martes, 30 de noviembre de 2010

La bipolarización llega al Córdoba C.F.


Desde el comienzo de los tiempos, el mundo ha girado en torno a la bipolarización. Ángeles o demonios, Caín o Abel, son buenos ejemplos de ello. Somos claramente tendentes a dividirnos en dos grupos para todo: carne o pescado, mar o montaña, Zapatero o Rajoy, Barça o Madrid, etc., dan fe de nuestra puñetera costumbre de dividirnos en dos grupos. En España, eso de la atomización no se da. O blanco, o negro. Nada de gris.

Y en Córdoba, no íbamos a ser menos. Según una encuesta encargada por nuestro Blog y realizada por Chorrascopia entre todos y cada uno de los 330.000 habitantes de la capital, un 2,5% de los encuestados (8.250 personas), prefieren, cada quince días, aburrirse como una ostra y asistir al Nuevo Arcángel a ver el partido de nuestro primer equipo. Y un 97,50% (321.750 personas), prefieren quedarse en casa sentaditos al brasero viendo en la tele "Cine de Barrio" o lo que se tercie.

No conozco a ningun aficionado que, desde la llegada de Lucas Alcaraz al banquillo, haya disfrutado de verdad con el juego del equipo. Ninguno. Los entrenadores resultadistas es lo que tienen. Ya nos lo advirtieron desde Granada o Huelva: "Si queréis ver fútbol, poned la tele. En el campo, ni lo soñéis". Por eso, la bipolaridad del que se aburre si va al Estadio, o del que se queda en casa porque presume que se va a aburrir, es total. No hay término medio.

Los forofos del Córdoba C.F., nacemos ya con un gen diferente al resto, que nos hace ser masocas congénitos. Cada temporada, intentan vendernos humo durante el verano con el caramelo de que este año es el nuestro... y en noviembre ya hemos abierto los ojos y ya estamos divididos en dos: quienes piensan que nos salvaremos en la última jornada, y quienes no quieren ni pensar porque se ponen de muy mala leche. Cuando se acomete una temporada con el objetivo de ser sextos, se acaba pidiendo la hora.

Por todo ello, al Sr. Salinas, ese que se permite el lujo de llamar "miserables" de manera gratuita a un grupo de aficionados, le pido, como abonado que soy desde hace más de cuarenta años, que, visto lo visto y visto lo que nos queda por ver, haga una declaración pública y rectifique diciendo: "Ustedes no son unos miserables. ¡Ustedes lo que son es unos benditos!".

lunes, 29 de noviembre de 2010

Somos malos

Foto: David Vet


Ya está. NO hay más explicaciones. 

Lucharemos por no descender. Ese es el destino de los miserables y cobardes que un día tuvieron la desfachatez y  poca vergüenza de criticar a algún jugador. Ese es el destino de todos los demás aficionados. Ese es el destino de los medios de comunicación. Ese es nuestro destino. 

Al fútbol se juega con futbolistas y los nuestros, unos porque no saben, otros porque están en baja forma y otros porque parece que no quieren,  no dicen nada en el campo. Tampoco el entrenador parece que dice mucho, a pesar del lenguaje de signos que últimamente, vía muletas, exhibe. El Presidente sí que dice, pero para lo que pone en su boca, mejor está calladito. 

Los pocos jugadores con algo de técnica parece que la han perdido por el camino. Javi Flores, no desborda ni organiza ni siquiera controla bien los balones. Luque, desaparecido, sin tomar el mando en ninguna parte del campo. Callejón nada rápido ni valiente…Arteaga, para no desentonar, igual que los demás. Eso por hablar de los que nos dijeron que era jugadores técnicos, de los otros, quizás el caso más notable es el de Pepe Diaz…nunca tuvo técnica, pero ahora además, no tiene fuerza ni rapidez, se le ve más pequeño, mas torpe,  hay que buscarlo siempre en el suelo….Dañobeitia, está mas estilizado, incluso parece que tiene un buen peluquero, pero ante el Granada, parecía que no se había enterado que no estaba en la grada, que estaba en el terreno de juego. Ni se despeinó. Por fin estoy de acuerdo con algo con Alcaraz, que el vasco siga comiendo pipas en las gradas. Los demás jugadores (por llamarlos de alguna manera) ramplones y acomplejados…reculando en tablas, como los toros mansos. 
  
