lunes, 25 de marzo de 2013

¿Pesimismo o realismo?

Durante esta temporada bastantes amigos y muchos seguidores de Twitter me han calificado como pesimista. No voy a hacer un resumen de mi vida personal aquí, pero puedo asegurarles que la gente que me conoce jamás me cargaría con este adjetivo. Soy de los que se ocupa, más que se preocupa, de los asuntos que están en mi mano y muy pocas veces me he rendido ante un objetivo. Cuando esto ha ocurrido ha sido siempre después de valorar todas las opciones, sondear la gente inteligente que me rodea y aceptar que una retirada a tiempo puede ser una victoria futura.

No obstante, el Córdoba no está en mi mano. Soy de esos cordobesistas que empezaron en tercera. He vivido 3 años de gloria, incluyendo el pasado, y 26 de fracasos. Vi como el Racing nos robaba un ascenso en el 91 en mi propia casa y como un árbitro le regalaba la gloria al Levante sin vergüenza alguna. He visto como equipo rozaba un ascenso un domingo, que solo podría escaparse si nos goleaban, y a los siete días nos metieron cuatro. He visto como el Almansa, ya descendido, nos marcaba dos goles en el descuento para dejarnos fuera de una liguilla. Me restregaba los ojos cuando mi portero colocaba una barrera mientras nos mandaban a segunda B. Hay más ejemplos pero todo ello lo cambio por los dos goles que marcó Asen en Pontevedra y por las inolvidables faltas de Osquitas y Ramos.

Dejemos atrás todo este rosario de fracasos y desilusiones y centrémonos en este curso. ¿Cómo quieren que crea cuando mi equipo se ha arrastrado sobre el campo lo menos media docena de veces? ¿Cómo puedo ser optimista cuando hay por lo menos ocho equipos claramente superiores a nosotros y que ya nos lo han demostrado en el verde? A todo esto le sumamos que los de arriba han decidido empezar la caza del cavernícola y entonces la ilusión de esfuma. ¿Es pesimismo o realismo? Valoro y admiro a los que aún tenéis esperanzas y aplaudo que los profesionales digan que no tiran la toalla. Ahora les queda demostrarlo, que este año han demostrado bastante poco.

lunes, 18 de marzo de 2013

El mejor regalo de cumpleaños

No conozco personalmente a José Manuel Delgado. Usted muy probablemente tampoco. Por lo que he podido leer en su Twitter () es un chico joven. Desde que me abrí mi cuenta en la web del gorrión azul José Manuel me sigue y comenta mis tuits. Hasta la fecha me caía bien porque parece un tío muy optimista, simpático y elocuente. Hoy, José Manuel me ha hecho el mejor regalo de cumpleaños que recuerdo. Lo ha resumido en el siguiente tuit: Tengo mucho que agradecer a , y . Su blog hizo que me metiera en esto del cordobesismo hasta la médula. 

Avatar de @delgastation en Twitter
Con esos 140 caracteres mal contados, José Manuel me ha hecho muy feliz (y por extensión creo que también a mis compañeros). Nunca jamás me planteé objetivos cuando creé el blog, más allá de que me sirviera de paño de lágrimas. Sin embargo, el hecho de haber acercado a una persona a nuestra bendita locura me llena de orgullo y me ha hecho darme cuenta de que ha merecido la pena todo el trabajo, incluidos los malos ratos que todo lo que rodea a este sitio nos ha dado. La comunicación es mágica, en cualquiera de sus formas.

Siento no actualizar el blog como antaño, pero creo que cuando lo que vas a decir no mejora el silencio es mejor callar. Las circunstancias personales y laborales tampoco me dejan tiempo para mucho más. Soy consciente de que a mis compañeros de viaje tampoco les sobra. Seguro que vendrán tiempos más movidos y allí estaremos.

José Manuel, un honor. Esta es tu casa. Gracias por tan bello regalo. No sé si pedirte perdón, porque estarás jodido mucho más tiempo que feliz. Pero los ratos en los que estés feliz gracias a nuestro equipo no los olvidarás nunca. Te lo aseguro. Bienvenido al barco.

lunes, 11 de marzo de 2013

Carta abierta a los actuales gestores de MI equipo

Señores, les aviso que pueden darle descanso a los picapleitos y vacaciones forzosas al gran hermano que todo lo lee. No trabajará ningún juez con esta carta.

