domingo, 28 de abril de 2013

Ídolos de barro

Yo también tuve un ídolo. Fue a mitad de los ochenta cuando los extremos era extremos y el fútbol era fútbol. Yo tendría seis o siete años y me impresionaba ver a Valentín atarse la pelota al pie y jugar con la línea de banda como si fuera un precipicio, donde el que caía siempre era el defensa. Entonces no se llevaba eso de tener la camiseta con el número de tu jugador preferido, pero estoy seguro de que era mi deseo.

Un día mi abuelo me dijo que venía el Betis a jugar un amistoso. 

- ¡El Betis! ¡Toma! 

Mi abuelo decía que había que pagarlo aparte y que no estaba la cosa para dispendios. Pero yo insistí tanto que al final conseguí que me llevara. Valentín hizo de las suyas pegado a la banda izquierda como casi siempre, pero esta vez contra uno de los grandes. 

- ¡Es el mejor, abuelo! - El viejo calló y asintió con cara de pena. 

Al volver del descanso no encontraba a mi ídolo.  - ¿Por qué lo han cambiado, abuelo, si era el que mejor estaba jugando? - Volvió a callar. Mediada la segunda parte el extremo izquierda del Betis hizo una jugada calcada a las que hacía Valentín. Empecé a fijarme en él. Tenía sus mismos andares y su mismo aspecto. 

- ¡Abuelo, mira lo que se parece ese del Betis a Valentín! - No quiso seguir más tiempo con la mentira. - Es Valentín, Rafa, el Betis lo ha comprado- . Yo no entendía nada. - ¿Cómo? ¿Lo ha comprado en el descanso? -No, niño, ỵa estaba todo hecho. Acordaron que jugara una parte con cada equipo. Por eso no quería que vinieras hoy

Juro que no lloré, pero ganas no me faltaron. Fue uno de esos momentos en los que la vida te obliga a crecer, a madurar. Esta vivencia me hace entender a aquellos chicos y no tan chicos que defienden a capa y espada a sus referentes. Los ponen por encima del bien y del mal, de su intelecto, incluso de su salud. Si hace falta se parten la cara por una camiseta, incluso se esfuerzan en dedicarle un peña. Todo aquel que ose criticarlo es atacado con saña. Incluso se atreven a quitarle el carné al agresor, atrapando su sentimiento cordobesista con unas comillas malvadas.

¡Pobres diablos! No pueden darme pena, porque su sentimiento es puro. Es tan puro como el amor que yo le tenía a Valentín. Todo el que ha estado enamorado sabe que es inútil darle consejos a quien Cupido ha cazado, pero no voy a resistirme: lo único que no se irá nunca es el blanco y el verde. La camiseta es la que nunca te abandona por otra.

jueves, 25 de abril de 2013

Fin de fiesta y fuegos artificiales

Decimos los cordobesistas que es imposible ponernos de acuerdo. Ni siquiera cuando las cosas nos van relativamente bien hay unanimidad en la felicidad. Sin embargo, siempre hay una excepción que confirma la regla y en este caso ha estado personalizada en la figura de showman Alfredo Duro.

Buceando en la grada, redes sociales, foros y otras tabernas cordobesistas, no encontré a nadie que defendiera el trabajo, ni por supuesto las formas, del señor Duro. No podrá decir el madrileño que veníamos predispuestos pues, antes de formar parte de la estructura del club, todos retuiteábamos y marcábamos como favoritos muchos de los tuits de ánimo y agasajo que nos dedicaba. A pesar de los esperpentos que les regalaba a los seguidores de los programas pseudo-deportivos nocturnos, el sr. Duro nos caía bien a la inmensa mayoría.