El partido del domingo estaba ideal para haberlo finiquitado al contragolpe…Sólo un buen control al borde del área, un desplazamiento en largo, a correr y a meter gol  o intentarlo. Ni una vez sucedió eso. Ni una sola. O bien el control era malo y se perdía el balón o sucedía que el pase en largo era un patadón lo más lejos posible y sin ninguna orientación, o ni una cosa ni otra. Una vez más se nos quedó la cara de tontos, cuando más duele, en el minuto final,  y una vez más sin poder echarle la culpa al árbitro. 

El sábado ante el Huelva vamos a ganar…Eso es seguro, pero si sucede que no, por favor todos los cobardes y  miserables del otro día, estén callados y con un punto en la boca…No se nos enfade el  Sr. Salinas y acuse alguno de criminales.

F.V.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Sol y sombras en Granada

Vigo, Rayo y ahora Granada. No les sientan bien los finales de partido al Córdoba que ya acumula una sangría de puntos en las prolongaciones muy preocupante. Más aun la de hoy donde se han perdido dos aunque no eran merecidos si nos atenemos al desarrollo del partido, en el que nos hemos mantenido gracias a Navas y a una muy buena defensa, donde incluso Camille funcionó bien durante casi todo el encuentro. Una primera parte ilusionante, con un renacido Callejón y un Javi Flores entonadísimo...pero la cabra tira al monte y una vez el equipo terminó atrás pidiendo la hora, defendiendo una victoria que conforme iba avanzando el cronómetro se hacía más injusta.

Ahora que se me está quitando la cara tonto después del empate de Orellana, me pregunto: ¿Por qué no somos capaces ni de asustar al contrario cuando vamos ganando? ¿Tan débiles somos que los locutores de Canal Plus nos tratan de equipo pequeño ante un recién ascendido?¿Debo estar contento porque hemos sacado un punto donde nadie creía, o jodido porque hemos vuelto a dejar escapar tres puntos de oro?

Si me apena más es por esos mil maravillosos locos que han desafiado al frío y a una posible lluvia para alentar a su equipo. San Pedro les recompensó con una mañana agradable y soleada, pero lo de ganar fuera ya era mucho pedir. ¿Habrá que rezarle a San Lucas?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ladran...señal de que cabalgamos


Javi Flores es un jugador querido por la afición, muchas veces mimado y otras reñido (como el domingo)…Se riñe a quien se quiere, a quien nos preocupa, a quien se desea lo mejor de quien se espera también lo mejor. Los pitidos, los silbidos del domingo no eran de miserables, palabra que espero atormente tanto al presidente cuando recuerde que la dijo, como a mí, cuando recuerdo que la escuché. Los silbidos del domingo eran de frustración, de cansancio de desesperación…de aburrimiento. Los pitidos del domingo los recibía Javi Flores, porque es un hombre de Club…porque es de la casa, y los aficionados, que también formamos parte de esta familia, tenemos, como en todas las familias, más confianza para expresarnos críticamente con los nuestros que con los que son de la calle, que salvo él, creo que lo son todos los que estaban el domingo en el campo.
La bronca se la llevaba Flores, pero era para el entrenador. Un hombre demasiado creido de sí mismo, que ve buena actitud y no está descontento, donde más de 8.000 personas no vemos nada en absoluto o solo frustración.…Los pitidos eran para los jugadores que se sienten satisfechos con muy poquito…Los pitidos eran para el presidente, un hombre con buenas intenciones, pero a veces con muy mala educación…Los pitidos eran para el spiker que pone la música a todo volumen y cuando canta el numero de las camisetas dice “diecisais” Los  pitidos eran para toda esa gente que hacen del Córdoba un Club rancio, añejo, acomplejado y sin ambiciones....Un Club que tiene una de las mejores aficiones de España. Una afición que aspira, no ya a subir, sino al menos a soñar con luhar por subir…Sueños que cada temporada se los quita esta gente que luego los critica. ¿Pitos a Javier Flores?...Entiendo que le pueden doler al muchacho, también a su entorno….pero mucho más dolería si un día la afición no silbara, no dijera nada, simplemente no fuera al campo porque le diera exactamente igual el Córdoba C.F.   El peor de los insultos es el silencio, el me da igual…Retomando la frase del Quijote “ladran Sancho, señal de que cabalgamos”.

