domingo, 4 de noviembre de 2012

La contracrónica: Un pitero y un Estadio indigno

El Sr. González Fuertes, árbitro, según dicen...
Cuando Pablo González Fuertes, recibió allá en su Asturias natal, la comunicación del Comité de Árbitros de su designación para el Córdoba C.F.-Guadalajara, debió pensar: "Me han jodido el puente. Y yo que quería subir el domingo en bici a los Lagos..." No debía haber piteros a 900 kilómetros a la redonda, y fueron a buscar al angelito, que, entre kilometraje y dietas, se ha llevado un buen pico. Debe sobrar la pasta...

 Y en esas que se plantó por aquí con la lección bien aprendida: "Si hay que ir, se va, pero ir pa ná es tontería...". Y en vistas de que había hecho un largo, larguísimo viaje, decidió que tendría que ser el niño en el bautizo y el muerto en el entierro, es decir, el prota...



Dicen que no hay peor sensación para un calvo que sentir caer la lluvia sobre su desértica cabeza, y, supongo yo, que la mala hostia que le supuso el constante tintineo del líquido elemento sobre su sesera, la pagó con los jugadores del Córdoba, que digo yo que no tenían culpa de la que estaba cayendo.

Ya apuntó maneras al comienzo del partido, cuando dejó seguir una peligrosa jugada del Guadalajara que no acabó en gol de milagro. Sus jueces de línea se unian permanentemente a la fiesta, levantando el banderín cuando no tocaba, y mirando al tendido cuando procedía levantarlo. Los sobreros de banda también querían su dosis de protagonismo.

Nulo al conceder la ley de la ventaja, ciego en las disputas punibles, inventor de faltas en los lances donde no existían -¡el fútbol es de hombres, coño!-, y el más rápido del oeste en sacar tarjetas -la de Garai, de chiste-. Incapaz de discernir entre una mano voluntaria y otra que no lo era, y, en el colmo de los colmos, el calvo de la lotería le dió el gordo a Gaspar, al expulsarle por doble tarjeta cuando la falta -si es que existía-, había sido de Fernández.

Bultos sospechosos como el asturianín, son los que desprestigian un partido de fútbol, malo, pero malo... , y en el que sólo una interconexión entre Vico y Caballero -ambos deben jugar sí o sí-, cortocircuitó la fornida defensa alcarreña y permitió a Rennella meter el pie lo suficiente como para que la pelota besara llorando las mallas. 

¿Conclusiones?. Bueno, pues un poco las de siempre... que Abel sigue sin estar, que López Silva pierde mucho a la derecha, que Patiño es capaz de lo bueno y lo muy malo, que Fuentes y Dubarbier se estorban demasiado a menudo y el argentino es más feliz con la banda para él solito, que Kiko Olivas se va pareciendo a lo que esperamos de él, que Alberto García no es feliz sin alguna jaimitada, que Joselu corre, corre... y sigue corriendo sin que nadie le diga que hay que correr menos pero con más cabeza, que Garai sólo hay uno -y se pierde el próximo partido por tarjetas-, y, sobre todo, que los últimos partidos deben servir a Berges para que empiece a tener muy, muy clarito, cuál debe ser el sistema y los 13 ó 14 jugadores que nos tienen que llevar arriba.

Y, por último, chapeau para los siete mil y pico masoquistas que desafiaron tormenta, inmundos accesos al estadio más propios de Haití tras el terremoto, goteras XXL, localidades bajo la lluvia que se hacen llamar "cubiertas", etc. 

Bien haría el Sr. Presidente del Club, en dejar su excelentísimo trono y bajar a las catacumbas en las que se ha convertido este Estadio. Bien haría en comprobar en qué condiciones vamos al Arcángel los plebeyos, y cuánta dosis de suerte necesitamos para no tener alguna sorpresa desagradable. Bien haría en destinar una pequeña partida en dignificar instalaciones, de cara a que su principal activo, los aficionados, sintamos que estamos en un recinto de Segunda, y no en una atracción de feria de pueblo de tercera. Bien haría, Sr. Presidente, en tenernos un poquito en cuenta, porque, recuerde: A pesar del mediático baño de masas de su video, usted, al menos en Córdoba, sin nosotros, no es nadie.

Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

2 comentarios:

  1. Su Excelencia va a decirte que los accesos son cosas del ayuntamiento y razón no le falta. Ni izquierdas ni derechas nos arreglan el estadio, el país y todo lo que haya que arreglar.

    Para mí la peor del calvo fue en la falta de la segunda tarjeta de Gaspar. La pitó con la mano levantada, siguió con ella arriba y cuando se puso a dar indicación a la barrera se le olvidó volver a subirla...menos mal que el morado la tiró a la barrera...

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