No voy ahora a hacer una lista de los despropósitos de su gestión pues sería tendente a infinito y no dispongo de tiempo ni ganas, pero en pocos meses ha logrado unir a esa masa tan informe como es el Cordobesismo: todos queríamos su marcha. Quizás la gota que colmó el vaso no fuese ni la mitad de venenosa que todas las anteriores, pero qué bien que nos vino la goleada del Bayern. Desde ayer soy un poquito bávaro yo también. Decía Laurence Ress que "El poder del odio está infravalorado. Es más fácil unir a la gente alrededor del odio que en torno a cualquier creencia positiva". No sé la mayoría, yo no he llegado a odiarle, pero poco me ha faltado (quizás me faltaban un par de denuncias, insultos o bloqueos a cordobesistas).

Yo le invité el lunes a reflexionar y la "respuesta" me ha dejado satisfecho. La mejor reflexión es que se largue bien lejos sin billete de vuelta. Fue horrible mientras duró, sr. Duro.


lunes, 22 de abril de 2013

Carta abierta al sr. Alfredo Duro

Señor Duro.

No puedo empezar esta carta con "estimado" porque empezaría mintiendo y no me apetece. Desde que usted comenzó su etapa en mi equipo no ha hecho méritos para que ningún cordobesista lo estime. Usted, bajo su cargo de "Director de Comunicación (y no sé qué más)", se ha dedicado a sacar la escopeta en forma de epístolas y disparar a todo lo que se menea. Todos nos hemos llevado algún plomillazo de los suyos: la prensa (principalmente, ABC, el cáncer según ustedes), los cordobesistas más antiguos (cavernarios, creo que nos llamó), el alcalde (coincido con usted, un impresentable y un vendehumos)...todo aquel que osaba tener una opinión fue puesto en la diana.

Yo le pregunto. ¿Para eso ha venido usted a mi equipo? ¿Ha venido usted para quitarle los moscones al presidente? ¿Se siente usted bien siendo el guardaespaldas virtual y real del sr. González? Yo creía que usted venía aquí a otra cosa.

Pero esa es la impresión, sr. Duro. Espero que no sea así, porque entonces sería usted el paradigma de la polivalencia en su grado más extremo. Porque además de zaguero de González, usted también sabe enterarse de las movidas del Real Madrid como así lo demuestra en Punto Pelota. Se cruza usted media España para narrarnos ejemplarmente la liga de fútbol sala. Y seguro que aún me faltan mil y una ocupaciones que usted hará con un grado alto de éxito. Sin ironía ninguna: es usted una máquina.

Lo que ocurre es que no es usted el único con mente y cuerpo inquieto. Aquí en el sur también quedamos algunos. Yo también he abarcado mucho en momentos de mi vida porque me consideraba capacitado, potente, poderoso. Lo que ocurre es que, por muy bueno que seas, el que mucho abarca poco aprieta. Esa es una verdad indiscutible. Cuando te dedicas en cuerpo y alma a un solo objetivo, los resultados SIEMPRE son infinitamente mejores que cuando uno divide sus esfuerzos.

Yo creía que usted había venido aquí a hacer un equipo para subir a primera. O eso creímos todos y más cuando empezó trayendo a Pauliño y despidiendo a Luna Eslava. Me pregunto qué ocurriría si TODA su energía y TODO su saber, lo invirtiera en hacer de mi equipo una potencia capaz de ganarse el ascenso en la 13-14. No nos engañemos, sr. Duro. No me venga con el tópico de "yo no tengo nada que demostrar". Usted, al menos en esta ciudad, tiene que demostrarlo TODO. Tiene que demostrar que sabe de fútbol algo más que dobles penaltis y cuál es el entrenador que suena para sustituir a Mou. Tiene que demostrar que es usted capaz de montar un equipo campeón, un equipo que no hayamos visto en 40 años. Ese y no otro debe ser su reto. Si usted fuera cordobesista, entendería que no hay otro más apasionante. Como no lo es (usted no tiene la culpa, yo no puedo ser del Coruxo aunque quiera), demuestre usted que es un profesional.