F.V.


martes, 23 de noviembre de 2010

¿Por qué no te callas?

Tras las declaraciones del Sr. Presidente del Córdoba C.F., en las que tachaba de miserables a quiénes habían pitado a Javi Flores durante el partido del domingo (joder, lo que va a dar de sí el dichoso partido), he hecho una labor de investigación propia de C.S.I., y me he entretenido en localizar y hacer un tercer grado uno por uno a todos aquéllos que arremetieron de una u otra forma contra el canterano. Una vez terminado el estudio, y ciñéndome a lo que la Real Academia de la Lengua Española define como miserable, este es el resultado, con el número de aficionados que responden a cada significado:

-Que es desgraciado e infeliz: 1 aficionado, al que Palillo pisó en el descanso y ni te cuento lo desgraciado e infeliz que acabó.
-Que intenta gastar menos de lo que podría permitirse: 48 aficionados, que pudiendo pagar tribuna cubierta se van a Gol Norte, que, con más gente, se está más calentito.
-Que es despreciable por carecer de sentimientos nobles: 85 aficionados, que se acordaron de varios ancestros de jugadores, entrenador y directivos, con una evidente carencia de sentimientos nobles hacia todos ellos.
-Que está abatido, sin valor ni fuerza: 100 aficionados. Los socios del 1 al 100, que ven que siguen cumpliendo años, que llega el ocaso y que ésto no cambia ni a la de tres.
-Que es pobre y está necesitado de la ayuda económica de los demás: 1.256 aficionados, que, apenas llegando a final de mes, siguen temporada a temporada pagando su abono y jurando que es el último año.

Sr. Salinas, entiendo que, en realidad, todos somos un poco miserables de una manera u otra, porque a todos o a casi todos, en alguna ocasión, nos viene bien cualquiera de esas acepciones. Pero tenga cuidado porque, si le toca usted las criadillas a los aficionados, las cañas pueden volverse lanzas y alguno puede pensar de usted que es desgraciado e infeliz, que intenta gastar menos de lo que podría permitirse, que es despreciable por carecer de sentimientos nobles, que está abatido, sin valor ni fuerza,y que es pobre y está necesitado de la ayuda económica de los demás. Es decir, blanco y en botella...

Yo no pité el domingo a Javi, pero, dentro de un marco de libertad de expresión, aunque no esté de acuerdo en la forma, debo respetar a quién lo hizo. Hágalo usted también. Por tanto, Sr. Salinas, una de dos, como persona publica que es, mida sus palabras y hurgue en el Diccionario para buscar la adecuada, o... ¿por qué no te callas?.

¿Miserables?


Ayer escuché decir al Sr. Presidente del Córdoba,  que la afición que había pitado al Javi Flores, eran unos miserables….
Nunca pude imaginar que  un presidente pueda decir tamaña barbaridad de su afición. Una afición que si pitó a Flores es porque un día le aplaudió. Se ilusionó con él, y ahora, este jugador es la muestra personalizada, la dimensión particular  de lo que le pasa al equipo en general. Un equipo ramplón y esaborío. Como su entrenador. Un equipo sin actitud ni aptitud....un equipo a los que se le podría poner muchos adjetivos "descalificativos", pero jamás lo llamaría un equipo miserable, sobre todo porque a pesar de todos sus males, es mi equipo.
La afición, ninguna parte de la afición, es miserable cuando, sin actitudes violentas, muestra su desagrado. Su descontento con el equipo, con su entrenador, con su presidente o con un jugador.
Toda la afición es miserable sin embargo:
Miserables  por tener cada temporada que aspirar sólo a sufrir. Miserables  por ver a su equipo hacer el ridículo y no echarle narices, por no decir otra cosa, en partidos como el del Alcorcón. Miserables  por ser de las aficiones más fieles y numerosas de la categoría y no recibir sino insultos de sus dirigentes.
La afición del Córdoba tiene la triste suerte de ser miserable por muchas cosas, todas ajenas a ella misma,  pero esa miseria no es comparable, ni siquiera en un mínimo grado, con la miseria del juego del equipo, la del entrenador, la de los jugadores y por supuesto las de su Presidente. Él si que es un auténtico miserable por decir lo que dijo, por pensarlo siquiera.
Firmado, Un NO miserable.