Se han hartado de decir y escribir que nos han dado el mejor año deportivo y económico de los últimos cuarenta. Puede que tengan razón. Yo voy más allá: llevamos más de cuarenta años en la mierda. Imaginen lo acostumbrados que estamos a su olor...el olor de la mierda digo. No sabemos cómo huele la Champions, la primera, casi ni cómo huele la victoria. Pero la mierda la conocemos perfectamente, la detectamos a kilómetros, venga de quien o de donde venga. Es por ello que cuando alguna decisión, declaración o actuación nos huele a mierda, nos quejamos como buenamente podemos cada uno, ya sea en el estadio, en twitter, en el foro, en la junta de accionistas, etc. Nos quedamos sextos y nos huele a rosas, ¡fíjense qué fácil lo tienen! Para ustedes, gente de fútbol de toda la vida, mejorar ese puesto será un trabajo sencillo. Tengan cuidado con repetir mucho lo de los cuarenta años, ¡por ahí van a pensar que ustedes nos han llevado a la Champions!

Estarán de acuerdo conmigo que en el tema económico es mejor esperar. Ninguno de los incapaces directivos que les han precedido (miren qué sorpresa, no soy un rufián a sueldo de PRASA o de su prima la pelá) han tenido el as en la manga del concurso de acreedores. Dejemos a la economía que siga su rumbo y que podamos definir el aroma que emana de este ámbito. También en este campo lo tienen muy fácil: el mejor de los gestores de la historia del Córdoba es, como mínimo, el menor de los incapaces. Ustedes, empresarios mundialmente reconocidos, un club de fútbol de los chicos tiene que ser un juego.

Para terminar quiero que les quede bien clarito un concepto. El Córdoba somos NOSOTROS, la afición. La uña del meñique del pie izquierdo de cualquier cordobesista huele más a Córdoba C.F. que mil de sus comunicados. Ustedes no son más que los gestores actuales, punto. Tendrán voz y voto porque así lo quiere el derecho mercantil. Que puedan hacer y deshacer no implica que el club sea suyo. Un amigo decía ayer "son tan pobres que solo tienen dinero", pero yo añado "no sean tan tontos que solo tengan acciones". Si a mí me toca la lotería y me compro el Coruxo FC, yo no soy el Coruxo. Ni siquiera seré del Coruxo, fíjense, aunque conmigo de presidente el Coruxo suba por primera vez en su historia a segunda o incluso a primera. El Coruxo son sus aficionados, esos que llevan en la mierda desde 1930.

Mi próximo deseo de cumpleaños será que, en un futuro próximo, la nueva denominación de la plaza de las Tendillas sea Carlos González. Es más, hay mucha plaza para erigir una estatua de esas que miran hacia el cielo, con un cantor con laúd en su base. Eso significará que ustedes no solo han logrado el objetivo público de subir a MI equipo, sino también el de darle un nombre y una gloriosa historia reciente. Sin embargo, nunca el fin ha justificado los medios. Jamás, ni siquiera en esta batalla de caníbales en que se ha convertido el mundo del fútbol. Si continúan esta guerra de guerrillas contra la afición su destino está escrito, porque un conflicto de este tipo SIEMPRE lo gana el pueblo. Si actúan como invasores, el Cordobesismo los tendrá por invasores y los derrocará. Cuando sus motivaciones reales se diluyan no les quedará más remedio que reconocer su fracaso. Quizás su bolsillo, entonces, esté más lleno o siga intacto, pero lo que estará en la mierda, allí con nosotros, será su prestigio. En este circo, somos los aficionados los que levantamos o bajamos el pulgar y no habrá más verdad que esa. Mientras, estaremos en la caverna retuiteando lo que nos salga de los mismísimos.


domingo, 10 de marzo de 2013

Alfredo Duro, un cordobesista de nómina

Aterricé en Twitter hace unos dos años, como una especie de bálsamo que utilizar en los tediosos partidos de televisión. Esos insufribles encuentros, se hacían menos duros cuando compartías opiniones. Con el tiempo, entré a formar parte de esa selecta mesa camilla cordobesista que es la red tuitera. Día tras días, he debatido, he discrepado, he expuesto mis opiniones sin problema alguno. Hasta ayer.