pd: por cierto, sr. Duro. Mire usted quien firma. No es su apreciado @mushocordoba

jueves, 18 de abril de 2013

El mito de la caverna

"Imagínate a unas personas que viven en una caverna subterránea, están sentadas de espaldas a la entrada, atadas de pies y manos, de modo que solo pueden mirar la pared de la caverna. Detrás de ella, hay un muro alto, y por detrás del muro, caminan unos seres que se asemejan a las personas, levantan figuras por encima del borde del muro. Detrás de estas figuras, arde una hoguera, por lo que se dibujan sombras llameantes contra la pared de la caverna. Lo unico que pueden ver esos moradores es por tanto ese "teatro de sombras", han estado sentados en esa misma postura desde que nacieron y creen, por ello, las sombras son lo único que existe"

                                                                Introducción a la teoría de la caverna, Platón. Libro VII La República



Hace ya unos lustros, como estudiante del antiguo bachillerato, tuve lidiar como muchos de los jóvenes de hoy día con una asignatura tan difícil como apasionante: Filosofía. Recuerdo que para preparar el examen de selectividad siempre nos decían que seguro entraba Aristóteles o Platón, y de este último uno de los textos estrella era el archiconocido "Mito de la caverna". Hasta aquí lo tenía todo controlado pero la llegada a nuestro club del chico para todo, el señor Alfredo Duro, me encuentro con que lo estudiado años atrás no me sirve para nada, ya que lo de la caverna es algo muy distinto a lo que contaba el filósofo griego.

Poco después de aterrizar en Córdoba (vía ferrocarril, que a este hombre la estación le pone mucho), el director de comunicación (¿sólo?) empezó a hacer amigos. Es cierto que el recibimiento no fue de lo más caluroso, sólo basta recordar los cánticos de Brigadas en aquella entrevista realizada para mayor gloria del presidente, pero desde luego el señor Duro sabía a lo que venía, precisamente a ser el hombre "duro" del dueño del club en una transición que pretendía borrar todo aquello que oliera a cordobesismo de pura cepa y profesionalizar el club (en Córdoba se ve que profesionales que sepan de fútbol pocos). En un principio parecía que esto iba a por ese camino, de hecho así lo reflejé en este blog, pero viendo los derroteros que está tomando la sociedad, más bien parece que este es el capricho de unos señores de Madrid que están jugando al PCfútbol pero con billetes (pocos) de los de verdad.

Esta persecución inquisitoria, ejemplo del más puro conmigo o contra mi, perdió el norte. Tanto es así que mientras llevaba a cabo su plan decidió ir a por quizá lo único intocable en una institución como esta, su afición.
Se produjeron episodios ridículos como la llamadita de marras a un chico de Incondicionales, la no asistencia a la inauguración de la Peña de Montemayor (intuimos que por llamarse "Miguel Reina") o las amenazas a mi compañero Paco López-Cordón Verde. Todo esto simplemente por no estar de acuerdo con los fondos, pero sobre todo con la formas mostradas en la gestión del club y manifestarlo. Tanto Incondicionales, como Paco, como Brigadas y otros aficionados anónimos, amén de periódicos como ABC o El Día de Córdoba, podrían darle un Master sino de gestión si de cordobesismo a estos señores que el que más lleva aún cuenta su antigüedad como la edad de los bebes, por meses.

Por si esto fuese poco, estos últimos días estamos asistiendo por parte de determinados periodistas de Diario Córdoba y finalmente también por parte del presidente, a través de su entrevista-comunicado en la radio oficial, a la criminalización de la afición, ésta que llaman soberana, por manifestarse durante el último encuentro frente a la Ponferradina. 

No estoy de acuerdo con ningún tipo de insultos pero si con la libertad de expresión y esto se ha producido en este mismo estadio muchas otras veces, incluso de forma más reprobable, y se ha asumido con normalidad, no sé porque ahora parece que la critica es considerada un ataque a los estamentos del club y no una muestra de disconformidad y derecho al pataleo por tantos y tantos agravios recibidos.

