viernes, 27 de diciembre de 2013

CCF: El 2013, un año ¿de cine?



Si nosotros, los aficionados cordobesistas echamos la vista atrás, comprobaremos que el 2013 hay que borrarlo cuanto antes de nuestro disco duro, y, si luego formateamos, mejor. No han sido doce meses de alegrías y éxito, sino de sobresaltos, fracasos, movidas, y muchas más sombras que luces. Demos carpetazo a este año, aunque, para no olvidarlo, recordemos unos cuantos capítulos:

- Destitución de Berges (Crónica de una muerte anunciada)

- Contratación de Esnaider (El Caballero oscuro)

- Permanente añoranza de Paco Jémez (Cuando fuimos campeones)

- Despido de Juan Luna (Adiós, muchachos)

- Contratación de Duro (Con él llegó el escándalo)

- Twiterazo de Duro (No habrá paz para los malvados)

- Despido de Duro (El hombre que sabía demasiado)
- Declaraciones de Duro (V de Vendetta)

- Limpieza general en la plantilla (Sospechosos habituales)

- Garai y Alberto, al Sporting (Bienvenidos al Norte)

- Califa Time Machine (Cortocircuito)

- Equipo TOP (Cortocircuito 2)

- Fichajes de V.P.O (Eduardo Manostijeras) 

- Repetitiva frase de "...en 40 años" (Tal como éramos)

- Rumores permanentes de venta del club (Toma el dinero y corre)

- Entradas casi regaladas. Los abonados, jodidos (La historia interminable)

- Críticas permanentes a la gestión presidencial (El coronel no tiene quién le escriba) 

- Actitudes chulescas de Javier Jiménez (El guardaespaldas)

- Fuera de casa, el equipo no funciona (Asignatura pendiente)

- Pablo Villa, cuestionado (En la cuerda floja)

- A un pasito de la zona de descenso (Peligro inminente) 

- Habrá que ser muy listo para fichar en invierno (Atraco a las tres)

- Futuro económico muy negro (No firmes más letras, cielo)

- ... 

A ver si pronto llegan el The End, los títulos de crédito, y el trailer del próximo año, ese en el que TODOS tendremos que echar el resto para intentar la machada, para lograr "Lo imposible". Recordemos que: Si parece fácil, es difícil. Si parece difícil, es asquerosamente imposible (Teorema de Stockmayer)

Ojalá que, al final del 2014, las películas que resuman el año sean más románticas, más optimistas. Desde luego, tenemos el listón bajo, y el optimismo ha dejado paso al escepticismo e incluso al miedo. El futuro es, cuando menos, digamos que nublado.

Todo lo que empieza ben acaba mal, y lo que empieza mal, acaba de puta pena. (Ley de Pudder).

Que los astros se alineen para devolvernos lo que el 2013 nos ha quitado: la ilusión. Que la suerte os acompañe, cavernarios.

Seguid soñando en blanco y verde. Es gratis.

Feliz año. Eterno 14.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

lunes, 9 de diciembre de 2013

Yo SÍ aplaudiré a Villa el domingo

Mi amigo Rafa Japón no ovacionará a Villa este domingo. Pues muy bien. Él se lo pierde. Yo SÍ lo haré. Pablo es el entrenador de mi equipo -y creo que el suyo-, y se está partiendo los cuernos para guisar una paella sin carne, sin pescado y casi, casi sin arroz. Es lo que le han dado. 

Le -nos- prometieron un equipo TOP, y le -nos- trajeron grandes referencias del fútbol español, cuyos nombres no voy a repetir porque tampoco ellos, los fichajes, tienen la culpa de semejante desaguisado. Ellos, como Villa, no son mediáticos, yo diría que incluso que se han encontrado con un premio gordo cuando sólo buscaban una pedrea.

Tampoco son culpables. Tienen su nivel, y punto. Son los guisantes de la paella. El pimiento morrón. Totalmente prescindibles. A Villa le han servido gula disfrazada de angula. Y tiene al equipo a dos puntos del Playoff de ascenso. Con varios puntos perdidos en el descuento, con canteranos, con sancionados, con lesionados, con un césped, como los cadáveres que tardan en descubrirse: en avanzado estado de descomposición.

Mi amigo Rafa dice que no le gusta ir contracorriente. A Pablo Villa, no le queda más remedio. No tiene la vida resuelta, y tiene que montar un arroz improvisado, sin especias, sin carne, sin verduras, sin sal, sin gracia. Con unos comensales que llevan 40 años pasando hambre. Y con el dueño del chiringuito regalando vales descuento día tras día. Y con el monaguillo del empresario recomendando a los comensales que sin quieren arroz, que lo guisen ellos. Pesadilla en la cocina. 

Mi amigo Rafa no aplaudirá el domingo. Prefiere ser el conductor kamikaze que piensa que son los demás los que van por el carril equivocado. Yo, blanquiverde y arrocero, sí lo haré. Primero, para agradecer a un cocinero aficionado que intente guisar sin medios. Y, sobre todo, por reprochar al responsable de la intendencia, que los suministros escasean, y que sus cocineros aficionados, los Jiménez de turno, que no se parecen a Chicote sino a Chiquito, merecen salir de TOP Chef y ocupar un puesto de tertulianos en Mujeres y Hombres y Viceversa, o de chicos malos en Hermano Mayor.

Mi amigo Rafa, dice que no va a contracorriente. Excusatio non petita, accusatio manifesta. El domingo, cuando apoyemos al perolista que aspira a conseguir una estrella Michelín con un vale de 15 euros para comprar en Mercadona, daremos un voto de confianza a un cordobesista de corazón, elegido por unanimidad por la afición y casi por obligación por su jefe, cordobesista de cualquier otra cosa menos de corazón.

Es bastante más elegante apoyar a un entrenador que censurar a un presidente. El cordobesismo debe actuar con clase. Sénecas hasta la muerte. Ser canis no nos pega. Eso pa otros. Es más mediático un #Pab10VillaCCF que un #JequeVeteYa , sobre todo, porque, a lo mejor, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.

El domingo, yo SÍ aplaudiré a Pablo Villa. Otros lo hacen con Arteaga, Borja o Garai. De puta madre. Así nos va. Paso de comer cigalas, ostras o jabugo. Me gusta el arroz, aunque tenga pocos tropezones.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

Yo no ovacionaré a Villa este domingo

No me gusta ir a contracorriente. Es más, lo odio. Es muy incómodo y trabajoso y a mí, como a todos, me gusta la tranquilidad. Pero menos aún me gusta dejarme llevar sin pensar en nada más y por eso voy a exponer aquí los motivos por los que creo que Villa no se merece una ovación el domingo.