F.V. 
  

lunes, 22 de noviembre de 2010

Carta anónima a una afición


Hola, soy futbolista de la primera plantilla de un equipo andaluz de la Segunda División española, aunque prefiero conservar el anonimato. Sólo les diré que visto de blanquiverde, juego de centrocampista, soy canterano, y mis iniciales son J.F., pero, por favor, no me pidan que les descubra mi identidad, porque, como les digo, prefiero mantenerla oculta.

Bueno, les cuento que estoy muy triste. Verán, yo estaba seguro que esta iba ser mi temporada, y que podía dejar de ser una eterna promesa para llegar a ser una realidad. Pero las cosas no me están saliendo como esperaba. Primero, el entrenador me colocó durante unos cuantos partidos en un puesto que no es el mío. Yo no tengo desborde por banda, no he jugado de extremo en mi vida, básicamente porque no tengo un tren inferior que me permita desbordar con facilidad. Aún así, intenté hacerlo lo mejor que sé, y entiendo, no fuí de los peores. Y, a pesar de que jugaba muy presionado porque a veces las cosas no me salían como yo quería, repito, creo que no lo hice del todo mal, y, de hecho, poca gente se acordaba del compañero al que sustituía.

El domingo, mi entrenador me puso de centrocampista. Por fin volvía a jugar en mi puesto, con dos carrileros en banda a los que repartir juego y dos delanteros por delante. Pero el míster prefirió que, en vez de jugar con vocación ofensiva, lo hiciera pocos metros por delante de la defensa, y, la verdad, ahí corro un riesgo importante porque cualquier pérdida de balón se convierte en un peligro y, además, ahí no puedo explotar mis cualidades que son buscar el último pase para que algún compañero enganche una jugada de gol. Pero, como el entrenador es el que manda, y quiere dos centrocampistas de contención, a pesar de que mi fuerte no es ni mucho menos el físico, le hice caso.

Como el equipo estaba jugando de pena, la afición no paraba de pitarnos, sobre todo a mí, que, la verdad, no estaba haciéndolo bien, aunque tampoco peor que la mayoría de mis compañeros. A medida que avanzaba el partido, y, sobre todo, a raiz que nos expulsaron a un jugador, la cosa iba de mal en peor; corríamos detrás del balón como pollos sin cabeza, pero no manteníamos una posesión de más de dos pases, y, menos mal que el equipo contrario era cortito con sifón, que si no...

Entonces, en una de las pocas jugadas en las que conseguimos llegar al área contraria, me encontré con un balón franco y, por un segundo, dudé entre disparar o centrar a uno de los dos compañeros que esperaban el balón en el área. Entonces, tuve miedo. Recordé los constantes pitos de mi afición y pensé que si disparaba mal, o si centraba al contrario, la cosa podía empeorar. Y equivocadamtente, elegí el Plan B, reculé y entregué el balón... al contrario. Creí que me moría. Incluso los compañeros se acercaron a consolarme, pero fue inútil. La afición no me perdonó, y vagué por el campo el resto del partido como un alma en pena.

En fin, con esta carta sólo pretendo desahogarme porque, la verdad, estoy hundido. Y lo único que quisiera añadir es que, por favor, los aficionados de un equipo tengan la misma consideración con cualquiera de sus jugadores, hayan nacido en su ciudad, en la otra punta del pais, o allende los mares, y no la tomen siempre con los canteranos porque, al final, son quiénes estamos ahí a las duras y a las maduras, quiénes, en proporción, menos cobramos, y, sobre todo, quiénes más sentimos el escudo y no somos mercenarios como otros.