La cosa es que el señor Duro acuñó un termino, también muy de moda por los "madriles", para referirse a aquellos que no comulgan con sus ruedas de molino: La Caverna. Con lo cual, todos aquellos que nos hemos sentido mas o menos disconformes con determinadas actuaciones, hemos tenido a bien denominarnos en twitter (que daño ha hecho esta aplicación) y otros foros como cavernarios, que no cavernícolas.

Desde aquí quiero invitar a que nos conozcan. No tengan miedo, los cavernarios somos personas normales, no vestimos pieles de animales, no olemos mal, ni comemos carne cruda; es más, puede estar al lado de un cavernario y ni lo notaría. Quizá nos podría descubrir por el amor que tenemos hacia los colores blanco y verde, porque planeamos la semana en función de si juega (¡y a que hora juega!) nuestro equipo, por cómo celebramos los goles de los nuestros y lo mal que nos sientan los del contrario, o porque pasamos gran parte del día hablando, conversando y discutiendo sobre el Córdoba C.F. 

Los cavernarios queremos lo mismo que usted, que el equipo luche y a ser posible gane, porque lo sentimos como nuestro y nos gusta pensar que nos representa. No obstante, es posible que estemos equivocados y que tal y como decía el célebre filósofo griego en su alegoría estemos realmente ciegos ante la realidad. Es posible que solamente veamos sombras, reflejos de lo que es verdadero a lo que únicamente tiene acceso los hombres de luz. Es posible que estemos pidiendo mucho, algo que no hemos visto en cuarenta años (no podía dejar pasar meter esta frasecita de marras), que seamos ambiciosos, que queramos una gestión clara que realmente permita subir a 1ª y no desmantelar lo bueno que teníamos, que se cree un ambiente de paz social pero sin renunciar a la crítica.

Yo como cavernario aprovecho desde aquí para pedir perdón, perdón por ser socio durante más de 20 años, por enfadarme cuando mi equipo pierde, por querer ver al Barcelona todos los años y no sólo cuando suene la flauta, por tantos viajes acompañando a mi gente dejándome la garganta y la salud, por mis fines de semana de mal humor, por meter el veneno del Córdoba a mucha gente y por ser crítico. Si amigos, por ser crítico, si lo soy conmigo mismo creo que también puedo serlo con mi equipo al cual, aunque ínfimamente, financio año tras año.

Mientras las sombras que nos muestran no cambien no creo que nadie pueda pedirnos nada más que creamos lo que vemos, yo el tema de la fe lo dejo para los afortunados que la tengan, la mía la cambié por el empirismo. A pesar de todo les invito a pasarse por la Caverna; se está fresquito, hay buen ambiente y gente muy, muy buena para los que su equipo es la primera opción. Aunque ahora mismo lo tienen difícil porque está cerrada por obras.......estamos ampliando el aforo porque se está empezando a quedar pequeña. De todas formas no crean todo lo que oigan, puede que la Caverna sólo sea eso, un mito.


Jose R. Galvan

martes, 16 de abril de 2013

¿Y qué coño importa si sabemos o no de fútbol?

A José Luis Blasco, Redactor Jefe del Diario Córdoba

Estimado José Luis:

Te escribía esta mañana que los 140 caracteres de twitter me parecían insuficientes para debatir tu artículo, y que se merecía un tratamiento más amplio. Además, como parece que estás interesado en mi interpretación, aprovecho que la literatura no es una ciencia exacta y se presta a debatir, y voy a ello.

A tu artículo, creo que le sobran dos cosas. La primera, el último párrafo. Ese que dice: "¿Los cordobesistas sabemos de fútbol, o, por una ambición mal medida, estamos perdiendo la cabeza en esta espiral negativa?". ...Que es lo mismo que decir: "los pobres que os alimentáis de pan y agua, por una ambición mal medida de aspirar a comer mejor, estaréis perdiendo la cabeza?. No puedes echarnos en cara -te ha faltado sólo la referencia a los 40 años-, que soñemos, que seamos inconformistas, exigentes, ambiciosos... No puedes pretender que nos capen la ilusión, que creo que también es la tuya.