A mí me llevaba al fútbol mi abuelo, socio fundador. Él sí ha visto a un Córdoba grande, en primera y alguna vez de gallito. Quizá porque, desgraciadamente, mi abuelo y yo solo compartimos miseria en las gradas del Arcángel, puedo contar con los dedos de una mano las veces que mi abuelo ha ovacionado a alguien o a algo en el estadio. Pueden pensar que mi abuelo era un sieso, sí. Es posible. Yo, sin embargo, creo que mi abuelo pensaba que muy poca gente o muy pocos sucesos merecían ovaciones en aquel Córdoba decadente. Es su vara de medir la que yo he heredado, aparte de ese bendito sentimiento que muchas veces me quita vida.

¿Por qué se va a ovacionar a Villa este domingo? Veamos los posibles motivos.

1) La marcha de equipo.

No creo que sea esta la razón. Villa tiene al equipo, posiblemente, donde merezca. Por tanto no ha hecho nada extraordinario para ganarse una ovación. Por supuesto que tampoco ha merecido su despido. Eso no se discute.  

Villa se comprometió en verano a subir al Córdoba . Poco después, Villa dijo que debía "lograr el equilibrio, que el equipo domine y que se identifique con él". Hoy el Córdoba es un equipo desequilibrado, domina cuando el rival le deja. Nos identificamos con él, claro. Ahora y en preferente. 

Villa sabía que su jefe es un impresentable. Villa sabía, probablemente, que no disponía de jugadores suficientes para lograr el objetivo del ascenso. ¿Otro que nos vendió humo? ¿Otro que nos engaña? Si tanto amor tiene por el Córdoba, ¿no debería habernos bajado a la tierra? En Twitter se me ha puesto como argumento que Villa tiene dificultades económicas y que se vio obligado a coger el puesto, a pesar de sus dudas. Muy bien pero, ¿esto merece una ovación? Para mí Villa merecería una ovación si fuera capaz de sacar mucho más de sus futbolistas de lo que tienen, a pesar de la ineptitud de sus jefes. Sin embargo, hoy no lo está consiguiendo.

2) Atacar al presidente

Si se pretende atacar al presidente utilizando a Villa de ariete, no creo que estemos ayudando a un cordobesista como, indiscutiblemente, es Villa. Los arietes parten alguna puerta, pero al final se parten ellos. No es justo utilizar a Villa en la guerra contra el presidente. Seguro que se nos ocurre alguna otra manera.

3) Su cordobesismo

Tampoco creo que sea el motivo. Si lo fuera, no creo que fuera el momento ni el lugar. Villa será muy cordobesista, pero por encima de todo es el entrenador del Córdoba ahora mismo. Tiene que cambiar algo para mejorar y si no, asumir su incapacidad y marcharse para que otro lo intente. Nosotros somos cordobesistas, como mínimo lo mismo que Villa, y no nos damos ovaciones así como así.


Por tanto, no veo ningún motivo para ovacionar a Villa. En Las Ventas son contadas las ovaciones. Cuando algún torero es ovacionado, es porque de verdad lo merece. Quizá por eso, en Las Ventas se vea el mejor toreo del mundo.

jueves, 5 de diciembre de 2013

No me gusta pescar

¡Hala, ya lo he dicho! Aunque parece que algunos en el Córdoba Club de Fútbol no se enteran. No me gusta pescar y punto. Lo he intentado, he ido varias veces a lo largo de mi vida y tengo que reconocer que alguna vez que otra me he divertido. Rara vez se da el día perfecto, ese en el que simplemente echas la caña y te pican, lanzas y te pican, un no parar. Ese día realmente lo pasas bien, pero por uno de esos días hay cien en los que solamente lanzas y esperas.

¿Saben lo que si me gusta? Verlo por la tele. Me encantan esos programas de pesca extrema donde empiezan a coger cangrejos gigantes en condiciones brutales, o los tipos esos que pescan caimanes, o los que pillan siluros como vacas de grandes. ¡Increible! Las grandes presas, eso si que es interesante.

Y es que eso de pescar es muy sacrificado. Hay que levantarse a las 6 de la mañana (porque los peces madrugan), tienes que meterte por lugares con accesos impracticables para coger los mejores sitios y te pones de barro hasta las trancas. Pasas frío, calor, te calas con la lluvia, y como se te enganche la caña ya la has cagado; cuando arreglas el desaguisado se te ha ido el día.

En cambio a mi suegro le encanta pescar. Es su pasión. No pasa una semana en que no vaya un par de días a echar la caña. A veces en pantanos, otras en ríos o incluso en el mar. Cuando está en la playa es simplemente bajar la calle y ya está, pero otras veces tiene que hacer horas de coche para disfrutar de su pasión, y en la mayoría de las ocasiones vuelve de vacío y cabreado.

Pero esto no sería una verdadera afición si no incluimos el apartado de equipamiento. Todo lo habido y por haber, lo tiene. Desde chalecos, pantalones, botas, señuelos, 5 o 6 cañas.....todo. Y por si fuera poco está apuntado a una peña con la que hacen desplazamientos cada mes a los mejores pantanos de la zona, y luego, como no, comentan las hazañas en la tertulia del café.

La diferencia entre mi suegro y yo está clara, lo suyo es pasión y lo mío es pasar el rato. ¿Volveré a ir de pesca? Seguro. Cuando se me olvide y no tenga nada mejor que hacer, iré algún día a pasar el rato. Pero no se confundan, ¿hacer lo de mi suegro? ni aunque me paguen, ni aunque me pongan la Carihuela debajo de casa, porque es que no, y ya está.

Tomen nota en el Córdoba Club de Fútbol, por muy baratas que me pongan las entradas, aunque regalen camisetas, me presten abonos, o incluso me dejen entrar gratis........¡No me gusta pescar!

miércoles, 30 de octubre de 2013

Garai, Alberto, mi amigo y mucha cerveza

Foto: elcormercio.es
Una noche de las más calurosas del pasado verano, estuve de cerveceo con un amigo cuya opinión suelo tener muy en cuenta. Entre la multitud de temas futboleros de los que tratamos, salió la marcha de Alberto y Garai al Sporting. Mi amigo tuvo la opción de tratar con ambos y resulta curioso que su realidad fue  totalmente opuesta a las mía.

Me habló de que Alberto era todo fachada. Su tranquilo discurso no era más que un estudiado método para tocar la fibra del aficionado, mostrando una falso sentimiento hacia esta tierra y esta camiseta. A él no le extrañó que el catalán emigrara a tierras asturianas, porque lo único que le importaba era su carrera profesional, más allá de estériles sentimentalismos. Textualmente me dijo: "Yo a Alberto no me lo creo, no me lo creí desde el primer segundo". 

