domingo, 21 de noviembre de 2010

Envidia de la mala


Hace poco más de diez años, el Villarreal rubricó su segundo y último ascenso a primera en el Arcángel, una tarde de mayo donde los socios de preferencia sufrimos la afrenta de tener que cambiar nuestro sitio de toda la vida para mudarnos por una tarde a tribuna, para ver desde allí como miles de aficionados amarillos celebraban en nuestro propio asiento un éxito que nosotros solo alcanzábamos a soñar.

Hoy diez años después, el Villarreal sigue en primera y en esta década ha conseguido un subcampeonato de liga, ha llegado a semifinales de Champions e incluso se ha permitido el lujo de ascender a su filial a segunda división. En todo ese tiempo, el Córdoba sigue vagando con más pena que gloria por la categoría de plata y el único éxito reseñable es el ascenso en Huesca tras el batacazo del 2005.

Hoy, repito, diez años después, venimos con una media sonrisa porque le hemos empatado a ese filial, repleto de promesas y fichajes fallidos, porque hemos aguantado una hora con un jugador menos y porque ya nos estamos acostumbrando al juego vomitivo del Córdoba de Lucas Alcaraz.

Sí, lo reconozco, pienso en el Villarreal y siento envidia, pero de la mala.

2 comentarios:

  1. Eso es de lo que hablaba Salinas en la entrevista en Canal Sur: todo el mundo en Córdoba quiere que el equipo esté en primera. Lo que hay que transformar es ese querer en poder.
    Y eso lleva unos pasos y necesita un tiempo.

    El Villareal para mi es un ejemplo de gestión (aunque es un equipo que me cae muy antipático) por la paciencia. Subieron a primera y leí una entrevista a Roig en la que decían que el objetivo era estar en varios años luchando por la Uefa, que le daba igual lo que hiciera en su primer año en 1ª el equipo. El proyecto no dependía de esa temporada.
    Efectivamente bajaron a 2ª (donde coincidimos en el relato que comentas) y volvieron a subir. Y subir y subir.

    También han cometido errores. Tuvieron su Caparrós. Y su Valverde. Buenos entrenadores pero para otro proyecto.
    También tuvieron sus pufos, tipo Maty Fernández.
    Pero no pasa nada, el proyecto está por encima de todo eso, y con paciencia el equipo sigue estando arriba.

    Aquí nos faltan muchas cosas para parecernos al Vilareal. Tuvimos dinero sin paciencia. Ahora tenemos paciencia porque no tenemos dinero.

    Desde luego el paso para parecernos al Vilareal no se puede dar con un entrenador discutido y bloqueado, una afición que pita desde el minuto 1 y toma chivos expiatorios, y una situación económica agónica.

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  2. Lo de "todo el mundo en Córdoba quiere al Córdoba en primera" es un tópico falso como casi todo los tópicos. También podría haber dicho "todo el mundo en Córdoba quiere que no haya guerras" o "todo el mundo en Córdoba quiere que se erradique el Sida". Pero la realidad es que al cordobés medio le importa el Córdoba menos que un níscalo.

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