La tarde del 9 de marzo de 2013, pasará a la historia como aquélla en la que el flamante Director de Comunicación del Córdoba C.F., se quitó el pasamontañas y disparó al aire. Todo ello, por supuesto, con la co-responsabilidad -por inacción u omisión-. de quién le paga.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Ni cuecen ni enriquecen

El principio de una ciencia como la Economía se basa en la escasez. Esta característica marca la existencia de recursos limitados o ilimitados y de bienes económicos o libres en base a su disponibilidad, pero ¿cómo definir el tiempo? ¿bien o recurso? ¿económico o libre? De lo que no cabe duda es que su escasez es manifiesta y que se comporta como un auténtico bien (¿o recurso?) económico obligándonos a elegir asumiendo un coste de oportunidad.

Pero ¿a qué se debe esta tediosa argumentación económica sobre el tiempo en un blog que pretende hablar de fútbol? Pues sirva esta introducción como una pequeña justificación ante la imposibilidad de aparecer en esta tribuna con más asiduidad, ya que motivos laborales y familiares hacen escasear un rato de tranquilidad que dedicar a escribir.

En los momentos en que uno piensa de que hablar, que no han sido pocos a lo largo de esta temporada, te planteas qué y cómo expresar opiniones y pensamientos, pero finalmente hacía caso a un viejo proverbio árabe "si lo que vas a decir no es más bello que el silencio no lo digas".
Es cierto que he de reconocer que esta temporada he estado sufriendo (y aún sigo) el síndrome post-Valladolid; fue un palo grande, sobre todo para aquellos que ya pasamos holgadamente la treintena y vemos como las oportunidades de ver nuestro equipo en primera son cada vez más remotas.
Tras un año ilusionante me preguntaba si sería flor de un día y volveríamos al cincuentapuntismo, pero he de reconocer que algo ha cambiado; el descenso no se contempla y el ascenso no se ve como una quimera, somos más ambiciosos y por eso exigimos más. 

Pero ha habido algo que me ha movido a volver a escribir y han sido los últimos movimientos que se están produciendo en nuestro equipo. Desde verano se empezó a desmantelar los mimbres de un proyecto exitoso vendiendo a nuestros mejores activos, cosa que en cierto modo puedo entenderlo para la supervivencia del club, pero últimamente observo como se está eliminando todo rastro de aquellas personas que nos hicieron disfrutar de la mejor temporada en los últimos 40 años, y que se han ido marchando sin dar una voz más alta que otra, dando muestra de señorío, discreción y cordobesismo a partes iguales. Se están eliminando señas de identidad cordobesas y estamos asistiendo a un desembarco de lo que podríamos denominar como la sección madrileña, una especie de guardia pretoriana de hombres de confianza de Carlos González.

¿Y qué hay de malo en todo esto? Como dice el chiste de aquel que tenía la cara llena de arañazos "el gato es mío y me lo cepillo cuando quiero". Y es muy cierto, el club tiene un dueño que puede hacer lo que considere con el, gestionarlo como le plazca, llenarlo de profesionales válidos o de palmeros de feria. Lo que quiera.

Ahora, eso si, señores rectores, directores, secretarios, jugadores, tengan el rol que tengan en este bendito club, como socio maltratado por los horarios que les ha venido en gana poner, por promociones infames que hacen que mi carnet esté totalmente devaluado, por colas insufribles en los días señalaitos, por equipaciones de bebé marca la bellota a 60 eurazos y por cualquier medida más en las que tengan a bien abusar de mi vinculación sentimental hacia su empresa, permítanme que les diga que no voy a consentir que ninguna persona con cuarto y mitad de cordobesismo venga a insultar a esta afición que, como bien se encargan de restregar cada vez que pueden, lleva penando más tiempo del merecido por las cloacas del fútbol nacional español.
Cuiden más sus comunicados y, por favor, absténganse de emitir opiniones personales dignas de comentario de texto para descifrarlas (¿Riera, antiguos empleados o afición?) en los medios oficiales.

Señores, aunque no lo crean, no sólo se representan a ustedes mismos, nos representan a todos los cordobesistas, los que no pitan, los del caballo perdedor y días nublados en los que no calienta el sol, y los que responden al aplauso y la entrega de los jugadores cuando las gradas se vacían.

Con el viento a favor todo les ha ido muy bien, pero es a las duras donde se conocen a las personas. Ojalá tengan suerte y suban al equipo a primera porque les prometo que este año perdono el "jogo bonito" por el penalti en el último minuto. Pero de momento y muy a mi pesar, al contrario que la marca de caldos, su apuesta ni cuece, ni enriquece.