Por otro lado, sí creía a Garai. Me confesó que, a pesar de que el vasco se equivocaba constantemente en sus actuaciones en Twitter, era un tipo muy cercano, al que el Córdoba y Córdoba le habían marcado la vida. Aritz telefoneba a mi amigo a menudo, sobre todo cuando no entendía la forma de proceder de la afición en algún momento. ¿Por qué está pasando esto?, le interpelaba. En resumen, Garai era un profesional al 101%, porque no sólo le importaba lo que pasaba en el campo, sino también lo que ocurría en los alrededores del circo. Saqué de sus reflexiones que a mi amigo le encantaría que los jugadores de su equipo fueran todos como Aritz.

Cuando alguien, cuyo cerebro valoras, te expone unos argumentos tan opuestos a los que tu raciocinio sacó, te hace pensar. Mi opinión sobre ambos es muy conocida y no voy a volver a repetirla y, a pesar de tan productiva charla, poco cambió desde aquella noche de verano. Sin embargo, siempre viene bien mirar la realidad desde otros prismas.

Lo que no admite lugar a la duda es que ambos serán nuestros rivales el domingo y que no ayuda en nada tenderles una alfombra floreada. Quien quiera aplaudir a uno y a otro que se vaya a la puerta 0, porque lo que le viene bien al Córdoba debe estar por encima de cariños subjetivos. Desde el minuto 1 al 90, Luso y Sáizar son los nuestros y ellos, y los otros nueve, son los que nos ayudarán a ganar. Maduremos de una vez, que ya toca.

domingo, 27 de octubre de 2013

Angustia

Estás tan tranquilo tumbado en el sofá, esperando con los cascos puestos que el rival se adelante en el marcador como en el 90% de los casos y resulta que oyes: ¡¡GOOOOOOOLLL DEL CÓRDOBA!!!! La jodimos, se acabó el relax. Por supuesto que no celebras nada. ¿Cómo vas a celebrar que te queda media hora de sufrimiento? Supongo que no estamos acostumbrados a estas vivencias, y lo que debería ser un goce bañado en esperanza e ilusión, se torna en drama.

Cuando llevas cinco minutos ganando ya has mirado treinta y cinco veces la hora. Te preguntas si al reloj le hace falta pila, justo antes de quitártelo. A los diez minutos, coincidiendo con un uy del rival, apagas la radio y te pones a dar vueltas por la casa. De vez en cuando refrescas alguna web en el móvil o el TL de Twitter, esperando lo inevitable. Tu perro te persigue por toda la casa preguntándose qué carajo te pasa y por qué gritas constantemente "pita ya, coño". Al acercarse el noventa, te da por mirar la clasificación y te apetece imprimirla y empapelar tu casa con ella. Tienes pensamientos tan raros como el de que el Amapolas seguirá oliendo nuestro culo incluso si nos gana el domingo. Y claro, es todo tan bonito que te empatan para compensar tanta belleza. Se va la victoria, pero se acaba la angustia. Ya puestos, hubiéramos aguantado cinco minutos más. De algo hay que morir, ¿no?

viernes, 25 de octubre de 2013

Un cuento en blanco y verde



Aquella tecla del mando a distancia, siempre había estado ahí. Al menos, eso supongo. En ella, redonda, y situada en la parte inferior derecha, se leía con dificultad "To change". ¿Cambiar?. ¿Cambiar qué...? Pulsé de manera refleja y, en la pantalla del televisor, apareció la fecha del día, en tres grupos de dos, dos y cuatro dígitos. Recordé el Delorean de Marty McFly en "Regreso al futuro", y sonreí, moviendo la cabeza, sorprendido conmigo mismo por lo que estaba pensando. Entonces, me puse a trastear el dichoso mando, intentando modificar los números en la pantalla. Comprobé que no respondía a mi intención de ir hacia adelante. ¿Estaba bloqueado? No, porque sí retrocedía de año en año, de mes en mes...

¿Y ahora qué? Como un autómata, seguí el juego sin saber qué era realmente lo que ocurría. Se me venían muchas fechas a la cabeza, muchas situaciones de todo tipo, entrecruzadas como en un flash back. Eludí buscar cualquier día importante en lo personal, y pensé en el fútbol, en el Córdoba C.F. Recordé el 15 de junio de 2008. Me paré allí. Era el día en el que los blanquiverdes estuvimos al borde del abismo, a un paso del descenso a Segunda B. Al completar la fecha, aparecieron en multipantalla diez o doce fotogramas. Escenas de aquel caluroso domingo. Y, entre ellos, sin fijarme en los demás, escogí el que estaba buscando: Aquél en el que Abraham Paz, se disponía a lanzar en el Estadio Rico Pérez de Alicante, el penalti que pudo cambiar la historia reciente de nuestro equipo.

Pulsé o.k. y el fotograma cobró vida. El entonces cadista tomaba carrerilla para fallar el penalti y alegrarnos la tarde. Dispara y... ¡Gol! ¿Gol? Sanzol se había lanzado a la izquierda y el balón entró mansamente por la derecha, a media altura. No recordaba que el árbitro hubiera ordenado repetir la pena máxima… Sin embargo... ¡no parecía que el penalti tuviera que volverse a lanzar…! Los amarillos se abrazaban exultantes con el defensa, formando una piña con él en el suelo. El Sr. González González no dejaba ni sacar de centro. ¡Pero si no fue así….! El partido había terminado. El comentarista decía que el Córdoba C.F. era equipo de Segunda B. ¿Qué broma era ésta…?.

Entre la sorpresa y el miedo a lo desconocido, agarré el mando y apagué el televisor. Aturdido, incluso desconecté el enchufe de la red. Pocas ganas tenía de quedarme en casa, y, tras tomarme un ibuprofeno para aliviarme el dolor de cabeza, salí a despejarme. Todo era normal. Absolutamente todo. Tampoco esperaba otra cosa. Caminaba sonriendo, pensando en lo ingenuo que había podido ser con tamaña inocentada. No tenía sentido. Decidí tomar un café en aquel bar junto a mi casa, ese en el que las paredes estaban pobladas de recuerdos blanquiverdes: banderas, camisetas, fotos, bufandas… Entré y… ¡no era posible! ¡Si estuve allí la semana pasada! Aquel santuario cordobesista se había convertido de la noche a la mañana en un popurrí de equipos de fútbol. Allá una foto del camarero con Andrés Iniesta, acá bufandas del Madrid. Allí una camiseta rojiblanca firmada por el Kun. Sevilla C.F., Málaga, Athletic de Bilbao… En un rincón, junto al televisor, observé una pequeña bandera en blanco y verde… Era del Betis. No había rastro de nuestro equipo por ningún sitio.

