sábado, 31 de marzo de 2012

Doble reto: ganar y #llenarelArcángel


Llega el fin de semana y con él el fútbol, el placebo en estos tiempos que nos toca vivir. ¿Qué mejor que relajarte con un partido del Athletic después de un día tan complicado como el 29 M?

Lo mismo ocurre con nuestro Córdoba. Hay que esperar hasta el domingo -acostumbrado a jugar los sábados se hace duro el día de espera- para olvidar problemas personales y sociales y en otro plano, debates generados alrededor del club.

martes, 27 de marzo de 2012

El Córdoba, la pasión

El domingo se entrecruzan dos pasiones que, como todas ellas, no pueden explicarse con la razón. La primera comienza su cita anual a media mañana, meteorología mediante, con la salida de un pollino que lleva a lomos a un señor que destacó por defender y aplicar sus ideas hasta el final. La segunda tiene una cita crucial y vital a la caída de la tarde, en el Arenal.

No será esta una entrada donde se discuta si querer más a papá o a mamá. Cada uno elige sus pasiones, aquellos eventos que le lleguen al alma, esos ratos que se esperan en el tiempo y que cuando llegan, obnubilan cualquier otro sentimiento o vivencia que tenga la desgracia de la simultaneidad.

domingo, 25 de marzo de 2012

La belleza de lo inútil

Corría el minuto 20 y el Deportivo no había tocado la pelota. En la grada, la afición del líder no daba crédito a lo que estaba viendo. El Córdoba escribía poesía con el balón, con Hervás como capataz, dirigiendo el juego a las bandas y llevando todo el peso del partido. Y también mandaba sin la pelota, con una presión eficaz, que obligaba a la zaga coruñesa a desprenderse del balón de malos modos, al azar. El Córdoba más preciosista de la temporada tuvo dos ocasiones para silenciar Riazor, a manos de Charles y Dubarbier, a los que le faltó gol, el único evento que entiende el fútbol para desempatar. 

sábado, 24 de marzo de 2012

Sin miedo


Se acerca una de las citas más importantes del calendario. Llegamos a Riazor tras un empate en Castellón que puede verse como insuficiente para un equipo que pretende luchar por el ascenso, más a tenor delas ocasiones falladas, de esas que un equipo que está en la pomada no perdona. Pero la realidad también nos dice que el Córdoba CF remontó, hizo méritos para ganar y terminó la jornada más lejos del 7º y más cerca del 2º.


jueves, 22 de marzo de 2012

Corazón partío

Todos los futbolistas tienen un corazón partío. Por una parte, son fieles al Club que les paga, al que juran amor eterno y del que suelen afirmar en la presentación: "Siempre soñé con jugar aquí". Eso ocurre incluso en el caso de que el recién fichado venga del Milan a jugar, por ejemplo, en el Conquense. Y si alguien de Cuenca no le gusta la comparación, la próxima vez lo tendré en cuenca, me buscaré otro equipo, y en paz. Por otro lado, todos ellos beben los vientos por otros colores, o, al menos, aunque estén en el club de sus sueños, simpatizan con algún otro. Unos son merengones, otros culés, colchoneros, o incluso del Elche... ¡Que sí! ¡Que habrá alguno del Elche, que hay gente pa tó!. 

martes, 20 de marzo de 2012

Paco, el seductor

De vez en cuando, hasta el seductor más infalible tiene que bailar por un tiempo con la más fea. Desde Casanova hasta Bertín Osborne, siempre hubo algún borrón entre sus extensas listas de conquistas, principalmente por intereses sociales o económicos. De estas extrañas relaciones, todos salen ganando: el seductor adquiere prestigio y/o dinero, mientras la otra parte se lleva algunos buenos revolcones para presumir en la vejez.