Atentamente,

J.F.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Envidia de la mala


Hace poco más de diez años, el Villarreal rubricó su segundo y último ascenso a primera en el Arcángel, una tarde de mayo donde los socios de preferencia sufrimos la afrenta de tener que cambiar nuestro sitio de toda la vida para mudarnos por una tarde a tribuna, para ver desde allí como miles de aficionados amarillos celebraban en nuestro propio asiento un éxito que nosotros solo alcanzábamos a soñar.

Hoy diez años después, el Villarreal sigue en primera y en esta década ha conseguido un subcampeonato de liga, ha llegado a semifinales de Champions e incluso se ha permitido el lujo de ascender a su filial a segunda división. En todo ese tiempo, el Córdoba sigue vagando con más pena que gloria por la categoría de plata y el único éxito reseñable es el ascenso en Huesca tras el batacazo del 2005.

Hoy, repito, diez años después, venimos con una media sonrisa porque le hemos empatado a ese filial, repleto de promesas y fichajes fallidos, porque hemos aguantado una hora con un jugador menos y porque ya nos estamos acostumbrando al juego vomitivo del Córdoba de Lucas Alcaraz.

Sí, lo reconozco, pienso en el Villarreal y siento envidia, pero de la mala.

jueves, 18 de noviembre de 2010

El hombre de sus sueños


Aquella mañana, ÉL estaba ojeroso y especialmente tenso. Había dormido poco y mal. El somnífero de la noche anterior no le había hecho efecto. Pero por fin había llegado el día que ÉL esperaba. Cabía la posibilidad de que, al final de la mañana, le dieran la noticia de que, semanas después, iba a poder encontrarse cara a cara con el hombre de sus sueños, iba a tocarlo, iba a abrazar a la persona que se había convertido en su obsesión. Tantos nervios, tanto sufrimiento acumulado, suponía que ÉL no estaba para nadie, casi ni para ÉL mismo. Sus amigos le decían: "Ya queda menos", pero él miraba compulsivo su reloj y el tiempo parecía haberse parado. Éran las doce y media cuando, harto de dar vueltas y vueltas, se encerró en su despacho, sacó una estampita de San José, la apoyó con mimo en la pantalla del televisor, y rezó como nunca antes había hecho, un padrenuestro tras otro. ÉL hizo promesas de todo tipo, desde afeitarse la barba hasta votar al PP. Y llegó la hora de la verdad. Encendió la tele, y oyó como una horrible voz decía: "Deportivo de la Coruña". Se cagó en tó y rompió a llorar. Y entonces se le apareció su Ángel de la Guarda y le dijo: "¡Tranquilo, José Miguel, tranquilo, que la vida no acaba aquí. Ya verás a Mou en otra ocasión!. Le vino a la mente la imagen de Lotina y pensó: "Vaya un Don Nadie. No le llega a Mou ni..." Y se imaginó a Lendoiro, junto a ÉL, en el palco. Y se dijo "Nadie tiene el glamour del Tito Floren!. ¡Nadieeeee!, Entonces, fuera de sí, con los ojos desencajados y la vena agrandándose en su cuello, cogío la estampita, la rompió en mil pedazos contra el televisor y gritó ¡Joder!, ¿quien me pone la pierna encima para que no levante cabeza?. ¿Quién?

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Se busca Director de Orquesta


El partido de Alcorcón, nos dejó, aparte de una buena dosis de mala leche, la imposibilidad de que, ante el Villarreal B puedan jugar tanto Jorge Luque como Fernando Usero. Es por ello que se abre el debate sobre quién podría llevar la manija del equipo en situaciones como ésta. No es el Córdoba un club que durante los últimos años se caracterice por disponer de hombres capaces de ordenar, distribuir, mandar, dar pases largos al compañero, y establecer, en definitiva, el ritmo del partido que más nos convenga. Echo en falta el típico jugador de 30 ó 32 años que, un poco de vuelta, tuviera la personalidad de sin matarse a correr, dirigir al equipo en el campo, ser la prolongación del Entrenador en el césped. Y ahora, se admiten apuestas. Dando por sentado que, al menos, uno de los componentes del pivote será Beobide o Alberto, ¿será capaz Alcaraz de jugar, por fin desde no sé cuanto tiempo, con Javi Flores en su posición natural?. ¿Colocará a Arteaga de organizador y a Callejón en su lugar?. ¿Cambiará el sistema?. Que cada cual deje su punto de vista, a ver si alguien acierta. Y, después de ver lo del lunes en Alcorcón, o despertamos, o que Dios nos coja "confesaos".

lunes, 15 de noviembre de 2010

¿A qué jugamos fuera?