Como un zombie, llegué a la barra y pedí el café. Tras las botellas de licor, fijé la mirada en un cartel, a tamaño A3, que me llamó la atención. Anunciaba un partido de fútbol de la Primera Andaluza para el sábado siguiente: Córdoba C.F. – Castilleja C.F. Y, como arenga, una frase que recordaba: “Volveremos a ser grandes”. Y otra que me dejó frío: “Contigo, desde cero a Primera. Pasión Infinita”. Cuando me sirvieron el café, yo ya no estaba allí. Crucé la calle sin apenas mirar. Sentí frenazos, reproches e insultos. Llegué al kiosco y agarré el primer diario deportivo que encontré. Miré la tabla de Segunda A de abajo a arriba y de arriba abajo. No estaba el CCF. Demasiadas coincidencias. Demasiadas erratas.

No sé cuánto tiempo anduve sin rumbo, preguntándome qué estaba ocurriendo, pero sin saber cómo, llegué al Estadio del Arcángel. Matorrales, pintadas, mugre, desolación. Parecía un edificio abandonado. Sólo el San Rafael parecía no haber cambiado, aunque su blanco se había tornado en un tono plomizo, como mimetizando su alrededor. Comencé a rodearlo, esperando encontrar desconozco qué, y descubrí como la tienda del CCF estaba desmantelada, incluso con uno de los escaparates destrozado a pedradas. Entonces me fijé en un grupo de niños que jugaban al fútbol junto a la Entrada de Tribuna. Los miraba y algo me resultaba extraño, sin saber qué. ¡Ya está! Ninguno vestía de blanquiverde. Unos iban de blanco y otros de azulgrana. Los menos, jugaban vestidos de calle. Pero ni rastro de nuestra elástica.

Eso fue la semana pasada. Llevo varios días rebuscando en Internet, pero sólo me encuentro lo que NO ocurrió. Porque yo sé que ese domingo, Abraham Paz falló el penalti. Y nadie me lo puede negar. Leo que el Cádiz C.F. ascendió la temporada siguiente, tras una campaña espectacular. Que la deuda del Club, la indiferencia de la afición, y la dejadez de las instituciones, motivaron la desaparición de nuestro Córdoba C.F., y, ahora, como el Ave Fénix, intenta resurgir de sus cenizas, gestionado por un grupo de empresarios de la ciudad. Que los jóvenes canteranos que conforman la plantilla, han aupado al equipo al liderato sin ceder ninguno de los puntos hasta ahora en juego, con lo que el ascenso a Tercera es cuestión de meses. Que se está intentando recobrar la ilusión de los aficionados, rota en mil pedazos, y recuperar para la causa a los niños, que sólo entienden de de tener ídolos en equipos grandes y no aquéllos que purgan sus vergüenzas en categorías inferiores.

Camino como un autómata, buscando cualquier atisbo de épocas pasadas. Llego a lo que fue la sede de Cordobamanía y me encuentro que ahora es una frutería. En los locales de otras peñas aledañas, hay de todo… menos cualquier rastro de cordobesismo. En los bares cercanos al antiguo Arcángel, cantera y refugio de aficionados, ninguna alusión, ninguna ilusión, ninguna pasión ni finita ni infinita. Ni rastro de eso que nos unió, y que se nos fue de repente, aquella tarde de junio de 2008. Al menos, eso es lo que cree el resto del mundo...

No le he contado a nadie esta historia. No me creerían. Pero estoy seguro que llevo razón. Y nadie me va a convencer de lo contrario. Me pongo ante el televisor cada día y, frenético, pulso la tecla del mando. Pero nada ocurre. Está inoperativa. Maldigo el día en el que intenté jugar a cambiar la historia sin conocer las reglas, el día en el que rompí en mil pedazos la ilusión de mucha gente, el día en el que, de un plumazo, dejé una ciudad monocromática, borrando de golpe los dos colores que la identificaban sobre el resto: el blanco y el verde.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

viernes, 11 de octubre de 2013

El peligro de la indiferencia

Hubo un tiempo, temporadas atrás, en el que los aficionados del Córdoba C.F. se volvían locos con las "gestas" de su equipo, como cuando, en la primavera de 2010, viajamos al Rico Pérez de Alicante para ponernos... ¡a tres puntos del playoff de ascenso! Fue aquella tarde de "gloria" de Raúl Navas, con ese gol de Tote, a quién el portero gaditano le faltó decirle: "Métela por la deresha, pisha, que yo me tiro poh la ihquierda". ¿Que exagero?. Bueno, pues echadle un vistazo... http://www.youtube.com/watch?v=V6c-Xe0UeWw

Luego vino la temporada orgásmica -con gatillazo final pucelano incluido-, de Paco Jémez. En 40 años (sic), no habíamos estado tan cerca de la Primera, a un pasito de llevarnos al pibón a la cama. No tocamos pelo, pero el recibimiento a los héroes que habían perdido la guerra, quedará para siempre en la historia del cordobesismo, como una prueba palpable de lo grande que es esta afición...http://www.youtube.com/watch?v=uYU5Hlwnv9k

Como todo bonito sueño tiene un duro despertar, la tormenta de la 2012-13, con Duro, González y Esnaider como protagonistas, y un selecto elenco de malos actores secundarios en el camerino-vestuario, nos hizo volver a la cruda realidad. Éramos carne de zona media de la tabla, más cerca del pozo que del cielo. Volvíamos a las andadas.

Y llegó Pablo Villa, prácticamente un becario con menos curriculum que Homer Simpson. Llevamos ocho jornadas con lesionados, jugando con canteranos, sin estrellas, con humildad pero con muchos cojones, y estamos con los de arriba. Pero, ¿qué le pasa a la afición?. ¿Se ha aletargado? A diferencia de años atrás, noto muy, pero que muy poco "ruido" en torno al CCF. Si se gana, no hay excesiva euforia; si se pierde, no hay apenas frustración. ¿Son sensaciones mías o nuestro primer equipo ha perdido feeling? ¿Nos hemos acomodado?.

Sea quién sea la cabeza visible del Club, no puede estar año tras año mendigando que la ciudad dé un paso adelante, y apoye al equipo de manera mucho más numerosa. Las instituciones, los aficionados de a pie, y, desde dentro, quién maneja los hilos y los euros de este trozo de nuestros corazones, deben implicarse en que esta ciudad huela a blanquiverde, de que el Córdoba C.F. esté siempre en el Trending Tópic de la vida cotidiana de todos nosotros.

Percibo una peligrosa inercia que puede desembocar en la indiferencia más absoluta. El CCF no puede volver a ser un resultado en la prensa del lunes, una simple reseña en las noticias locales. Todos estamos obligados a  evitar que en ese bucle, retornemos a épocas pasadas de Pacucos y Sandokanes, de Yordis y Savoias, de Zambranos o Salenkos.

