domingo, 27 de enero de 2013

Color

Cuando tu equipo escala en la clasificación y se gana el derecho a que sombreen o coloreen su nombre, la vida pasa a verse de color de rosa. En ese momento en el que entras en cualquier web y ves a los nuestros en las banquetas de los chicos listos, la vara de medir de rebaja, el pecho se hincha y la ilusión se desata.

Sin embargo, el sentir común del cordobesista es que a este equipo le sigue faltando algo. Algunos piensan que un delantero, otros un medio, los hay que echan en falta más liderazgo en el banquillo o sentido común en el palco. Los más añoran la rebeldía y garra del actual míster rayista, triunfante en primera. Si uniéramos todos los peros haríamos una buena paella de defectos que nos llevarían directos al psicólogo.

Creo que el error está en el rasero elegido. Me explico. No está probado que la comparación constante con el bello curso pasado sea negativa para el rendimiento del equipo. Algunos pueden objetar, y no sin razón, que si el espejo donde mirarse es aquel, los profesionales no podrán relajarse. Es más. Todos estamos de acuerdo en que el nivel de los puestos altos de esta temporada es sensiblemente inferior al que sufrimos el año pasado, excepción hecha del titán Elche. Por tanto, el gusto personal para con el equipo este año si su evaluación se basa en el cotejo con el de Jémez, no nos darán demasiada información ni previsión sobre si seremos capaces de alcanzar la gloria.

No es nueva esta sensación aquí. Cuando Ramos goleó maravillosamente en Cartagonova, la hinchada enloqueció de tal manera porque nadie esperaba vivir esa situación unos meses atrás con el equipo perdido en mitad de tabla. En años anteriores, el Córdoba ganó por dos veces su grupo de 2ªB, campeonando con muchas semanas de antelación y fracasando en sendas liguillas mucho más asequibles que aquella del 99. 

Lo imaginemos o no, lo esperemos o no, el ascenso es un objetivo en absoluto utópico en estos momentos. Quizás falte que nos lo creamos y reventemos el Arcángel domingo a domingo como hemos demostrado saber hacer. Toca el Lugo. Ojalá los jugadores se ganen el derecho a que el Cordobesismo les acompañe al hasta ahora inexpugnable Martínez Valero.

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