Por muy cordobesistas que seamos el signo en la quiniela era un 1 fijo. En las dos últimas temporadas, el Córdoba no juega absolutamente a nada lejos del Arcángel (y dentro a casi nada). Somos el visitante perfecto: salimos a destruir y terminamos destruidos. La realidad no la cambiará una buena copa por mucho que lo deseemos.

¿Ningún periodista de esta ciudad le va a preguntar a Lucas que cuándo se va a jugar igual fuera que dentro? ¿No es de vergüenza que Luque juegue en casa donde tenemos mejor juego y resultados, y lejos del Arcángel juegue Beobide, que no va ni para atrás ni para adelante? ¿No es demencial cambiar todo un planteamiento para ir a jugar contra un recién ascendido como el Alcorcón?

Son casi una decena de partidos en los que el cordobesismo esperaba un buen resultado para meterse en los puestos de cabeza desde que Lucas dirige al equipo, ¿cuántos de esos partidos decisivos hemos ganado? NINGUNO, CERO. Hoy tampoco hacía falta, estamos a tres puntos del descenso, el objetivo real de Lucas.

Esto es lo que tenemos con este equipo y sobre todo con este entrenador, pero no hay problema, nos salvaremos en la penúltima jornada y haremos la ola como el día del Irún. 

sábado, 13 de noviembre de 2010

¿Utopía?


Erase una vez una ciudad mediana inglesa que tenía un equipo de fútbol en la segunda división. Esa ciudad era Notthingham y su equipo el Forest. El objetivo de los aficionados de este modesto club era subir por primera vez a la primera división inglesa, mucho mucho antes de que se le bautizara como Premier League. Después de intentarlo desde 1865, el Forest consiguió su anhelado sueño en 1977, 112 años después. Todo Notthingham se vistió de fiesta y celebraron durante días aquel anhelado hito. Pero la ambición y la competitividad de Brian Clough, el entrenador, avisó a la ciudad: "La fiesta acaba de empezar".

Para afrontar la dura primera división, Clough hizo un equipo plagado de jugadores desconocidos de la segunda división y descartes de algunos primeras. Y, ¡magia!. El Forest ganó la liga en la que se mantuvo invicto durante las 42 jornadas. Y los rivales no eran cojos, el histórico Liverpool que dominaba Europa durante aquellos años mordió el polvo tanto en liga como en la copa de la liga que también luce desde entonces en las vitrinas del Forest.

Aquí podría finalizar esta entrada que no tiene otro sentido en un blog cordobesista que la de mantener vivas las ilusiones y ambiciones de los cordobesistas, pero no será así...el Forest fue campeón de Europa durante los dos años siguientes, la última de ellas en 1980 ganando al Hamburgo en el Santiago Bernabeu.
No consentiré que nadie me llame loco si digo que mi sueño es ver al Córdoba ganar títulos. El Forest consiguió dominar el fútbol mundial viniendo desde el mismo sitio donde estamos nosotros ahora.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

De Lucas a Luque



Alberto se traga el 3-0 y le digo a mi tío "Ya no tengo más ganas de sufrir". Me levanto del sillón de su casa y me dirijo a la mía maldiciendo a Lucas, a Beobide, a Flores...

Paso por un bar y veo al Racing sacando de centro. No puede ser. Entro corriendo y efectivamente no era...era el inicio de la segunda parte de la prórroga. Es imposible, me digo, imposible.

Prosigo mi camino, desilusionado una vez más, sin entender como se puede tirar así un partido y una eliminatoria por culpa de un planteamiento ultradefensivo. Si te ganan bien no hay problema, pero así no. No somos nadie, me digo a mí mismo.

Llego a mi casa, enciendo la radio antes de ducharme y escucho a Antonio David decir: Penalty, penalty, penalty, penalty!

Este equipo no me deja ni siquiera sufrir en paz. Y quizás por eso no pueda vivir sin él.