¡Despertemos, joder! No pretendamos ascender por generación espontánea. Ser cordobesista no es una casualidad, sino una suerte. Que vuelva a vivirse el fútbol en blanco y verde como el año de las lágrimas de Pucela, pero con final feliz. Dejemos a Madrid, Barsa o Atléti como segundo plato, y luchemos por lo nuestro, por lo que verdaderamente nos duele, y por lo que realmente nos une.

Pasión infinita.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba





viernes, 13 de septiembre de 2013

¿Fútbol vs Vía Crucis?

Tras unos primeros momentos de maledicencia hacia todo lo que se menea, hace ya días que los cofrades-futboleros (o futboleros-cofrades, ¡vaya usted a saber!), se resignaron a la coincidencia parcial entre el Vía Crucis Magno y el Córdoba C.F. - Numancia. Cuando dos magnos acontecimientos se solapan, hay gente a quiénes incluso se les dispara el colesterol. Y no se rían. Para nosotros, los blanquiverdes, cualquier partido del CCF siempre será un magno acontecimiento...

Habrá quiénes tengan la obligación -por uno u otro motivo-, de currar en uno de los dos eventos. Esos lo tienen fácil. "¡Es lo que hay!". Pero quiénes aúnen ser capillitas y futboleros, y tengan capacidad de elección, deberán discernir entre:

a) Ponerle los cuernos a una infinita pasión por unos colores, y vivir desde la sobremesa la otra pasión: la de la Cruz y el incienso.

b) Acudir a El Arcángel para ayudar a tocar el cielo en las Tendillas, y salir de allí pitando a las ocho menos diez para disfrutar -por convicción o por curiosidad-, de unas cuantas horas irrepetibles.

Nadie debería de reprochar a nadie su decisión. El costalero, el trompeta de la banda, o el que espere impaciente la salida de la Merced a las cuatro de la tarde, pueden ser igual o más cordobesistas que el primer aficionado que llegue al Estadio. ¿Por qué no?. En la misma medida, en las gradas del Coliseo ribereño, seguro que habrá más de uno y más de dos meapilas, que no van a ir al infierno por haberse perdido dos horas de Via Crucis. (Si acaso irán por vender preferentes, recortar en Sanidad, o maltratar a su pareja...) 

Pensemos que todo esta polvareda se levanta por no estar acostumbrados a una duplicidad de eventos. Y bienaventurados quiénes deban decidir entre varias opciones, porque eso querrá decir que existen. El día en que se agolpen los acontecimientos, será señal de que esta ciudad ha salido del letargo.

"Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente" (Paulo Coelho)

Id en paz, hermanos.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

miércoles, 21 de agosto de 2013

Prensa buena y prensa mala

Os juro por Koki que pensaba tomarme el verano íntegramente sabático, y que, hasta ahora, cuando he ido a desarrollar cualquier noticia del CCF en el Blog, me he retraído y he contado hasta 101, a ver si se me pasaba el calor y las ganas de escribir. Pero, con la temporada ya empezada, es momento de volver a las buenas o malas costumbres. Vamos allá...
Últimamente, existe un fuego cruzado entre el Sr. González y dos diarios de la capital -los no oficialistas, por supuesto-, a quiénes se les acusa poco más o menos de una conspiración judeo-masónica contra el Club, llegándose incluso a criticar la publicación de una noticia en esos medios -el famoso "El Carpio, sí, El Carpio, no"-, y no decir ni mu al difundirse igualmente en su diario de cabecera.

martes, 23 de julio de 2013

Sinvergüenza

El diccionario de la Real Academia Española dice del término sinvergüenza en su segunda acepción: Dicho de una persona: Que comete actos ilegales en provecho propio, o que incurre en inmoralidades. Con la definición delante, el caso de López Silva no admite lugar a la duda.

Cometió actos ilegales, ya que condujo con una elevada tasa de alcohol poniendo en peligro la vida del resto de conductores y peatones y se saltó un semáforo, siendo denunciado por la Policía.

Pero lo más grave de este caso, al menos en lo que importa al Cordobesismo, es la inmoralidad del acto en sí. En ningún sitio pone que un futbolista es ejemplo para los niños. Sin embargo, todos sabemos que, en multitud de casos, se convierten en ídolos a imitar. ¿Cómo se explica a los chicos que intentan copiar sus vaselinas, que su admirado pelotero se entretenía en conducir temerariamente a las tantas de la madrugada y cercano, si no sumergido, a la ebriedad? No es la primera vez que menciona a su familia en una entrevista, pero la petición de respeto hacia los suyos en el comunicado de esta mañana resulta aterradora; el único que ha faltado al respeto a su familia ha sido usted, "sr." López Silva. 

Y no sólo a su familia sino a sus compañeros y al Cordobesismo, que esperaba de usted que estuviera descansando para incorporarse al 100% a la concentración que se iniciaba a la mañana siguiente. ¡Qué desilusión! Yo era de los que esperaba al López Silva de la primera temporada, profesional y motivado al máximo. Yo era de esos que confiaba en él. Desgraciadamente, veo que me equivocaba.

Gracias a la torpeza (sí, torpeza, porque si hubiera cogido un taxi nadie se hubiera enterado de nada) sale a la luz, otra vez, una de las deplorables costumbres de estos endiosados deportistas. Constantemente son vistos en los garitos de moda de la ciudad, no bebiendo precisamente agua con gas, hasta altas horas de madrugada. Incluso, como se ha demostrado, en días de trabajo, porque el viernes a las 6.15 a.m. ya era día de trabajo. El club puede correr un tupido velo o sancionar ejemplarmente a su empleado y, sobre todo, comunicarlo a la plantilla y al resto de la afición. Al menos no nos sentiremos engañados también con los que mandan en esta casa de locos y los futbolistas no los tomarán por el pito del sereno.

lunes, 10 de junio de 2013

Oportunismo

Eso es lo que hacen los que llenan quince autobuses para ir a ver a nuestro filial a Granada, ser unos oportunistas. Al menos así lo ven algunos.

Tengo treinta años y, hasta este, nunca he sido abonado del Córdoba. Sí, he ido alguna vez al campo, también recuerdo haber visto por la tele ese mítico partido en Cartagena y vivirlo con tanta intensidad como el más cordobesista, pero poco más. Y soy un oportunista, ya que este año me hice al fin abonado por la buena temporada que hizo el equipo el año pasado. Y no pienso irme. A pesar del año que hemos vivido ha sido una experiencia tan intensa que no pienso dejar mi asiento de preferencia alta, ese asiento será mío por siempre jamás.