¡Por supuesto que no sabemos de fútbol!. ¡Nadie sabe de fútbol!. Un tiro al poste que entra o sale, un resbalón inoportuno, un penalty que el árbitro pita o no! El partido Borussia-Málaga, es la prueba de que nadie sabe de fútbol, porque es imprevisible, indescifrable.
Hasta ese párrafo, la cosa iba más o menos bien, con collejas repartidas a unos y a otros, a dirigentes, aficionados y entrenador. Curiosamente, se libran los jugadores. Debe ser que ellos sí saben de fútbol. Yo diría que, el artículo, hasta ese momento, se salía incluso de la línea editorial del periódico, claramente presidencialista y, por tanto, tendenciosa, descaradamente tendenciosa.

La segunda crítica a tu artículo, es... el propio artículo. No viene a cuento. No sirve para nada el ronroneo sobre quién la tiene más grande o quién más pequeña. A estas alturas de la película, hay que coger atajos y dejarse de paños calientes. Yo intentaré ser más directo: Todos nos hemos equivocado. Todos. A saber:

1. Quién dirige un Club de fútbol, como si fuera una empresa, sin tener en cuenta que representa a una ciudad, a una afición, a un trozo de la historia de cada uno de nosotros, y da y quita cargos a su conveniencia sin pensar en las consecuencias.

2. Quién, representando al Club, utiliza las redes sociales y todos los medios que su jefe pone a su alcance, para insultar y amenazar de manera chulesca y vomitiva a aficionados, echándonos en cara que, hasta que la llegada de ambos, éramos poco menos que unos muertos de hambre.
3. Quiénes, con insistencia, quizás con el atenuante de que les duele su cordobesismo, aprovechan el río revuelto para criticar absolutamente todo lo que se menea dentro de la institución.

4. Quiénes se ponen la blanquiverde para salir al campo, como quién se pone el bronceador para tomar el sol, sin saber lo que esa camiseta significa para los que están y para los que se fueron.

5. Quiénes, haciéndose llamar periodistas, se venden al mejor postor, y dejan de ser jueces para convertirse en cómplices.

No podemos andarnos con rodeos ni con mariconadas. No debemos echar hojarasca al fuego, para producir humo y más humo. O echamos leña para encenderlo, o agua para apagarlo. Nosotros mismos. Hay que reconocer errores y terminar esta guerra sucia de una puñetera vez.

Soy el único responsable de lo que escribo. No represento a nada ni a nadie, sólo a mi mismo; ni dirijo ningún movimiento, ni soy la avanzadilla de ningún comando. Sólo soy un cordobesista que no ha visto estas guerras intestinas en casi 50 años y creo que estamos llegando al punto de no retorno, y eso significa que, o despegamos, o nos estrellamos. Por tanto, estamos condenados a entendernos, o a destruirnos, con el Córdoba Club de Fútbol por medio.

Que alguien me avise qué decidimos. Lo digo por saber cómo salgo de casa la próxima vez que vaya al Arcángel, si vestido de calle, o a lo Braveheart.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba


lunes, 15 de abril de 2013

Yo te lo voy a explicar, JJ

Cuando aún se me escapaban los últimos bostezos de la mañana, @canblanquiverde escribía en Twitter "Sobre el primer equipo sobra todo. Leer prensa hoy parece un castigo. Para algunos parece q tenemos q pedir perdón y todo." Me dediqué a buscar a qué se refería el bueno de Carlos y me encontré un artículo en Diario Córdoba de don José Juan Luque, que aquí enlazo. Transcribo aquí el párrafo que verdaderamente me dejó impactado: Me llamó especialmente la atención una cosa, uno de los cánticos, cuando parte de la hinchada clamó: "¡Estamos hasta los h...!". Y yo me pregunto: ¿De qué? ¿De estar peleando por el ascenso? ¿De un año y medio de buen fútbol y aspiraciones? ¿De llegar a octavos de final en la Copa? ¿De ver al Barcelona en El Arcángel? No entendí muy bien ese hastío que dijo sentir parte de la afición con un equipo que lleva ya un tiempo dando algo que aquí muchos no habían visto. Entiendo la crítica constructiva y fundamentada, están bien los pitos y la desaprobación cuando no se cumplen los objetivos, como así está siendo. Pero conviene recordar cuáles son esos objetivos. No es lo mismo fracasar por el ascenso que por el descenso. El descontento se produjo con el equipo décimo. Hace tres temporadas se celebró por todo lo alto una goleada al Real Unión que dejó al Córdoba 17º.

Señor Luque, voy a tratar de responderle a las preguntas, simplemente en mi condición de cordobesista.

- ¿De qué? Se entiende que ¿de qué estamos cansados?. 

Esta pregunta podía llevarme dos o tres horas que no tengo. Solo me voy a dedicar a explicarle lo que nos ha cansado esta temporada y seguro que me voy a dejar muchas cosas fuera. Estamos cansados de que se vendan los principales activos del club y se compre a saldos que nos condenan a la mediocridad reinante en nuestra historia reciente. Estamos cansados que muchos futbolistas arrastren nuestra camiseta. Estamos cansados del proceso de purga que están sufriendo todas y cada una de las personas que trabajan en el club y han nacido en la ciudad que le da título al diario que le paga. Estamos cansados de que se despersonalice al club, sustituyendo al profesional por el amigo o, incluso, el familiar. Estamos cansados de que al aficionado se le persiga hasta el punto de acobardarlo por teléfono (¿recuerda lo que ocurrió con el chico de Incondicionales?) o, incluso, amenazarlo con denunciarlo. Estamos cansados de que nos vendan humo y de que el enemigo sea el cordobesista, en definitiva.

- ¿De estar peleando por el ascenso?

¿A quién quiere usted engañar? Por el ascenso se peleó la temporada pasada, principalmente gracias a la contratación de dos señores que ya han salido por la puerta de atrás. Si su opinión es que esta temporada estamos peleando por el ascenso, debería dedicarse a escribir sobre otro tema porque, de fútbol, no sabe usted ni el abc. Pregúntele a Don Luis Aragónes si en la situación en la que estamos, la pelea es el ascenso. El sabio se reirá y le dirá que quién está peleando por ello son los que están metidos arriba en las diez últimas jornadas. Este equipo dejó de pelear por el ascenso cuando los gallitos nos crujieron a golpes y nos despertaron a los seres racionales que andamos por el Arcángel del enésimo espejismo. Ahí se acabaron los objetivos. Entiendo, no obstante, que usted no quiera o deba despertar. Yo también tengo que pagar una hipoteca.

- ¿De año y medio de buen fútbol y aspiraciones?

Sí que es usted generoso, sí. O se contradice, claro. Porque, efectivamente, las aspiraciones acabaron en enero. El fútbol acabó en verano, salvo excepciones muy contadas. Así que, en honor a la verdad, dejémoslo en un año.

- ¿De llegar a octavos de final de copa? ¿de ver al Barcelona en el Arcángel?

La verdad es que no se me ocurre mejor forma que explicarle estas preguntas con una metáfora. Imagine (solo imagine, por supuesto) que su periódico tiene que prescindir de usted por cualquier circunstancia. ¿Se sentiría usted bien o satisfecho si El País o el New York Times le pidieran una contribución o dos al año? Incluso si la acogida de sus escritos fuera buena, permítame que lo dude. Usted puede sentirse orgulloso de ello, disfrutar del momento, pero le seguiría costando llegar a fin de mes.


