender que nos capen la ilusión, que creo que también es la tuya.

¡Por supuesto que no sabemos de fútbol!. ¡Nadie sabe de fútbol!. Un tiro al poste que entra o sale, un resbalón inoportuno, un penalty que el árbitro pita o no! El partido Borussia-Málaga, es la prueba de que nadie sabe de fútbol, porque es imprevisible, indescifrable.
Hasta ese párrafo, la cosa iba más o menos bien, con collejas repartidas a unos y a otros, a dirigentes, aficionados y entrenador. Curiosamente, se libran los jugadores. Debe ser que ellos sí saben de fútbol. Yo diría que, el artículo, hasta ese momento, se salía incluso de la línea editorial del periódico, claramente presidencialista y, por tanto, tendenciosa, descaradamente tendenciosa.

La segunda crítica a tu artículo, es... el propio artículo. No viene a cuento. No sirve para nada el ronroneo sobre quién la tiene más grande o quién más pequeña. A estas alturas de la película, hay que coger atajos y dejarse de paños calientes. Yo intentaré ser más directo: Todos nos hemos equivocado. Todos. A saber:

1. Quién dirige un Club de fútbol, como si fuera una empresa, sin tener en cuenta que representa a una ciudad, a una afición, a un trozo de la historia de cada uno de nosotros, y da y quita cargos a su conveniencia sin pensar en las consecuencias.

2. Quién, representando al Club, utiliza las redes sociales y todos los medios que su jefe pone a su alcance, para insultar y amenazar de manera chulesca y vomitiva a aficionados, echándonos en cara que, hasta que la llegada de ambos, éramos poco menos que unos muertos de hambre.
3. Quiénes, con insistencia, quizás con el atenuante de que les duele su cordobesismo, aprovechan el río revuelto para criticar absolutamente todo lo que se menea dentro de la institución.

4. Quiénes se ponen la blanquiverde para salir al campo, como quién se pone el bronceador para tomar el sol, sin saber lo que esa camiseta significa para los que están y para los que se fueron.

5. Quiénes, haciéndose llamar periodistas, se venden al mejor postor, y dejan de ser jueces para convertirse en cómplices.

No podemos andarnos con rodeos ni con mariconadas. No debemos echar hojarasca al fuego, para producir humo y más humo. O echamos leña para encenderlo, o agua para apagarlo. Nosotros mismos. Hay que reconocer errores y terminar esta guerra sucia de una puñetera vez.

Soy el único responsable de lo que escribo. No represento a nada ni a nadie, sólo a mi mismo; ni dirijo ningún movimiento, ni soy la avanzadilla de ningún comando. Sólo soy un cordobesista que no ha visto estas guerras intestinas en casi 50 años y creo que estamos llegando al punto de no retorno, y eso significa que, o despegamos, o nos estrellamos. Por tanto, estamos condenados a entendernos, o a destruirnos, con el Córdoba Club de Fútbol por medio.

Que alguien me avise qué decidimos. Lo digo por saber cómo salgo de casa la próxima vez que vaya al Arcángel, si vestido de calle, o a lo Braveheart.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba


3 comentarios:

  1. Si todo el mundo tuviera la misma autocrítica que Paco, otro gallo nos cantaría. La primera pelusa que hay que quitar es la del propio ombligo. Que a quién corresponda coja el testigo. Gracias, Paco

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  2. Magnífica reflexión, la suscribo100%

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  3. Te olvidas los Cordobeses que seguimos afectados (sálvese el que pueda y me meto el primero) de ese complejo de inferioridad, que nos lleva a encumbrar a cualquier salvapatrias llegado de fuera, pensando que trae consigo la formula mágica y es mejor solo por no ser de aquí. Aunque la verdad, los de aquí que dirigieron últimamente los destinos del Córdoba C.F no ayudan a contrarrestar esta tendencia si analizamos su gestión.

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