domingo, 23 de septiembre de 2012

El Córdoba sale de su propio laberinto

Foto: @luisalguacil (cordobadeporte.com)
Sensaciones encontradas al final del choque de ayer noche en el Arcángel. Dulces de la mano de la ansiada y tranquilizadora victoria, pero amargas aun por la falta de una identidad que nos haga ver con más optimismo el horizonte. 

Decidió Berges dotar de músculo la banda con Dubarbier, centrar a Silva y sacrificar al gris Abel. Cristian le ganaba la titularidad a Fernández y Pedro a Vico. Salió el Córdoba encendido, deseoso de devolverle a la hinchada la ilusión. Con más corazón que cabeza, los blanquiverdes encerraron en su área a los catalanes, pero solo llevaron serio peligro cuando Fuentes doblaba a Duba por la izquierda y buscaba a Patiño, quien siempre llegaba un segundo tarde. De la derecha mejor no hablar, pues el entendimiento Cristian-Pedro fue nulo.  El Girona no apareció hasta pasada la media hora con un peligroso tiro de Sanchón. Poca cosa. 

Fue entonces cuando Tena protagonizó su charlotada habitual y regaló un balón a Benja, al que agarró cuando encaraba el gol. Roja que puede ser balsámica, pues el técnico debe darse cuenta que el castellonense no está ya ni para pachangas. David García, dos minutos después, quiso superar la cacicada de Tena y se autoexpulsó al dar una patada en el medio del campo, cuando ya tenía una tarjeta. Justo antes del descanso, Mallo se comió un córner y Silva, solo, no supo matar.

Enzo inició la segunda parte en lugar de Patiño y en el primer (y único) balón que tocó hizo diana. Tras jugada de Silva y Caballero, el italiano aprovechó la pasividad de la defensa catalana para golear en un acrobático remate. Entonces Berges decidió que el público presente disfrutara del virtuoso Jandro. Para ello había que regalar la pelota a un Girona que ni la había visto hasta entonces. Sacó a Fernández y mandó a Cristian al lateral izquierdo cuando sobre el campo teníamos a Fuentes y a Dubarbier. Solo faltó poner a Garai de extremo. El paso atrás del Córdoba lo agradeció pero no lo aprovechó el Girona. Jandro cogió la manija del partido auque sus compañeros no lo acompañaron. Cuando el respetable temía por el resultado, un descalibrado Silva sirvió un gran pase a Cristian que batió a un Mallo que pudo hacer más.

No dio para más un partido en el que lo mejor fue el resultado. Las dudas continuarán una semana más en el ribera del Guadalquivir pues la batuta de Berges que sigue destemplada. El sábado retaremos al gran gallito amarillo. Hacerle frente debe ser una obligación, pues la confianza es la medicina que debe curar nuestras penas.

2 comentarios:

  1. El fútbol como la vida es un estado de ánimo...Pocas cosas son perennes y casi todos retroceden y avanzan....
    Rafa,tengo claro que tu amor por el Córdoba es grande y eso no será fuctuable ni cambiable, pero tu estado de ánimo con respecto al equipo creo que está en horas bajas.
    Además de mi propio criterio, he leido las crónicas de los tres periódicos locales y algunas páginas Web. Todos los cronistas reconocen carencias pero alimentan ilusiones nuevas. Sólo tu opinión se desmarca de esa visión y deja un regusto a pesimismo.
    Por poner un ejemplo y no alargarme, donde todos decimos que fue un gol, el del italiano, de habilidad y técnica...Tu dices que fue pasividad de la defensa....
    Recordando al poeta y su reflexion: Nada es verdad y nada es mentira todo es del color del cristal con el que se mira...Yo diría que tu cristal está un poco ahumado en estos tiempos.

    F.Valverde.

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  2. Exacto. Mi cristal está ahumado porque no lo veo claro. No veo ideas, no veo claridad. Ojalá sea cosa de mi cristal y no de la realidad.

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