Ahora pasamos al tema que más me ha dolido y por el cual me he decidido a escribirle. Ha nombrado la bicha. Ha recordado, ha puesto como ejemplo, la fatídica tarde del Real Unión. Sepa usted que esa caverna a la que se refieren sus amigotes, ese Cordobesismo antiguo, forjado en el cemento del Viejo Arcángel y que ha recorrido miles de kilómetros a lo largo de la península, aún se siente avergonzado por aquel día. Ha sacado usted nuestras vergüenzas (espero que también las suyas), ¿para defender a quién? ¿para explicar qué? Es cruel que a uno le sigan recordando aquel craso error que cometió hace ya tantos años. Yo me fui a la grada de los aficionados del Real Unión a pedirles perdón por el comportamiento del cordobesismo (aquí no puedo ponerlo con mayúscula) aquel día, ¿qué hizo usted?

Yo puedo entender cualquier opinión. Yo puedo entender cualquier comportamiento. Pero cuando se ataca a un grupo al que pertenezco de forma gratuita o cuando se nos toma directamente por tontos mi obligación es la legítima defensa. Yo coincidí con usted y con el presidente en un programa de TV de Procono. La camaradería entre ustedes era evidente e, incluso, me pareció saludable. Sin embargo, como profesional que es usted debería ordenar lo más éticamente posible los conceptos periodista, cordobesista y amigo. Todos se lo agradeceríamos.

jueves, 4 de abril de 2013

Alfredo: Con cariño, de tu tontorrón

Anoche, tuve de nuevo el orgullo de que Don Alfredo Duro se acordara de mi. Era ya una hora incompatible con mis madrugones, aunque, entre sueños, noté una sensación extraña, placentera, como un beso de buenas noches... Era él, mi héroe, mi Antonio Banderas, que, sin faltas de ortografía y con todos los signos de puntuación en su sitio, escribía en Twitter: "Me insisten en que hay mucho tontorrón suelto por ahí. Pero musho musho. Y tienen razón!!

La ventaja del pájaro (Ojo: Pájaro = Twitter), es que el límite de sólo 140 caracteres, le deja a uno muy poco margen de maniobra para meter la pata. Otra cosa es cuando el sujeto se viste de tribunero. Entonces ya te puedes encontrar de todo. Llamarnos cavernarios, e incluso, hasta verdiblancos. Esa es la cultura cordobesista del Director de Comunicación del Club. Un día, alguien nos tildó de "cordobistas", y ahora nos visten de béticos. ¿Lo próximo...?
 
Soy un privilegiado. Que alguien como Don Alfredo me tenga en sus oraciones, hace que me sienta mejor, más querido, como un adolescente en sus primeros tonteos. No sé si fueron los efluvios por la victoria orgásmica de su equipo -no, anoche no jugó el Córdoba, sino el Madrid-, o que en el fragor de la euforia se tomó un poleo menta demasiado cargado, pero él, todo un detalle, tuvo la delicadeza de acordarse de mi antes de irse a dormir. 

El índice de credibilidad de D. Alfredo Duro quedó fuera de toda duda la tarde / noche de los cuchillos largos en Twitter, que acabó como acabó. Tal y como indica la denuncia presentada contra él por insultos y amenazas, entre otras lindezas, escribió: "Hay un hijo de puta que se ampara en @mushocordoba que me ha insultado con mi mujer y mi hija. Yo voy a por él y lo voy a encontrar". Vamos a ver, Don Alfredo, ya le he repetido que yo no me amparo en mi nick. Debajo de él están mi nombre y apellidos. Y le recuerdo,que en el Club consta mi dirección, mi teléfono, mi email..., y, por supuesto, la localidad del Estadio que ocupo, mientras el dueño de MI club tenga a bien permitirme asistir a los partidos de MI equipo. Por tanto, no me escondo tras @mushocordoba

La palabra tontorrón, que, por cierto, suele emplearse con un matiz cariñoso, no me ofende, como tampoco ninguno de los exabruptos de aquel día. Ninguno. Sr. Duro, usted no tiene categoría para ofenderme, por muy gordos que sean los insultos. Esa huida suya hacia delante disparando contra todo lo que se menea, es muy propia de narcisistas y personas con complejo de inferioridad. Incluso los tipos duros -Ojú, ¡qué cruz!-, agachan de vez en cuando la cabeza y piden perdón. Usted no. Desde que, el día en que ud. juró bandera, era el único que no llevaba el paso cambiado, piensa que es el ombligo del mundo. Usted mismo...

