martes, 27 de noviembre de 2012

Veinte minutos en el paraíso

Eran las nueve de las noche. Una buena contra permitió a Dubarbier controlar en el área y fusilar a Zubikarai. La pelota, tras rozar el palo derecho, besó las redes de la portería del fondo norte de Anoeta. La Real sacó la bandera de rendición incondicional, aniquilada por un Córdoba certero como nunca. 

En ese preciso instante comenzaron veinte minutos en los que el Cordobesismo pudo saborear la felicidad plena, sin miedos, sin lamentos, sin mirar el reloj. Después de los gritos y los abrazos de rigor, nos volvimos a sentar y cada uno dejó volar la imaginación a su antojo. Hubo algunos que imaginaron como a Messi se le pondrán los pelos como escarpias al escuchar al Arcángel cantar el himno, algo que no puede disfrutar en tal magnitud en su gran estadi. Otros se acordaron de los benditos afortunados que lo estaban viviendo en directo en una esquina de Anoeta y que estarán disfrutando de una vuelta sentados al lado de la gloria. Los hubo que abrieron una botella del mejor vino que tenía en su casa y brindaron por esta pasión que deja escapar briznas de la mejor miel entre tanta hiel. Alguno lloró de emoción recordando sinsabores pasados, presentes e imaginando los futuros. Los profesionales se acordaron del dolor del compañero cuyo padre falleció ayer.

No fue el partido más bello ni fino del Córdoba. La Real aprovechó un fallo del línea para anotar en fuera de juego y meternos el miedo en el cuerpo. Los vascos llegaban siempre un segundo antes, ganaban los rebotes y los balones aéreos. Nada pintaba bien hasta que Kiko empató con la jugada ensayada del falso fuera de juego que tantas veces hemos intentado. Cuando Duba acabó con lo que se daba, solo quedaba saber si ganaríamos el partido, algo que nos impidió una buena jugada de Estrada y Aguirretxe. Daba igual. El Córdoba alcanzaba los octavos de final por tercera vez consecutiva. Histórico.

Dentro de tres semanas el césped del Arcángel se llenará de estrellas. Sin embargo, los verdaderos cracks estarán en la grada, como cada quince días, llueva, haga frío o dé el sol de cara. Esos que hoy han podido disfrutar, por fin, de veinte minutos en el paraíso.

1 comentario:

  1. Dicen que el fútbol es el opio del pueblo. Pues eso , bendito opio que nos hace olvidar con momentos como el de anoche , los problemas que estamos padeciendo con esta puñetera crisis.

    Una gozada los ratos que eché ayer en un bar rodeado de cordobesístas güenos , otros que estamos intentando meter en verea , y algún que otro malaje culé cordobés . Estos últimos que vayan preparando su billetera , como ya les dije ayer para ver a su Farsa.

    En definitiva como comentas , unos minutos en el paraíso que tanto y tanto se lo merece esta bendita afición.

    Como digo muchas veces con este nuestro Córdoba, a seguir disfrutando señores!!

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