Llenar quince autobuses para ir a ver a nuestro filial a Granada no es ser oportunista, es, entre otras cosas, crear afición. Amigos, mujeres, novias o hermanos que seguro que van por primera vez de viaje con el equipo (por más que sea el “B”, es nuestro equipo),  y que por lo que, seguro, van a vivir querrán quedarse, como me he quedado yo, como se quedaron muchos oportunistas tras el ascenso en Cartagena. ¿Es menos cordobesista el que se haga abonado el día que el Córdoba suba a 1ª? O dicho de otra forma, cuando el Córdoba suba a primera, ¿nos enfadaremos más porque haya más aficionados en el campo o por estar los mismos de siempre? ¿No nos quejamos siempre de que la ciudad pasa del equipo? Y es que, como ya he dicho, ¿cómo se crea afición si no es con el oportunismo?

Daniel Benavides (@Bnsleeper)

sábado, 8 de junio de 2013

A mi tocayo, Jose Mª

José Mª,

Te he visto hacer una de las cosas más impresionantes que recuerdo en el Arcángel en los últimos años. No fue tu obra de arte al Alcorcón, la que dicen, te abre las puertas para continuar en Córdoba. No fue tu golazo al Hércules, con toda su simbología, un toque sutil que era un puñetazo en la mesa, un SÍ, SE PUEDE en toda regla. No fue una de tus fintas, ni de tus roscas. Fue una persecución. Corrías detrás del balón, pero no era eso lo que perseguías. Corrías, corrías, desfallecías, cogías aliento y seguías corriendo. No conseguiste el balón, pero gracias a esas carreras el sueño que perseguías seguía siendo posible. Fue una noche de viernes, de principios de Mayo, en el Arcángel. Definitivamente, gracias a tu puñetazo al Hércules sabíamos que podíamos. Pero esa noche sufrimos como nunca. El Guadalajara nos apretaba y nosotros, con uno menos, desfallecíamos. Pero tú tenías un sueño, perseguías una ambición y echaste a correr. Casi te asfixias pero diste aire a tus compañeros y levantaste a la grada. Ganamos y un mes después estuvimos cerca de conseguir ese sueño.

Cuando uno corre, no tiene un destino. Cuando uno persigue algo, sí. Tiene una meta que puede conseguir de muchas maneras. En tu caso, correr es el camino para conseguir lo que quieres. Tú cambiaste tu ambición, dejaste de perseguir algo y por el camino, casi dejaste de correr. Fracasaste porque te diste por vencido a la primera. Tu esfuerzo no persistió, por lo que pasó a ser un derroche en vano. Faltaste al respeto a los que creían en ti para conseguir un reto. Pero sobre todo te faltaste al respeto a ti mismo. Equivocaste el camino. Dices que miras el futuro de tu familia, pero dejaste de perseguir un sueño que te habría dado dinero, satisfacción personal y también habría hecho que tu familia se sintiera orgullosa de ti. ¿Dices que como padre no llevarías a tus hijas al estadio. Pueden decir tus hijas que su padre es futbolista del Córdoba Club de Fútbol?

José Mª, yo no quiero que sigas. Me siento profundamente defraudado. Pero tienes una nueva oportunidad. Eso hoy en día es un tesoro. Puedes volver a empezar, puedes volver a luchar por conseguir un reto. No lo hagas por mí, hazlo por ti.

Jose Mª de la Paz

jueves, 6 de junio de 2013

Carta de desamor a López Garai

Te encontré en la calle. Venías de una relación donde no te tomaron muy en cuenta. Allí en el frío no te sentías muy útil. Llegaste con el calor y en mí viste la enésima oportunidad de seguir creciendo en esto del fútbol. Nos ilusionamos muy pronto. "Soy Garai y vengo a jugar el play-off", ¡ay! no sé cuanto de literatura tuvo esta frase pero, ¡qué carajo!, la literatura también mueve a las masas. Como en todos los flechazos el primer año fue maravilloso. Te dejabas el alma por mí en el verde y el éxito iba de nuestra mano. Yo presumía del sudor con el que me empapabas en tantas tardes de amor y gloria. También tuvimos nuestras riñas de enamorados. Aunque duraron poco, tengo que confesarte que no me gustó nada cuando me recordaste que no había disfrutado tanto en cuarenta años. Los buenos amantes no presumen de su valía tan a menudo...yo podría haberte achacado que no me llegué nunca al orgasmo, aunque me quedé muy cerquita en Valladolid.

No sé qué pasó a partir del verano pasado. Yo te creía contento porque, a pesar de que ya no eres un jovenzuelo, renovamos nuestro compromiso por muchos años más. Sin embargo, nada fue lo mismo. Seguías sudando, pero ya era como por obligación. La eternidad tocaba a su fin. Empezaste a ver enemigos donde no los había. ¿Quizá fueron celos? Hay mucha gente que nunca ha cumplido el sueño de vestirme en competición, pero que daría la vida por mí. No entiendo por qué te pusiste celoso de ellos y empezaste a atacarlos. Esas amapolas que como dardos les lanzaste, me hubieran hecho mucha más ilusión a mí como regalo de enamorado. Cientos de esas personas que menospreciaste se desplazarán a Granada este lunes a ver como unos niños defienden mis colores. Deberías estar orgulloso de ello y no celoso. 

Hace tiempo sé que me ibas a dejar por otra. ¿Sabes? Estoy acostumbrada. Yo no soy la más guapa, ni la más rica, ni la más popular. Pero esta vez me ha dolido especialmente. Cuántas y cuántas veces me juraste amor eterno. Tonta de mí, hubo algunos momentos en que te creí. Ahora la realidad me despierta de nuevo. Cuando el viento sopla en contra me dejas. Cambiarás mis rayas verdes por otras rojas. Mi estadio de retales por otro que fue mundialista. Mi escueto palmarés por otro mucho más lucido. ¿Quién sabe? Lo mismo esta vez consigues ese ascenso a primera que no tienes y logras jugar en la máxima categoría. Tú no habías nacido, pero yo he jugado allí ocho años. Cuando fui joven fui poderosa, aunque ahora me veas con estas pintas.

Me despido ya que no quiero que esto se convierta en un drama. No te negaré que me dolerá verte vestido con otra y intentaré taparme los oídos cuando le jures amor eterno. Pero, aún así, te deseo lo mejor como a todos los que me han portado con honor. Llégate por aquí cuando quieras, ya sabes que esta es tu casa. Suerte, "eterno".

jueves, 23 de mayo de 2013

Presidentes que mean colonia

Desde la comparecencia del presidente del Córdoba C.F., ha pasado ya el tiempo suficiente para que ningún escrito al respecto sea tachado de reacción en caliente. Os ruego que, si seguís leyendo ésto, lo hagáis simplemente desde la perspectiva de cordobesistas, y no de ciudadanos de izquierdas o de derechas, ni de madridistas o culés.