Por último, Sr. Duro, permítame que en este párrafo le / te tutee. Me hace ilu, ya que somos almas condenadas a encontrarnos. Mira, Alfredo, podrás presumir, con o sin razón, de muchas cosas: que eres un gran Dir-Com, un reputado periodista, un excelente ojeador de jugadores, un experto rockero, etc., pero nunca, repito, nun-ca, aunque llegues a jubilarte en el CCF, o aunque juguemos y ganemos la Champions, podrás decir que eres un cordobesista, sino un empleado del Club. Y, convendrás conmigo, rey mío, que hay una enorme diferencia.

Atentamente, tu tontorrón...

Francisco López-Cordón V.
@mushocordoba

lunes, 1 de abril de 2013

CCF: Las críticas y los críticos

Algunos aficionados andan estos días demasiado hipersensibles con las críticas que, en mayor o menor medida, reciben los jugadores, el entrenador, el presidente, el director de comunicación, etc. Nadie se ha librado de un buen rapapolvo. Absolutamente nadie. 

Y hay quién, creo que de manera errónea, ve en esas apreciaciones un ataque frontal hacia el Córdoba C.F., como si quién critica, enjuicia, o simplemente debate asuntos relacionados con el Club, fuera un enemigo acérrimo, alguien a quién hay que destruir antes de que cause daños irreparables.

Tras el partido ante el Sabadell, algunos, en Twitter, juraban en hebreo cuando muchos escribíamos que sólo se había jugado bien un ratito, y que, para llegar a cotas mayores, había que mejorar mucho. O cuando alguien hablaba de la mediocridad del equipo contrario. Era como si hubiéramos nombrado a la bicha. Curiosamente, la totalidad de los medios de comunicación -incluso los afines y oficialistas-, coincidían en sus crónicas: Resultado engañoso. Carencias.

Incluso, hubo alguien que, refiriéndose a los críticos, escribió algo que me hizo sonreir: "¡Y luego dirán que ellos son los más cordobesistas!". Y se quedó tan pancho, supongo, maldiciendo a quiénes osaban perturbar su nirvana, tras el éxtasis por la hazaña de su equipo.

Vamos a ver si nos entendemos. Yo no soy más cordobesista que el que más, pero tampoco menos. Y no somos concursantes de un reality en el que se decide quién es el blanquiverde del año. Si alguien piensa que criticando se ataca la línea de flotación del Club, pues muy bien. Yo voy a seguir diciendo o escribiendo lo que pienso, sin pararme a pensar lo que otros opinen de mi, básicamente porque me importa un pimiento. Solo le rindo cuentas a mi conciencia.

Y si, en otro orden de críticas, a alguien le molesta mi hostilidad hacia Don Carlos y Don Alfredo, amigos y residentes en Madrid, le diré que mi actitud respecto a ambos, es, si cabe, demasiado condescendiente. Uno por acción y el otro por inacción, faltaron el respeto a muchos aficionados que aún esperan una disculpa. 

Que quiénes mandan en mi club no esperen flores que no merezcan. Y si los astros quieren que ellos sean los elegidos para llevar al Córdoba C.F. a Primera División, bienvenido sea el ascenso. Soy demasiado cordobesita como para desear la derrota de mi equipo y con ella, el descrédito de sus dirigentes. Y quién crea lo contrario, es que no me conoce.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba