jueves, 9 de diciembre de 2010

Bienvenido, Míster Gaucci

Aquel día de diciembre, la prensa de la capital, e incluso gran parte de la nacional, se hizo eco de la noticia: La familia Gaucci, un grupo italiano ligado al sector textil iba a adquir el paquete mayoritario de las acciones del Córdoba Club de Fútbol, tras unas arduas y tensas negociaciones a dos bandas... Perdón, quiero decir "negociaciones bipartitas", que luego llega el administrador del blog y me elimina el comentario por contenido hiriente o de segundas intenciones.

Todos los cordobesistas estaban ansiosos de conocer al responsable del grupo empresarial que iba a hacer posible que sus sueños se cumplieran. Ya en la víspera, el Sr. Salinas los había convocado a todos en el propio Estadio, y, desde el Palco, con un lleno a rebosar, les arengaba:

-"Como presidente que soy os debo una explicación y esa explicación os la voy a pagar".

A continuación, se habilitaron unas mesas donde cada abonado iba haciendo sus peticiones:

-"Yo quiero calefacción bajo el asiento, que paso mucho frío".
-"Y yo que me sirvan canapeses en el descanso, como a los ricos".
-"Yo quiero una tele delante pa ver las repeticiones"
-"Pues mejor un marcador gigante con el logo de la Champions, que así luego no hay que ponerlo a la carrera".

Henchidos de satisfacción y orgullo, y con una sensación casi orgásmica, miles de ellos se agolpaban aquel mediodía en la Estación del AVE en espera de la llegada de su mecenas.

Uno de ellos hasta se preguntaba: "Oye, ¿tú crees que podríamos ascender a Primera incluso antes de final de esta temporada?". Pero el de al lado, algo más despierto, le respondía: "No creo que Villar lo consintiera, aunque, si comprásemos el Mallorca, que está muy mal, pues a lo mejor ...".

De pronto, desde la megafonía se anunció: "Tren AVE, procedente de Madrid - Atocha y con destino Sevilla - Santa Justa, va a hacer su entrada en la Estación por Via 3".

Un escéptico, ante la duda de cómo sería físicamente el Sr. Gaucci, dijo: "Si no lo conocéis, no tiene pérdida: Lleva un perro guía". Quiénes estaban a su alrededor le miraron con incredulidad, y él les soltó: ¡Joder, es que hay que estar ciego pa quedarse con este equipo". Decirlo y salir corriendo fue un solo acto. Un grupo de camorristas... -perdón, quise decir bravucones o pendencieros-, salió tras él dispuestos a todo. Nadie podía mofarse de nuestro benefactor.

Fueron bajando y bajando pasajeros y nuestro hombre no aparecía entre ellos. La muchedumbre, comenzó a ponerse nerviosa. Todos sus sueños se desvanecían. Y empezaron a jurar en hebreo.... y en italiano: "¡Porca miseria!".

El tren continuó lentamente su marcha y, desde uno de los asientos de tarifa Club, una cortinilla se descorrió levemente. Entonces, el Sr. Gaucci, mirando sin ser visto, susurró a su escultural acompañante: "Tranquilla amore, che in un'ora siamo a Sevilla. Comprare il Betis è una buona decisione". Y ella le respondió: "¡Ole tu cohone pisha. No sé lo que há disho pero tá quedao der dié".

3 comentarios:

  1. Yo no sé si es mejor que compre el Betis...ya veremos. Lo que está claro es que yo quiero un marcador de esos de la Champions.

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  2. Muy gracioso el paralelismo con la película de Berlanga. Solo ha faltado la canción: "Italianos, con alegría os recibimos,........"

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  3. Magnifico comentario.Enhorabuena a su creador. Desde luego si el equipo jugase como escribres tú, estaríamos magnificamente.
    FV

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