No cabe duda de que nuestro Paco Jémez domina a la perfección el flirteo. Se vale de su origen canario para tontear con la UD Las Palmas, de su infancia cordobesa y sus primeros pasos como profesional en el Córdoba para denominarse cordobesista, y de su pasado deportivista para presentar currículo en su lugar de residencia, A Coruña. No es la primera vez, ni la segunda, que Paco se presenta como futurible para ambos banquillos, cuando así se lo preguntan desde los medios de estas ciudades. Pues mira, Paco, he tenido aguante, pero al final me ha entrado el ataque de cuernos.

lunes, 19 de marzo de 2012

El fin del cincuentapuntismo

Con el sufrido punto conseguido en Villarreal, el Córdoba sumó su quincuagésimo esta temporada. Con él, nuestro equipo ha logrado el hito más importante en los últimos tiempos. ¿La permanencia? No, amigos, no. Lograr 50 puntos en la jornada 29, un 17 de marzo, ha supuesto la caída definitiva, la derrota sin condiciones de la corriente más fuerte, y a la vez dañina, que ha existido en el cordobesismo en los últimos tiempos, conocida por todos como el cincuentapuntismo. 

Hemos dejado atrás toda una marea de declaraciones realizadas por dirigentes, técnicos y futbolistas, donde el objetivo era ser el quinto peor de los 22. Ya no escuchamos que "perder 2-1 en Alcorcón no es un mal resultado" o que empatar 3-3 en casa contra la Ponferradina "nos marcaba el camino a seguir", un par de ejemplos de los escupitajos que la afición recibió en la cara, solo en el curso pasado, por señores en cuya gruesa nómina ponía Córdoba C.F.

sábado, 17 de marzo de 2012

Un punto de inflexión


Paco Jémez apostó en Villarreal por los jugadores por encima del sistema, y creo que se equivocó. Con dos delanteros dejábamos a los organizadores huérfanos y el equipo anduvo como pollo sin cabeza regalando media hora de partido.

La superioridad en el centro del campo es la piedra filosofal del fútbol moderno. No gana más encuentros el equipo que juega con más delanteros, sino el que más controla la parcela central. El Córdoba no es el mismo con dos puntas arriba, porque tanto López Garai como Hervás sufren cuando se ven en inferioridad.

La delgada línea amarilla


Foto: As.com
Nos trajimos un punto de Villarreal después de mucho resoplar. Paco leyó el blog hace un par de días y decidió poner la alineación que publicamos aquí. En mala hora. El 4-4-2 nos restó presencia desde el inicio y de ello se aprovechó el rival, que nos recibió con una colección de ataques, principalmente por nuestra derecha, que terminaron con el gol en propia meta de Fuentes a los 10 minutos, después de una internada de Porcar. El sistema resultó ser una cárcel para Garai, que se veía impedido para bajar a oxigenar a los centrales, y para Charles, que no encontró el ritmo, ni tampoco a sus compañeros.

jueves, 15 de marzo de 2012

El dilema de la quinta amarilla

Villarreal B - Córdoba C.F. Incidencias:

Minuto 78. Borja García marca el tercer gol blanquiverde que sentencia el partido, y se quita la camiseta lanzándosela a la grada donde se encuentran los seguidores cordobesistas. Tarjeta amarilla.

Minuto 83. Airam Cabrera corta un balón con la mano en el centro del campo, en una acción sin aparente peligro. Tarjeta amarilla.

Minuto 89. López Garai amaga hasta en tres ocasiones con sacar de banda. Tarjeta amarilla.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Huele a 4-4-2

En la partida de ajedrez previa al fútbol, que juegan los entrenadores, Paco ha dejado claro en la rueda de prensa que va con blancas cuando anunció que "no nos interesa un partido de ida y vuelta, sino que queremos controlar la pelota". También dio pistas sobre el once inicial.

lunes, 12 de marzo de 2012

Las cuentas del Gran Capitán

La excelencia con la que trabajaba la estrategia, le dieron a Gonzalo Fernández de Córdoba, el título honorífico de Gran Capitán. El cordobés fue el principal valedor en la ampliación del reino de España, consiguiendo grandes victorias en Italia y en Francia, siendo coronado como Virrey de Nápoles, dentro de un imperio donde nunca se ponía el sol. 

Otro cordobés, de nombre Gaspar, se ha ganado a pulso compartir tan bello título con aquel militar, consiguiendo que nuestra zaga sea casi inexpugnable, haciendo que luzca el arte del fuera de juego, convirtiendo en Beckenbauer al compañero que lo acompaña, haciendo de nuestra defensa el mejor ataque, y llevándonos, en definitiva, a la victoria. 

Se acercaba el descanso cuando el sol se puso. Nuestro capitán cayó, y lo hizo solo, como llegan las heridas mortales en esto del fútbol. Los 8.000 de siempre nos echamos las manos a la cabeza con él, especialmente los que vivimos insitu aquella aciaga tarde sevillana, donde su rodilla saltó en pedazos. Todos sabíamos que sin Gaspar, el reto volvía a convertirse en sueño. El estadio se quedó mudo y sus compañeros groguis. 

A la vuelta de la tregua, su par se encargó de darnos la razón y nos metió en una encerrona. Pero este equipo tiene algo. Se levantó a una expulsión, al empate y al fallo de un penalti, para dedicarle la victoria a su guía, a su caudillo. La victoria no supo a tal. Los cordobesistas enfilaban el Arenal preguntándose unos a otros, ¿qué vamos a hacer sin Gaspar? 

Personalmente, volvía a casa cabizbajo, derrotado, más vivo que muerto, eso sí, gracias a la demostración de casta del equipo. Mis amigos Paco López-Cordón, Toni Cruz y Fran Habas, empezaron a poner algo de luz a la tarde, cuando me informaban de que la rodilla de nuestro capitán había aguantado y solo se había torcido ligeramente. Todo empezó, entonces, a tomar color. Ya me interesaba que estábamos cuartos, empatados con el tercero. Empezó a cuadrarme que Ximo podría sustituir al capitán, durante el mes de baja, y que Charles nos compensará la posible bajada en defensa con una mejora en ataque. El comunicado médico confirmando que todo había sido un "susto", hizo que el cordobesismo empezara a disfrutar de la noche.

Cuando Fernando el Católico le pidió cuentas de los gastos que la guerra de Italia le estaba ocasionando, Don Gonzalo lo mandó al carajo con una frase que quedará para la historia. El cordobesismo empieza a echar cuentas para la vuelta del caído, sabedor de que de ella dependen las posibilidades de que haya un encuentro entre el Gran Capitán militar y el futbolista, allá por junio, en lo más alto de la plaza de las Tendillas.

sábado, 10 de marzo de 2012

Fe, esperanza... y Airam


Aún tengo una sensación agridulce tras el partido. Todo hace indicar que la lesión de nuestro capitán no es de gravedad, y que, según ha declarado el propio Gaspar "...en tres semanas a salir corriendo". Ha sido el epílogo de un encuentro marcado por la incertidumbre. Que nadie dude que hoy, Gaspar, junto con López Garay y Alberto, son los pilares fundamentales de este equipo. Sin alguno de ellos, el sueño podría convertirse en pesadilla. Ojalá no sea así, y el central esté pronto regalándonos su segunda juventud en pos de un ascenso que, hoy, podemos decir que está un pasito más cerca.

La épica del fútbol, esa de la que tantas y tantas veces he comentado, ha sobrevolado hoy el Arcángel, sobre las más de 14.000 gargantas que han apoyado al equipo. La política de abaratamiento de precios ha dado resultado. Con que el Córdoba C.F. haya enamorado hoy a, al menos, 500 aficionados no asiduos al Estadio, me doy por satisfecho.


Un equipo que, como hoy, se sobrepone a una serie de circunstancias desfavorables, y saca fuerzas de donde no las hay, es un equipo grande. Como bien dice Paco Jémez, nos tendrán que sacar de los puestos de liguilla, y, visto lo visto, tendrán que atarse bien los machos para conseguirlo.

Ha sido un partido trabado, en el que el CCF, ha notado que su galvanizador estaba en la grada. Caballero pierde mucho poderío sin Hervás al lado, e independientemente que López Silva lo ha intentado entre líneas, se veía poca fluidez en el control del juego, con excesivo magreo de balón en posiciones retrasadas.

Alberto García -otra vez más, y van...-, nos ha salvado en una contra con fallo estrepitoso de un Fuentes que, hay que decirle, no está ni mucho menos en su mejor momento. No parece el cordobés un lateral apropiado para jugar con volantes defensivos adelantados tras retrasarse López Garay y jugar casi como tercer central. No ocurre lo mismo con Fernández, el conejito de Duracell, al que no se le acaban las pilas le toque el delantero que le toque.

Con Fede Vico de inicio, basculando en ambas bandas, Paco premiaba la progresión del chaval, pero, a diferencia de partidos anteriores, se encontró con una defensa contraria entera y fresca, y ahí, el canterano, pierde gran parte de su ventaja. Borja incisivo pero excesivamente marcado... y Airam.

Ahí me pongo de pie. Chapeau para el canario que, aún falto de ritmo, ha dado hoy una lección de genitales y ha encumbrado a un equipo que necesitaba como el comer un matador arriba. No sé los kilos que ha podido perder hoy el delantero, supongo que unos cuantos, pero se ha dejado el alma y el corazón en el empeño, y nos ha regalado amén de dos goles, una actuación memorable. Sobreponiéndose incluso al fallo del penalty -bien tirado y mejor parado-, ha sido el artífice principal del triunfo de hoy.

La comunión afición-equipo ha sido hoy fundamental en el resultado. Que nadie dude que con los 8.000 de casi siempre la victoria hubiera sido mucho más difícil, quizás imposible. Por eso es hora de que esos miles de discontínuos se unan a la causa, tengan fe, y le den alas a unos jugadores en pos de una esperanza que es la de toda una ciudad.

Nunca en mis 40 años de socio he visto tal
chocheo entre seguidores y futbolistas. Es una historia demasiado bonita para que ahora venga el malo de la película y nos jorobe el final. Nos merecemos lo que nos está pasando, y, sobre todo, nos merecemos lo que nos va a pasar. No tengan duda. Está escrito. Y será este año.

Al igual que la oscarizada "Rebeca" de Alfred Hitchcock comenzaba con la famosa frase "Anoche soñé que volvía a Manderley", yo anoche soñé que volvíamos a Primera, y mi ángel de la guarda me ha dicho al oido que esté tranquilo, que la historia está escrita y él ya ha leído este capítulo. Y yo de mi ángel de la guarda me fío.


Paco López-Cordón V.
@mushocordoba

jueves, 8 de marzo de 2012

Papá, no insistas, yo soy cordobesista


Hace unos días, un viejo amigo me comentó, con un poco de coña, que tenía serias dudas de que su hijo de siete años fuera realmente suyo. Su mujer, junto a él, con mirada inquisidora, reclamó sin decir palabra una explicación razonable y mi amigo, ante la tormenta que se le avecinaba, me dijo:

- "Paco, ¡Si es que no puede ser mío!. ¡Si está dejando de lao al Madrid y ahora dice que es del Córdoba!. ¡Si hasta se pone más su camiseta blanquiverde que la que yo le compré por 80 euros en el Bernabéu!. ¡Eso es como dejarse en el plato el jamón ibérico y jartarse de pan!".

Su mujer y yo nos miramos y sonreímos; yo, con la mano en el hombro le dije bajito al oído: "Pues macho, si tu único hijo, con esa edad, ya tiene ese asunto claro, ¡Date por jodido!".

Mi amigo, y por supuesto su hijo, acabarán sucumbiendo a esa especie de abducción que hemos sufrido en algún momento muchos cordobeses sin saber por qué. Esa pregunta que, en una campaña de captación de abonados de hace unos años, dio la vuelta a España: "Papá... ¿Por qué somos del Atleti?", podría perfectamente trasladarse aquí y ahora. Con la saturación mediática y el agotamiento de ver en todos los medios de comunicación -no tienen por qué ser deportivos-, información sobre los dos mejores equipos del mundo, todos deberíamos al unísono hacernos la misma pregunta: "¿Por qué somos del Córdoba?".

Ser del Córdoba no es ser un sufridor... es mucho más. Si a la orilla del Manzanares se acuñó ese término para los colchoneros, que alguien venga por aquí y se dará cuenta de los años y años que llevamos penando como la Santa Compaña. Algo malo habremos hecho para que el maleficio se haya quedado a vivir con nosotros durante décadas. Y ahora, cuando parece que ya hemos cumplido nuestro castigo y empieza a despejarse el panorama, vamos a levantar en volandas a la plantilla y gritar, a las puertas de la Semana Santa: "¡Al cielo con ella!".

Apoyemos y disfrutemos con técnicos y jugadores, cercanos, nuestros, a los que podemos ver, saludar y charlar con ellos con la calle, porque no se llaman ni Cristiano, ni Messi, y, por lo tanto, van sin guardaespaldas y sin séquito a su alrededor. Ellos, con nosotros, conforman el ying y el yang del Córdoba C.F., las dos fuerzas complementarias e interdependientes sin una de las cuales la otra no podría existir.

Por eso, aprovechemos la inercia de lo que nos está pasando, para imbuirnos de cordobesismo y hacer doctrina de él. Los futbolistas no deben ver sólo un tercio de la capacidad del Arcángel ocupado, porque sin el calor de los aficionados ellos lo van a tener mucho más difícil. El Club está poniendo de su parte abaratando entradas y, si al mismo precio que cuestan un par de cubatas, la gente se queda en casa, es que no nos merecemos esta temporada de gloria y sí el seguir penando.

El sábado, antes el Huesca, hay un doble motivo para acudir al Estadio. El primero, hacer piña para que nuestro equipo siga creyendo que el sueño es posible, y el segundo, rememorar ese día de San Juan de 2007, en el que otra generación de futbolistas, se dejaron la piel y posibilitaron el ascenso para que ahora estemos donde estemos. Valle, Dani, Pierini, Aurelio, Diego Reyes, Guzmán, Navarro, Esteban, Arteaga, Julio Pineda, Asen, Rubén, Javi Flores y Endika, tras un 2-0 en el Arcángel, lograron empatar en el Alcoraz y echaron al cordobesismo a la calle hasta investir al Gran Capitán con la blanquiverde.

Ojalá esa celebración se repita esta temporada, y la Plaza de las Tendillas se quede pequeña ante la marea de aficionados. Será el momento de dar una respuesta al hijo que pregunta: "Papá, ¿Por qué somos del Córdoba?". Habría que contestarle: "Hijo mío, en esta ciudad todos hemos nacido cordobesistas, pero muchos se mueren sin darse cuenta."

martes, 6 de marzo de 2012

Evangelización y educación blanquiverde

De la provechosa mesa redonda celebrada ayer por Cordobamanía, la idea que destaco por encima de las ciento, es que tenemos, debemos, aumentar la masa social blanquiverde para que nuestras aspiraciones crezcan. Dejo claro que, con masa social, me refiero a esos siete u ocho mil cordobesistas que hoy somos el Córdoba, más allá de bellas estampas como la del día del Espanyol.

Aunque no es dogma, sino una humilde opinión, una persona es de un equipo de fútbol desde el primer día que llora con él. Yo llevo asistiendo, casi ininterrumpidamente, al Arcángel desde 1984, pero creo que el día que me di cuenta de que yo era cordobesista, más allá de alegrarme por los éxitos de mis futbolistas preferidos en primera, fue aquella aciaga tarde en Riazor, donde el gol de Quero no impidió que el Elche ascendiera a segunda. Corría el año 1997, ¡trece años después!, y aquellas lágrimas fueron, para no variar, de pena. Pero aquello, y las demás desilusiones, hicieron que el sabor de los posteriores llantos, que llegaron, de alegría, fueran inolvidables.

Por tanto, con los cordobeses ya adultos, a los que no les ha picado el bichito cordobesista, solo podemos llevar una labor de evangelización, que en la mayoría de los casos resulta baldía. Ellos ya han llorado, probablemente desde sus casas viéndolo por la tele, con su Madrid o su Barcelona, y por tanto, ya forman parte de esos equipos, aunque sea desde la lejanía. Sin embargo, esta gente puede venir al Arcángel ocasionalmente, pero lo harán como quien va al teatro. Aquí viene cuando el cordobesista tiene que entenderlo, asumirlo y ser comprensivo. Como hace un sacerdote, hay que enseñarle nuestro templo, priorizando sus virtudes, esas que empieza a tener, principalmente por dentro. Como hace un sacerdote, no hay que crucificarlo por que blasfeme los primeros días, sino que hay que tratar de explicarle, lo más cerebralmente posible, que en el Arcángel no juega Messi ni Casillas. Esta evangelización tiene la ventaja del corto plazo, como vimos el día del Espanyol o veremos en las eliminatorias de ascenso, pero su desventaja es que suele ser efímera.

Contra la evangelización, la educación, por supuesto. Son los más pequeños los que podrán hacernos crecer. Tenemos que ponernos a trabajar desde ya, y comprender que la educación es el mayor poder que puede tener cualquier causa, eso sí, a largo plazo. Por ello es tan importante que el club baje las entradas infantiles como está haciendo, pero yo voy más allá. Lanzo un guante que deberán recoger, por este orden, la entidad y las peñas. Propongo que un partido al año, da igual cual sea, me vale el menos vistoso, el club regale a los colegios de primaria de la ciudad una gran cantidad de entradas, para dar la oportunidad a los pequeños cordobeses de vibrar con su club, y vivir un partido en el estadio. Necesitamos darle a los chicos la misma oportunidad que me dio a mí mi abuelo. Podría llamarse "I día del Cordobesismo" o "I Fiesta del Cordobesismo", eso ya lo dejo para los especialistas en marketing. Muchos de esos infantes serán envenenados esa tarde, estoy seguro, y serán ellos que lo encargados de hacer crecer a nuestra afición, de forma sólida y sincera, y nos ayudarán a ser más fuertes en el futuro. Aun quedan esta temporada partidos en casa poco atractivos, como el del Cartagena o el Nastic, así que si se quiere, se puede.

Como no puede ser de otra forma, BlanquiverdeBlog está a la disposición de las fuerzas vivas de este club, tanto la web, como las personas que lo forman, para trabajar en ello desde ahora mismo. Como decía nuestro paisano Séneca, un hombre sin pasiones está perdido en la estupidez, y quizás sea eso lo que haga falta en esta ciudad, pasión, empezando por la pasión por el Córdoba CF.

domingo, 4 de marzo de 2012

Ésta es tu hinchada

Hay muchos momentos emotivos que han construido un día inolvidable en Jerez y estoy intentando elegir cual de ellos puede ser el más conmovedor. Podría quedarme con la sustanciosa conversación compartida con el compañero de viaje que el azar me regaló, Don Joaquín, gracias al cual la ida se me pasó volando. Muy curiosa, también, la cara que se le quedó al camarero del bar de la plaza Alameda, donde nos sentamos a tomarnos la primera rubia, cuando me vio salir del aseo y se dio cuenta de que le había escuchado decir "Estos del Córdoba no tienen plaza para ponerse, que tienen que sentarse en mi bar...", a lo que añadió, con cara de circunstancias, "¡Niño!, ahora mismo salgo a serviros gloria". Singular, también, la propulsión extra que llevábamos más de uno, después de haber comido habichuelas Litoral como primero en el menú, y que amenazaba con extender mechas gratis a todo el jerezano que se acercara. Por cierto, excepcional el trato recibido en la ciudad de Jerez, por la cual pudimos lucir la blanquiverde sin ningún incidente desagradable.

Entonces nos acordamos que estábamos allí para ver un partido de fútbol, que nuestro equipo se jugaba tres puntos cruciales para seguir en puestos de eliminatorias por derecho propio. El inicio nos recordó a las últimas derrotas como forasteros y el semblante de los más de 300 cordobesistas presentes en Chapín, tornó a serio. El Córdoba no lograba dar más de tres pases seguidos y, constantemente, mandaba el balón a la lotería del pelotazo. No obstante, a la media hora, Silva decidió que aquello iba a cambiar. Alejado del costado donde habitualmente se gana el pan, el onubense sacó los mapas, la brújula y el cuadrante, y dio toda una lección de manejo de un equipo de fútbol. No cejó en su empeño hasta que, ya en la segunda parte, le regaló medio gol a Borja que, agradecido, hizo el otro medio. 

El Xerez no acusó el golpe y cercó la meta blanquiverde, consiguiendo una sucesión de córners que ayudaron a Redondo a conseguir el empate, chutando desde el mismo sitio donde Ortiz nos ajustició en Almería. Fueron los peores minutos del Córdoba, mantenido a flote por el timón de Silva y el momento de forma celestial de Alberto, que sacó un tiro de Jose Mari cuando todo Chapín celebraba el gol. Las penurias las segó de raíz Vico, que aprovechó la segunda jugada de un saque de esquina, para bajar la bola con el pecho y batir de un zapatazo a Doblas. Ahí murió el partido para los televidentes, porque los desplazados sufríamos de lo lindo con las pocas ocasiones de los azulinos, especialmente con la contra que sucedió al inexplicable perdón del 1-3 por parte de Patiño. 

Aquello acabó con victoria, otro de los momentos con los que podría quedarme, o con la lección de animación que dio la hinchada blanquiverde, que no echó en falta en ningún momento a los supuestos especialistas de la grada (tampoco los añoré yo en el bus). Es posible elegir también, la celebración de los futbolistas, que acudieron todos al fondo y cantaron, bailaron y se abrazaron festejando con nosotros el triunfo.

Pero, sin ningún tipo de duda, la vivencia que estuvo por encima de todas, fueron los diez minutos en los que toda la afición cordobesista entonaba una y otra vez el cántico "Ésta es tu hinchada". Sucedió en los pasillos, tras la grada, esperando a la que policía nos abriera las puertas y nos acompañara al bus. Allí hubo sonrisas, abrazos, gritos, lágrimas y toda la pasión que se pueda imaginar, liberada por una afición habitualmente oprimida por el destino y que, hoy, se regodea en los aledaños de la gloria. Un cordobesista de pro, uno de esos tantos que han mamado Don Benitos, Utreras y Bazas, se me acercó y me dijo: "Rafa, aquí se está gestando algo muy grande". Es posible, pero lo que ocurrió ayer en Chapín, ya ha sucedido y se guardará en el cajón de las gestas cordobesistas, ese que este año se está quedando chico.

jueves, 1 de marzo de 2012

Abra la boca y diga: ASCENSO

Aunque muchos puedan pensar lo contrario, no es el motivo principal de la metamorfosis de nuestro Córdoba, el hecho probado de que hayan llegado unos buenos peloteros a nuestra ciudad. Podíamos discutirlo, pero es posible que esta no sea la mejor plantilla en los últimos tiempos, al menos si repasamos los nombres. La diferencia principal, la que puede llevarnos al éxito o por lo menos la que nos asegurará rozarlo, es la autoexigencia de estos chicos, auspiciada por la bendita ambición de Paco y tutelada por las ganas de triunfar de la directiva, personalizada en el hambre de Sergio Medina. Incluso la prensa está empezando a pedir más, hoy ejemplificada en Antonio del Castillo, quien ha ganado un lector.

Estimados hermanos de pasión: el éxito tiene nombre y es ASCENSO. Esta afición, acomplejada y retraída por décadas, parece resistirse a los hechos, incluso a los números, que nunca engañan. Todavía escucho que no se puede nombrar tan bello término, cual Sauron en el Señor de los Anillos, porque se añadiría una presión dañina, maligna, que podría dar con nuestros huesos en nuestra posada habitual, el puesto número 14. La palabra ascenso sigue siendo tabú para mucha parte del cordobesismo. 

Me visto de Mou por un rato y digo ¿por qué?, ¿por qué?. ¿No parece suficiente que este equipo juegue al fútbol como no lo hace nadie en la categoría, y en buena parte de la superior? ¿No vale tampoco que ya hemos pasado casi dos tercios de campeonato y ahí seguimos? ¿O derrotar a equipos en teoría superiores, después de que salieran a no perder? ¿Por qué nos respetan más los rivales, que nosotros a nosotros mismos?

Si me tacha usted de valiente o bravucón y está pensando en el cementerio que me espera, como a tantos otros, le aseguro que conmigo estará Paco Jémez. En la rueda de prensa de hoy, Paco ha dicho "Yo no sueño en el ascenso, trabajo para que sea posible". ¡Toma ya! Si ya está usted pensando que quien saca el pecho se lo parten se equivoca, porque la analogía no puede ser más errónea. Piénselo, y si duda, mire la clasificación. Pretendo desmontar el tópico de "ir partido a partido", esa mentira con visos de dogma, con lógica y sentido común. Escuchen: quien no tiene un rumbo, un puerto al que dirigirse, su destino es irremediablemente la zozobra.

Desde hoy este cordobesista no volverá a hablar de sueño cuando piense en el posible ascenso, porque es precisamente eso, muy posible. Difícil, muchísimo, pero alcanzable de todas todas. El sueño muta en desafío, reto, o mejor aun, objetivo, porque por los objetivos se lucha, se suda, se trabaja; como están haciendo los profesionales de este club, desde el primero al último.