Lo único que le ha faltado al monólogo de Carlos González, ha sido que, entre pregunta y pregunta, al estilo de los combates de boxeo, una azafata buenorra se paseara por la sala con un cartelito que rezara: "Los aficionados blanquiverdes no se hacen responsables de las opiniones expresadas por el presidente del Club". 

La destemplada respuesta al comentario del alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, que ha comentado lo que cualquier aficionado cordobesista piensa, y lo que muchos escribimos, no es ni más ni menos que la prueba irrefutable de que González está convencido que mea colonia, y seguro que, entre levitación y levitación, se imagina haciendo un spot con traje caro, mirada penetrante y voz sensual, diciendo a cámara: "Eau de Charles. Pour homme"

No, presidente. Ser dueño de una entidad no significa actuar como quién tiene diez años y un balón de fútbol y elige quién juega. Ser propietario de un Club de Fútbol de una ciudad como ésta, implica mucho más que eso. No se puede ir por la vida haciendo enemigos porque, desde su púlpito, está representando a miles y miles de blanquiverdes, sean o no abonados.

Ser dueño del CCF, no implica ser cordobesista, en la misma medida que un asador de carne puede ser regentado por un vegetariano, o un puticlub por una chica que no haya conocido varón. Y, ojo, que el cordobesismo no puede limitarse sólo a los abonados. Hay quién llora por el Córdoba sin haberse abonado en su vida. Si la política de precios no fuera tan de locos -abonos caros y entradas baratas-, sino todo lo contrario, otro gallo nos cantaría.

Si en la anterior Asamblea del Real Madrid, la Junta Directiva blanca no hubiera bilindado la presidencia del Club al endurecer los requisitos para poder presentar nuevas candidaturas, quizás el Sr. González no hubiera tachado al alcalde de "simpatizante culé". Igual se hubiera callado, en prevención del efecto boomerang de sus palabras. Por cierto, cuando el Sr. Onieva, con quién iba de número dos, se retiró de la guerra electoral en 2009, Carlos González declaró que lo que más le había dolido es que le tildaran de friki...

No sea usted friki, Carlos, cuide las formas, genere ilusión sin vender humo, evite los cuentos de la lechera, no intente conseguir credibilidad con actitudes chulescas.... y, sobre todo, no se sienta perseguido. Los cavernarios no queremos que a usted le vaya mal en su gestión al frente del Club, porque seremos cavernarios, pero no gilipollas. Tire su prepotencia al retrete; si el Córdoba C.F. asciende, sólo unos cuantos palmeros le harán la ola. Yo, me limitaré a mirar al cielo, y dar gracias al de arriba por haberme permitido volver a vivir un ascenso. Ese día, González, yo no estaré para olas.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

domingo, 19 de mayo de 2013

CCF B: Gracias por ilusionarnos

En mis tiempos de mozalbete zangolotino -casi en el siglo XIX-, nos surtíamos de discos de vinilo, de esos de 45 r.p.m. -, para disfrutar de los éxitos musicales de entonces. Sólo cuando habíamos escuchado tropecientas veces la cara A, nos picaba la curiosidad de darles la vuelta para comprobar que la B, en muchas ocasiones, tenía más calidad, más fuerza y más ritmo. A veces, esa canción de relleno, esa guarnición del caviar, se convertía en cara A, y viceversa, como si la sorpresa de su hallazgo nos hiciera un poco cómplices de ella.

Sillero, Toscano, Bernardo Cruz...

El Córdoba C.F. B ha pasado de patito feo a cisne, consiguiendo tapar las vergüenzas -y la vergüenza, en singular-, de un grupito de profesionales que, cobrando diez veces más, han demostrado esta temporada con su desidia, que ni siquiera merecen pasar a la historia como ex-cordobesistas. Ojalá pudiéramos pulsar la tecla DEL y borrar la 2012-13 de unos cuántos.

Fran Cruz, Toscano, De las Heras...

Exililados en la Ciudad Deportiva, con un seguimiento mínimo, viajando en autocar el día del partido, jugando en campos impracticables, han sabido sobreponerse a la adversidad, han sudado la camiseta -esa que otros ni se han manchado-, y han llegado a hacerle sombra a un equipo como el Algeciras, con un presupuesto para ascender sí o sí. Un Un suspiro les ha faltado para ser campeón de su grupo. No importa. Para mí, ya habéis hecho más de lo que se os pedía. Mucho más...

Javi Cabezas, Mauro, Mane...

Cuando un alumno vale un suficiente y consigue un notable, no queda otra que felicitarle, animarle, y quitarle presión para lograr nota. Cuando es al revés, cuando un futbolista tiene condiciones y se deja llevar, en todos los sentidos, por excesos, dejadez, y, en definitiva, por la inercia que da no saberse aquí la temporada que viene, ya sabemos a quién mimaremos y a quién le pondremos las orejas de burro.

Fran Montoro, Toni Seoane, Gálvez...

Y el profesor tiene mucha culpa del éxito o fracaso de cada uno, de cada grupo. Ni Berges ni Esnaider han tenido en modo alguno la mesura para saber dirigir a un grupo endiosado, adulado por una temporada anterior exitosa. Se ha consentido -y se sigue haciendo-, que el vestuario sea una bomba de relojería, un conjunto de hombres poco implicados con la ilusión de una ciudad que ya no aguanta más tanto dios pagano, tanta mentira.

Dani Espejo, Javi López, Guti...

Que Pablo Villa no sea ya oficialmente el capitán de la nave del equipo senior para la temporada próxima, es más, que no tengamos segura su continuidad en el CCF, es la prueba irrefutable de que aquí se siguen haciendo las cosas al revés. No creo que nadie, repito, nadie, criticara esa decisión argumentando falta de tablas. Gladiator, callado, prudente, ha conseguido aunar al cordobesismo y darle esa dosis de ilusión que se nos ha perdido al comprobar que el caviar estaba caducado.

Montávez, González, Raíllo...

Aprended, cisnes de pacotilla, de veintitantos cordobesistas jóvenes, que saben lucir la blanquiverde con el orgullo que muchos de vosotros no habéis conseguido tener. Aprended, figuritas, de un grupo de espartanos que, sin medios, ya ha logrado el objetivo de que una ciudad esté pendiente de ellos. Aprended, teloneros, de que el concierto es de los otros, de los que merecen la pena.

Castro, Ortega, Juan Guerra...

Perdón si me olvido alguno. No he sido lo asiduo seguidor que me hubiera gustado. El CCF B -me niego a llamarle filial, porque los filiales son los del A-, ya se nos ha hecho mayor, y, para mí, el ascenso casi es lo de menos. Lo importante es comprobar que tenemos una base con la que soñar. Otra cosa es que quién manda, se encargue de cambiar futuro por billetes frescos, ilusión por un puñado de euros. 

Que nadie os robe nunca este año, porque seguro que será el más bonito de vuestra vida.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

sábado, 18 de mayo de 2013

40 años

“Encima de cornudos, apaleados”. Creo que podría ser la expresión que mejor se adapta al trato recibido por el aficionado blanquiverde, ya que no es suficiente con el hecho de que seamos nosotros los que llevamos pasando miserias 40 años, viendo a nuestro escudo arrastrarse por campos inmundos de 2ªB o luchando hasta el final por una cutre permanencia en 2ª división, en definitiva, sufriendo, porque a quien nos duele es a nosotros, que vienen a recordárnoslo constantemente los profesionales que actualmente trabajan para nuestro club para defender su mediocre rendimiento.

Así, Gaspar comentaba esta semana en una rueda de prensa ensalzada por algún compañero suyo en redes sociales y volviendo a hacer gala de una nula autocrítica que “No sé si puede ser la segunda mejor temporada en años”. El propio Javier Jiménez, vicepresidente del club, u otros miembros del plantel también lo han comentado en distintas ocasiones, Armando en esta misma semana previa al partido contra el Huesca. ¿Cómo se puede calificar a un profesional que se ampara en los malos resultados históricos del club en el que milita para defender que el equipo deambula sin pena ni gloria en la categoría desde que se arrastrara y diera pena (sí, Gaspar, arrastrar y dar pena), en Guadalajara, todavía quedando 9 jornadas en disputa de la campaña? 

No llevo 40 años como abonado, pero sí 22, y puedo decir que en esos 22 años de tanta miseria futbolística jamás he faltado por voluntad propia a un encuentro a disputar en el Estadio de El Arcángel. Hoy, 18 de Mayo de 2013, será la primera vez. Pero claro, este hastío y desgana es, por supuesto, culpa nuestra.

Ramón J. González Mesa

miércoles, 15 de mayo de 2013

Juguete roto

Se de que va este blog, se que quien lo consume son futboleros apasionados, y diría más aún, locos por un equipo en concreto, el nuestro. Pero hoy, con la venia de los jefes de este incendiario foro de opiniones contrapuestas, me gustaría no hablarles del Córdoba, incluso ni siquiera hablarles de fútbol, me gustaría contarles un pequeño episodio de una etapa de mi vida la cual recuerdo con mucho cariño.

El momento del que les hablo es ese tiempo en el que se está a punto de abandonar la niñez por la adolescencia, una prepubertad en la que aún se tienen aquellos primeros amigos de verdad y que creíamos que iban a ser para siempre.

Recuerdo que en aquel momento el mayor de mis deseos era un ordenador, en concreto un Amstrad CPC 464 con pantalla a color. Un amigo y compañero de clase tenía uno y pasábamos las horas muertas jugando en su casa.

La tarea no era sencilla ya que, aunque nunca me faltó de nada, mi familia es humilde y trabajadora, y pagar las 85.000 pesetas del ordenador se antojaba harto complicado. Piensen que, sin dejar de ser una mera máquina de juegos con menos memoria que cualquier móvil actual, era de lo más avanzado de la época.

No se como lo consiguieron mis padres, imagino que con gran esfuerzo, pero un día cercano a Navidad me encontré con la sorpresa en casa ¡Imaginen mi reacción! Era lo más que un niño de mi edad podía desear. A partir de ese momento pasé muchas y muchas horas de diversión jugando con la máquina, compré infinidad de juegos, los intercambiaba con otros amigos, leía revistas sobre el tema; en definitiva, disfruté mucho de mi regalo.

Pasó el tiempo y fueron aparecieron nuevos modelos de ordenador más potentes en el mercado. Mis aficiones cambiaron y ya no me gustaba quedarme tanto en casa, prefería salir con los amigos y además descubrí que existían unos seres llamados "chicas" y que eran la mar de interesantes.

Poco a poco, casi sin darme cuenta mi Amstrad se hizo viejo y lo fui abandonando. Incluso llegó el día en que se convirtió en un trasto que ocupaba mucho espacio y, con bastante pena, me deshice de él tirándolo a la basura.

Si usted, lector de este blog deportivo y cordobesista, ha sido capaz de llegar hasta aquí se lo agradezco de corazón, imagino que le habrá costado bastante porque como habrá podido comprobar hoy no le he hablado de fútbol ni del Córdoba.......al menos eso espero.

lunes, 13 de mayo de 2013

Carta abierta a ultra fans de futbolistas o jeques, amantes del "dame algo" y otros palmeros varios

Hola, chicos, ¿cómo estáis? Espero que ya hayáis conseguido vuestros objetivos que como gente responsable os marcásteis a principios de temporada. Unos ya tendréis vuestra camiseta dedicada por el #EternoX, otros vuestras entraditas pagadas por quien corresponda y los que menos todas una colección de retuits en la web de gorrión azul. Sé que algunos estaréis jodidos porque se os esfuma el sueño de montarle una peña a vuestro ídolo ya que, sea quien sea, parece que va a huir en verano. Quizás es que no habéis sido lo suficientemente amorosos. ¡Hay que dar más!

Nosotros estamos un poco jodidos. Sí, nosotros. Ya sabéis, esos que solo idolatran al escudo y a las rayas blanquiverdes. Sé que no os explicáis como podemos exigir tanto a vuestros referentes si son la leche. Bastante tienen con entrenar un par de horitas al día, sacar al perro al parque, tuitear de vez en cuando, ponerse guapos para las fotos y echarse unos cacharros en el vial como todo hijo de vecino. ¡A veces viajan hasta en bus! Lástima que se les haya olvidado dejarse la sangre y la piel por NUESTRA camiseta en cada partido durante este año.

A nosotros no nos engañan. Nadie se cree que nuestro descontento sea debido a nadar en tierra de nadie. Aquí se han aplaudido equipos que nos han llevado a segunda B, simplemente porque lo han dado todo en el verde. Muchos de vuestros #Eternos demostraron el año pasado lo que eran la motivación y el compromiso. El cordobesista debe vigilar porque estos valores no se olviden en ninguno de los 41 partidos de la temporada. No ha sucedido así en muchas ocasiones, principalmente fuera de casa (Alicante, Gijón, Madrid, Barcelona, Guadalajara...), además del vergonzante esperpento que nos dedicaron en el Arcángel contra el Recreativo de Huelva.

Siempre podéis mudaros allá donde vayan. Demostradles fidelidad si tanto lo merecen y tan injusto es el trato que el Cordobesismo les está dando. Si os largáis con ellos, recordad que nosotros seguiremos viviendo en el Arcángel, aplaudiendo o silbando cuando así lo consideremos oportuno, sin más objetivos que poner nuestro granito de arena para que el Córdoba quede lo más alto posible. Unos se irán y otros llegarán, pero el cordobesista permanecerá. ¡Buen verano!